Objetos cotidianos que mejoran la vida gracias a Internet

David Rose reinventa objetos de uso común en artilugios con capacidades aumentadas gracias a la tecnología y al Internet de las Cosas.

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David Rose reinventa objetos de uso común en artilugios con capacidades aumentadas gracias a la tecnología y al Internet de las Cosas.


David Rose es un inventor de magia. Donde el resto de las personas vemos únicamente un objeto, él piensa en cómo hechizarlo. Un espejo, una lámpara, un timbre, un paraguas o un bote de pastillas. Cualquier cosa por sencilla que sea abre un mundo de posibilidades para su imaginación, estimulada por los cuentos de los Hermanos Grimm, las historias de J. R. R. Tolkien o las fábulas populares de brujas y encantamientos.

Como investigador del MIT Media Lab, el laboratorio de ideas y creación de nuevas tecnologías del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Rose estudia y expande las posibilidades de objetos cotidianos. Su trabajo consiste en “hacer que las cosas ordinarias tengan capacidades extraordinarias”, según explicó durante una entrevista en EmTech Toulouse 2018.

El Internet de las Cosas es su campo prioritario, pero entendido como la capacidad de transformar objetos de uso común para que ofrezcan nuevos servicios, en lugar de crear nuevos dispositivos. Una pesadilla recurrente que le persigue consiste en un mundo en el que toda la interrelación se realiza a través de pantallas. Su objetivo es que la interacción se lleve a cabo con los objetos cotidianos sin que estos pierdan su esencia y belleza: “Queremos crear tecnología más elegante e integrada en el día a día”.

De esta combinación de cosas cotidianas, tecnología e interacción surge su magia y lo que él denomina objetos encantados, igual que el título de su último y popular libro: Enchanted Objects: diseño, deseo humano e Internet de las Cosas. En él reflexiona sobre las posibilidades de transformar cualquier objeto en un dispositivo más útil gracias a la combinación de tecnología vanguardista, información de Internet y análisis de las necesidades del usuario.

La inspiración le viene de muchos lugares, pero principalmente de cuentos y fábulas. Leyendo sobre las bolas mágicas de las videntes de los cuentos, Rose diseñó una lámpara que cambia de color para mostrar cambios ambientales. Si a una persona le gusta navegar, puede programar el dispositivo para que el color de la lámpara varíe en función de la intensidad del viento: desde un azul puro para indicar que el mar está en calma a un rojo pasión para indicar marejada pasando por el verde que se considera la situación ideal. Igualmente, se puede programar para predicciones meteorológicas, niveles de polen o para saber si la cantidad de lluvia que ha caído es suficiente para olvidarse de regar el jardín.

Los orcos también han servido de inspiración para este inventor. Más bien la espada de Bilbo Bolsón en la saga de El Señor de los Anillos que se iluminaba para advertir que una de estas criaturas se aproximaba peligrosamente. En el mundo real no existen los orcos, pero llueve igual que en la Tierra Media. Por eso, Rose ha diseñado un paraguas cuyo mango se ilumina cuando la previsión del tiempo da lluvia. Así, el usuario no se lo dejará en el paragüero al salir de casa.

Blancanieves, Harry Potter y botes de pastillas

“Espejito, espejito, ¿quién es la más bella de este reino?”, preguntaba la madrastra de Blancanieves en el cuento. El espejo cambiante que ha diseñado Rose no dice quién es la más guapa, pero sí graba los conjuntos de ropa que te vas probando en una tienda para luego poder comparar cuál te queda mejor.

Para Rose, los objetos también deben servir para ofrecer información útil y favorecer la interacción entre personas. Tras leer el libro Quiet de Susan Cain, se quedó impresionado por el hecho de que tanto las personas tímidas como las extrovertidas tengan la misma cantidad de buenas ideas, solo que las primeras no las transmiten al sentirse intimidados. Para solucionarlo diseñó la Mesa Balance, que ilumina la superficie de aquellos que estén copando la conversación. De esta manera, los participantes en un debate pueden darse cuenta de quienes hablan demasiado y poder así repartir mejor los tiempos.

Este interés por la interacción humana también se refleja en su Timbre de Latitud de Google, que emite un tono característico cuando un miembro de la familia está llegando a casa. Otra de sus aplicaciones se basa en el Mapa del Merodeador de los libros de Harry Potter. J. K. Rowling ideó este mapa que indica el lugar en el que se sitúa cada personaje en un momento dado. De la misma manera, utilizando los datos públicos de las ciudades, Rose diseña interfaces en las paradas de autobús que indican dónde están los vehículos públicos en cada momento para que el usuario decida la opción que le viene mejor. Situar esta información en las paradas es una de las claves de su filosofía de tecnología en objetos: “La información debe ofrecerse en el lugar correcto”.

Sus proyectos también tienen muchas aplicaciones para la salud, como demuestra el bote de pastillas que ha diseñado para mejorar la adherencia a los tratamientos de pacientes crónicos. Cuando una persona debe tomar una pastilla, el bote emite una señal o avisa a su cuidador o familiar. De esta manera, ha conseguido mejorar el ratio de adherencia de un 71 a un 98%.

David Rose no hace magia, pero las cosas que diseña se acercan mucho a objetos encantados. Gracias a la tecnología y a su curiosidad e inspiración, puede convertir cualquier hogar en un reino hechizado y hacer que la vida de sus habitantes sea más sencilla, divertida y cómoda.

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