Smart Cities: de la propiedad privada a la cultura corporativa

El aumento de la población en las ciudades y el desarrollo tecnológico hacen que sea necesario convertirlas en lugares inteligentes que agilicen nuestras vidas.

Leerlo te llevará 5 minutos

La sostenibilidad global pasa por rediseñar las grandes ciudades. La población está aumentando y los núcleos urbanos deben priorizar las infraestructuras inteligentes que abran camino a espacios de convivencia más eficientes y ágiles.


Desde hace años, la transformación digital se ve como el mayor reto que afrontan las sociedades actuales. Pero la digitalización no es más que una herramienta para ayudar a las ciudades a asumir la complejidad de desafíos aún mayores y que no siempre tienen que ver con el avance tecnológico: la contaminación, la superpoblación, la sostenibilidad ambiental y turística, la movilidad son algunos de ellos.

La realidad es que los índices demográficos están cambiando de manera drástica y la población urbana sigue creciendo: desde 1950 hasta 2018 las personas que viven en ciudades han pasado de ser 751 millones a 4.200 millones en todo el mundo. Además, según la ONU, en 2050, el 70% de la población mundial vivirá en las grandes ciudades.

Por tanto, la sostenibilidad global pasa por actuar en el interior de las grandes urbes. “Las ciudades están cambiando muy rápido, van a una velocidad que ni imaginamos porque a veces esos cambios son invisibles en el día a día”, afirma Martha Thorne, decana del IE School of Architecture & Design, convencida de que el desarrollo está pasando desapercibido.

Thorne puntualiza algo importante: digitalizar una ciudad implantando solo una sucesión de tecnologías no conseguirá acabar con los problemas de sostenibilidad que enfrentan las urbes. Según la experta, únicamente funcionará si se construye al mismo tiempo un nuevo ecosistema: “Es vital que no solo nos centremos en la tecnología o en los datos, sino que tratemos de crear un lazo que una esos ámbitos con el cambio humano, que consigamos avanzar estrechando un vínculo entre el cambio físico y cultural”.

La infraestructura consolidará el cambio

El papel de los ciudadanos en esta transformación urbana es esencial. Sin embargo, la arquitectura y las infraestructuras son los elementos diferenciadores que permitirán que esa concienciación social se traduzca en una apuesta definitiva por la sostenibilidad. En esta metamorfosis urbana existen dos ejes de actuación decisivos: la movilidad sostenible y la optimización de los servicios.

En las grandes metrópolis españolas ya empieza a ser una realidad el transporte conectado, la movilidad colaborativa, una ciudadanía con mayor información y una gestión pública más inmediata y transparente. Eso sí, en la actualidad estamos solo en la fase inicial de la que será una transformación del modelo urbano.

En este sentido, Santiago Rodríguez, CEO de la compañía global en gestión de autopistas Abertis, piensa en todos los retos pendientes y apuesta por no levantar en exceso los pies del suelo. “La realidad es que, por el momento, el transporte basado en VTC está sumando más vehículos en las carreteras y aumentando el tráfico. Hasta que lleguemos a un futuro ideal y eficiente en el que los coches sean autónomos, habrá que pensar cómo mejorar las infraestructuras para que quepan todas las opciones”, reflexiona Rodríguez.

Según los últimos datos del registro oficial del Ministerio de Fomento de España, el número de licencias de vehículos de alquiler con conductor (VTC) se ha incrementado en un 85% en menos de un año (de diciembre de 2017 a noviembre de 2018). Por ello, uno de los principales desafíos que identifica Rodríguez reside en conseguir que las Smart Cities cuenten con una movilidad regulada que habilite los suficientes mecanismos de gestión para plantear una alternativa sostenible.

Rodríguez vaticina todos los cambios que serán necesarios, pero la realidad es que España ya está dando pasos hacia esa movilidad sostenible. De hecho, es actualmente el quinto país europeo con mayor número de puntos de recarga para vehículos eléctricos. Por detrás de Holanda, Alemania, Francia y Reino Unido, España cuenta con cerca de 5.000 puestos, una cifra que representa un 4,26% del total en Europa, según datos de la primera mitad de 2018 de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA). Aunque la realidad es que no todos esos puntos de recarga son de uso público, plantean una alternativa para los 4.105 coches eléctricos que se vendieron en España en 2017.

Para el directivo de Abertis, esta transformación urbana también consiste en pensar cómo se van a ir financiando esas infraestructuras. De la misma manera que hoy en día se paga un impuesto para mantener las carreteras sobre las que se circula, Rodríguez confía en que los ciudadanos asuman que estos nuevos modelos de transporte también requerirán una cobertura financiada por todos: “Tengo la expectativa de que, en esta nueva forma de concebir la movilidad en la que la propiedad privada pierde peso, estos costes se acaben integrando en el coste del servicio”.

De la propiedad privada a la cultura colaborativa

A esta tendencia de concebir el coche cada vez más como un servicio y no como una propiedad se suma también Mar Alarcón, fundadora y CEO de SocialCar.com, la primera plataforma online de alquiler de vehículos particulares: “Hemos pasado de la cultura de la propiedad privada a la cultura del acceso y del uso colaborativo. El cambio cultural ya ha impactado de una manera u otra en la población”.

Según el informe de 2018 Eascy: las cinco dimensiones que transformarán el sector de Automoción, elaborado por PwC, “en 2030, Europa tendrá 80 millones de coches menos como consecuencia del transporte compartido y de la digitalización”. Alarcón destaca que uno de los retos para lograrlo es transformar la mentalidad de las Administraciones Públicas que “aún están a años luz y tienen que reaccionar a la realidad que demandan las sociedades”.

Este tipo de plataformas colaborativas y la reducción del uso de los coches privados hará que los ciudadanos aporten una “contribución clara para racionalizar el uso de coches en las ciudades”y que se promueva la optimización de los recursos. Cuando Alarcón piensa en la movilidad del futuro, no duda en que se sustentará en cuatro pilares: coches eléctricos, conectados, autónomos y compartidos.

Pero, para llegar a ese punto, la CEO recuerda que la sostenibilidad requiere de una actitud decidida a la hora de pensar en la eficiencia de los hábitos tradicionales. “El hecho de tener el coche aparcado en el parking de casa, usándolo un 2% de tu tiempo, no tiene ningún sentido”. Esta cifra se asemeja a la que calculó Ecologistas en Acción en 2014 en el informe Cuentas Ecológicas del Transporte, en el que se señalaba que la media de uso del vehículo privado es del 3%.

Cambiar estas dinámicas individuales y romper con los estereotipos sociales marcan el inicio de la innovación. De hecho, Alarcón cuenta que el éxito de su compañía nació, precisamente, de avanzar a contracorriente: “Cuando empezamos en 2011 nos decían que nuestro negocio era imposible, que la gente tenía un tremendo apego a sus vehículos y que nadie iba a compartir su coche”. Sin embargo, ahora confiesa que con su negocio “ha contribuido a que se produzca un cambio de mentalidad y de comportamiento”. No solo eso: también ha ayudado a abrir las puertas al concepto de la movilidad transversal, uno de tantos caminos que marcará el rumbo de las ciudades del futuro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Quizás te guste

Las tecnologías que cambiarán el mundo en la próxima década

Steve Hoffman, uno de los hombres más importantes de Silicon Valley, repasa la tecnología que revolucionará nuestra forma de vivir y actuar en los próximos diez años.

Huub: investigación y ciencia en los deportes de resistencia

HUUB surge como el instrumento más eficaz para satisfacer los deseos de los deportistas. Se trata de un sistema instalado en un neopreno que les hace sacar su máximo rendimiento

Un nuevo invento para mejorar la seguridad en el ciclismo

El aumento de las muertes de ciclistas en la carretera ha provocado que Marc Millet esté desarrollando un prototipo de casco con airbag que salvaría muchas vidas.