Máquinas que aprenden y recuerdan como los humanos

Por Opinno Editora de MIT Technology Review en español
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Simon Thorpe ha desarrollado un algoritmo para que los robots aprendan de forma espontánea. Su tecnología imita los procesos visuales que se producen el cerebro cuando una persona adquiere nuevos conocimientos.


En sus libros, el científico y escritor Isaac Asimov se preguntaba qué pasaría cuando los robots pudieran pensar por sí mismos. Por su parte, Philip K. Dick en su obra Sueñan los robots con ovejas eléctricas, convertida en clásico del cine por el cineasta Ridley Scott en su película Blade Runner, dibujaba un mundo con máquinas que podían generar sus propios recuerdos. Hoy, estos planteamientos ya no son sólo cosa de la ciencia ficción.

Con más de 30 años de trayectoria, el especialista en neurociencia Simon Thorpe ha estudiado el funcionamiento de las redes neuronales del cerebro humano y las respuestas que emiten al aprender. El experto francés explica que el ser humano es capaz de adoptar nuevos comportamientos de manera espontánea, sin necesidad de etiquetar y clasificar las cosas. Ahora busca que los robots también puedan hacerlo.

Thorpe ha realizado su proyecto como director del Centre Reserche Cerveau & Cognition (Cerco) de Toulouse (Francia) y ha transferido su investigación a la firma de inteligencia artificial Brainchip, que crea software y hardware para mercados como la vigilancia civil y los videojuegos.

En concreto, Cerco ha aportado su tecnología JAST, un nuevo algoritmo que complementa los métodos tradicionales de aprendizaje profundo. Con esta técnica, los robots emplean varias redes neuronales para mejorar aspectos como el reconocimiento de voz o el procesamiento del lenguaje. Se engloba dentro del aprendizaje automático, que permite a las máquinas aprender sin necesidad de que sean programados para ello de manera explícita.

Para desarrollar su trabajo, Thorpe, que también es director del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, ha estudiado cómo el cerebro humano procesa visualmente diferentes escenas y aprende de ellas y ha llevado este procedimiento a las máquinas. Ahora Brainchip quiere implementar la tecnología JAST en su procesador neuronal Spiking (SNAP). De momento, la compañía ya comercializa unas nuevas redes neuronales de inteligencia artificial que simulan el funcionamiento del cerebro humano.

Ponente en la última edición de EmTech France 2017, Thorpe asegura que esta evolución de las técnicas de aprendizaje automático es crucial para la creación de robots que igualen e, incluso, superen la inteligencia humana.  Lejos de posicionarse en una postura alarmista, Thorpe no cree que el desarrollo de la inteligencia artificial suponga un peligro para los humanos. Al contrario, defiende que implicará un beneficio para la sociedad.

La riqueza en la economía procede de que las personas hagan lo que de verdad quieren hacer, afirma. Añade que, con la inteligencia artificial, las tareas repetitivas quedarán para las máquinas: desde conducir hasta hacer la compra en un supermercado. Así, por fin, las personas podrán elegir y dedicarse a lo que les gusta en cada momento.

 

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