La Era del Big Data mejorará la experiencia de usuario

Correos, likes, búsquedas, compras, comentarios en redes… cada vez que interaccionamos con el ordenador estamos produciendo datos de enorme valor.

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Correos, likes, búsquedas, compras, comentarios en redes… cada vez que interaccionamos con el ordenador estamos produciendo datos de enorme valor. Cualquier información que demos, aunque sea supuestamente intrascendente, deja un indicio y es susceptible de ser usada con fines diferentes

Estamos en la era del Big Data y de las inmensas posibilidades que se abren al contabilizarlos, examinarlos y procesarlos.

Para hacernos una idea del volumen de datos que se mueven en Internet no hay nada más que echar una ojeada a la página web Internet Live Stats. La página contabiliza en vivo una enorme pluralidad de datos: número de correos electrónicos que se están mandando, búsquedas que se están efectuando mediante Google, tuits que se publican, weblogs que se actualizan diariamente…incluso el número de fotografías que se cuelgan en Instagram aparece reflejado en riguroso directo. El ritmo es mareante y es una muestra palpable de la increíble actividad que se registra en Internet. 

Cumulus Media unió estas informaciones en una investigación que ofrece resultados muy significativos. A lo largo del año pasado, se efectuaron cada minuto 3,5 millones de búsquedas en Google, 900 personas interaccionaron en Facebook y se subieron 46.200 fotografías a Instagram. Hablamos de acciones por minuto; si multiplicamos por horas y días las cantidades son estratosféricas.

Todos estos elementos nos llevan a meditar. Si cualquier acción rutinaria que efectuemos con nuestro móvil o con el portátil se contabiliza de manera inmediata y se transforma en dato, ¿estamos verdaderamente controlados?, ¿vivimos inmersos en un Gran Hermano inapreciable del que no podemos salir? Supuestamente, es así, pero no es tan feroz el lobo como lo pintan. El Big Data también tiene su parte positiva.

Los datos hablan de nosotros

Antes de empezar, repasaremos y aclararemos conceptos. El Big Data hace referencia a ese gran volumen de información proveniente de particulares que no se puede guardar en las bases de datos tradicionales. Hasta hace un tiempo, las bases de datos servían para preservar y conservar nombres, direcciones, teléfonos… Hoy en día, el término de “dato” se ha ampliado, como su procedencia. El comportamiento de una persona en redes se transforma en datos, las compras en Internet también lo son e incluso los likes y los ficheros de audio tienen un poderoso valor desde el punto de vista comercial. El Big Data agrupa todos estos elementos y los trabaja conjuntamente, lo que permite pronosticar comportamientos y realizar estrategias adaptadas. 

El Big Data se asocia con frecuencia con otro término similar, la Business Inteligence o inteligencia de negocio. Las diferencias se centran en la manera de guardar y examinar los datos. Mientras que la tecnología Big Data es capaz de articular información extraída de diferentes formatos (e-mails, ficheros multimedia, transacciones en línea, likes y comportamiento en redes, etcétera), la Busines Inteligence solo trabaja con información incluida en bases de datos tradicionales, o sea, las que se acostumbran a guardar en forma de columnas, celdas, etcétera. 

¿Qué se hace con los datos?

Mientras que navegamos, ofrecemos información a las compañías de manera involuntaria. Un ejemplo son las conocidas cookies, esos pequeños programas que introducen las webs en nuestro PC para grabar nuestros hábitos y ofrecernos publicidad personalizada. 

Para abordar toda esa información y proceder a su análisis, las compañías emplean un software experto en el manejo de macrodatos. Este conjunto de programas, muchos de ellos libres en la nube, sirven para orientar al empresario y acotar futuras estrategias. Las aplicaciones más claras del Big Data tienen que ver con el campo comercial, pero además tienen influencia sobre otras actividades. Algunos ejemplos son los siguientes:

Big Data y marketing 

El análisis de macrodatos está permitiendo a las compañías pronosticar las necesidades del usuario y ofrecerle productos adecuados a su perfil. Es lo que sucede cuando, tras buscar un billete de avión, empezamos a encontrarnos con banners promocionales que nos hablan de alojamientos, restaurantes o actividades en ese destino. Todo eso es producto del Big Data.

Los macrodatos dejan, asimismo, adelantarse a la competencia creando nuevos productos a la medida del consumidor. Cualquier información u opinión escrita en un foro de discusión, en una red social o en un formulario solicitando detalles sobre un producto, puede ser usado después con finalidades comerciales. 

Aunque tras el Big Data haya una finalidad mercantil, en muchas ocasiones el resultado favorece al consumidor. Un ejemplo son las creencias sobre productos o servicios publicadas en páginas y foros de discusión. Si el dueño de un negocio recibe críticas negativas por algún aspecto específico, procurará remediarlo, y eso va a mejorar la experiencia de los futuros clientes del servicio. 

Big Data en sanidad

Otro ejemplo de empleo del Big Data lo encontramos en el campo sanitario. Los centros de salud acumulan un gran número de datos provenientes de sus pacientes: enfermedades, historial de salud, terapias, tratamientos farmacológicos… Toda esta información, tratada de forma conveniente, ha de servir para advertir faltas y mejorar los servicios de cara al futuro

Big Data y productos financieros 

Un tercer ejemplo en el que la tecnología Big Data alcanza un singular boom lo encontramos en la banca online. El sector puede examinar al momento los datos del cliente del servicio para determinar si es apto o no para la concesión de un préstamo o bien de una hipoteca. Los algoritmos tienen presente la edad, los ingresos, los miembros de la familia y los datos bancarios. Desde ahí son capaces de decidir en cuestión de segundos sobre la pertinencia del demandante, y también empezar el proceso con rapidez. Los datos también sirven para de que la entidad de finanzas ofrezca productos adaptados a los clientes del servicio en función de sus necesidades y hábitos. 

El Big Data y el nuevo RGPD

Un aspecto que podría producir preocupación es la protección de los datos personales. Con este fin, el pasado mes de mayo entró en vigor en Europa el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que amplía los derechos de los ciudadanos con respecto al empleo de su información personal. El reglamento demanda un permiso explícito de los usuarios para poder guardar y usar los datos personales y ha aumentado de manera notable el capítulo de sanciones, con el objetivo de resguardar al usuario y que sea este el que decida quién y de qué forma usa la información.

 

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