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Virtualización de museos: arte para todos

Virtualización de museos: arte para todos

El arte ha logrado traspasar los muros de los museos gracias a Internet. La digitalización de sus colecciones te permite acceder a obras de cualquier parte del mundo, estés donde estés y sea cual sea tu nivel social o cultural. Tú pasas a ser el protagonista del aprendizaje, ya sea recorriendo los pasillos del museo gracias a la realidad virtual o aprovechando los materiales multimedia que te ofrecen iniciativas como Google Art Project.

 


En su origen, los museos romanos y griegos, o casas de musas dedicadas a la reflexión filosófica y la producción artística, estaban restringidos a unos pocos privilegiados. A día de hoy, la situación geográfica, el precio de una entrada o las limitaciones de accesibilidad han dejado de ser un obstáculo. Cualquier persona con una conexión a internet puede disfrutar y aprender de los tesoros artísticos que se exponen en los principales museos de todo el planeta.

El desarrollo de la tecnología y la llegada de internet han posibilitado una auténtica revolución en el papel didáctico de estas instituciones. Las principales funciones del museo (coleccionar, conservar, investigar, exhibir y educar) se han visto potenciadas por esta progresiva virtualización, que te permite ver la Gioconda del Museo del Louvre con más detalle desde la pantalla de tu ordenador o smartphone que si estuvieras físicamente en la sala en la que se expone. Gracias a innovadoras técnicas de digitalización, desde la Art Camera de Google (capaz de aportar una resolución de un gigapíxel) hasta los escáneres 3D o las cámaras de 360 grados, se captan todos los detalles, trazos y pinceladas de las obras.

Al mismo tiempo que la realidad virtual y la realidad aumentada se hacen un hueco en las salas de exposición, las páginas web de algunos de los museos más importantes del mundo tratan de adaptar estas tecnologías para potenciar sus posibilidades online. Es una experiencia que no pretende sustituir la visita presencial al recinto, sino que la desliga de las limitaciones geográficas y temporales y la enriquece con material multimedia e interactivo, aunando texto, imágenes, vídeo y audio.

Se proponen recorridos específicos y se ofrece la información más completa de cada pieza, como por ejemplo, fecha, autor, estilo o país de origen. Así, se amplían las tradicionales capacidades de este tipo de instituciones. Desde la web del Museo del Prado, sin ir más lejos, se puede acceder a su gran enciclopedia de obras y artistas, ver vídeos que explican las Meninas o realizar itinerarios interactivos por su colección permanente y sus exposiciones temporales.

Gracias a iniciativas como Google Art Project, cualquiera puede acceder online a más de 45.000 objetos disponibles en alta resolución, procedentes de algunas de las instituciones de arte más importantes del mundo. Puedes descubrir a golpe de clic hasta el más pequeño detalle de las colecciones del Museo d’Orsay parisino o el MoMA neoyorquino, el Thyssen-Bornemisza de Madrid o el Museo de Bellas Artes Fuji, en Japón. De hecho, puedes ir guardando listas e imágenes de tus obras favoritas para componer tu propio museo digital.

Virtualización de museos: arte para todos

VENTAJAS DE LA VIRTUALIZACIÓN

Los beneficios para la sociedad que aportan los museos virtuales son numerosos y se amplían con cada nuevo paso que da la tecnología.
 

DEMOCRATIZACIÓN

Además de permitir un acceso inmediato y gratuito por Internet, las webs y apps de los museos responden a las necesidades y demandas educativas de los diversos perfiles de público. Se trata de descubrir las piezas de manera sencilla y accesible, gracias a listados organizados por temas, obras, períodos o artistas.
 

Aprendizaje

Los tradicionales materiales didácticos que se ofrecen en los museos, como folletos, guías educativas o libros, han visto ampliado su alcance gracias a juegos interactivos, vídeos de 360 grados, programas educativos en línea y la interacción con otros usuarios o con expertos. Si entras en la web del Museo Guggenheim, por ejemplo, puedes acceder a ‘Aventura en el museo’, un juego destinado al público infantil y juvenil con el que descubrir las principales obras y el propio edificio proyectado por Frank Ghery. Se trata de aprender, por supuesto, pero también de pasar un buen rato poniéndole flores de colores a Puppy, el icónico perro gigante creado por Jeff Koons. O contar tus impresiones acerca de ‘La materia del tiempo’, las ocho inmensas esculturas de Richard Serra que saludan al visitante nada más entrar al museo.
 

ERES TU PROPIO PROFESOR DE ARTE

Además de comunicar la visión de los artistas a través de sus obras, el museo virtual impulsa el autodescubrimiento. Aquí eres responsable de tu propio aprendizaje, lo que te permite asimilar la información a tu ritmo y te motiva a conocer más, gracias a la facilidad de acceso y la interconexión entre los distintos materiales.
 

PLANIFICAR TU FUTURA VISITA

Puedes ver con antelación qué es lo que más te interesa del museo en cuestión y establecer una ruta previa de las cosas que no te quieres perder. Te ahorrará tiempo y te permitirá profundizar en las obras que elijas a priori.
 

PRESERVACIÓN

La digitalización propicia la conservación y descarga en formato digital de las obras de arte, ajenas al paso del tiempo y al deterioro físico de los materiales originales. Nadie te va a decir que no hagas fotos con flash y, en la mayoría de los casos, puedes utilizar el archivo de manera totalmente libre para imprimirlo, compartirlo o contemplarlo cuándo y como quieras.
 

RESTAURACIÓN

La virtualización no sólo permite la visita a museos localizados en otros lugares del globo, sino también reconstruir online aquellos que han sido expoliados o destruidos. El Museo Virtual de Irak, recreación en 3D de las obras más importantes del saqueado Museo Nacional de Irak, o Rekrei (Project Mosul), una iniciativa colaborativa con la que promover la conservación digital del patrimonio cultural destruido por el Daesh, son un buen ejemplo de ello. En los últimos años, también han llegado a la red proyectos como el Museo del Arte Robado, en el que se exponen obras destruidas o perdidas de grandes artistas de todos los tiempos.

Gracias a todas estas ventajas la virtualización facilita, en definitiva, el fin último y más importante de los museos tradicionales: preservar y difundir las obras de arte, lo que promueve el desarrollo de una sociedad más sensible, conocedora de su pasado y de las formas de expresión de su presente.