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Viajar sostenibles: disfrutar sin impacto ambiental

Viajes sostenibles: disfrutar sin impacto ambiental

Desde el boom del turismo en los años setenta del pasado siglo hemos aprendido mucho. La lección más importante, que existe una cara buena pero también otra amarga de la transformación de pueblos y ciudades por el continuo tránsito de viajeros. Por ello, se impone encontrar un modelo de viaje que no perjudique el lugar del destino y contribuya lo menos posible a la contaminación del planeta.


La mejora en las condiciones de vida de los países desarrollados y los importantes avances en el sector del transporte han multiplicado el turismo, especialmente desde principios del siglo XXI. El turismo deja huella, en muchos casos negativa, por lo que aprender a viajar de manera responsable y sostenible se ha convertido en una necesidad.
 

El turismo, uno de los sectores que más contaminación genera

Mariano González Tejada, coordinador de Transporte de Ecologistas en Acción, apunta que “el turismo es uno de los sectores que más contaminación genera, ya que es uno de los que más altera los ritmos naturales, tanto en las zonas rurales como urbanas”. Este impacto ambiental en los viajes se produce en dos momentos fundamentales: el trayecto y la estancia.
 

Transportes sostenibles

Siempre que nos desplazamos de modo motorizado estamos emitiendo gases de efecto invernadero. El avión es el medio que más contamina con mucha diferencia, seguido del transporte por carretera, especialmente el automóvil, y en último lugar el tren. Mariano González aclara que “eso no quiere decir que no pueda viajarse en avión, sino que debemos pensar en cómo amortizar esas emisiones que se generan”.

Cómo desplazarse de manera sostenible:

  • Evita las “escapadas” en avión. Son de los viajes menos sostenibles que hay, ya que requieren un gran gasto en emisiones para muy poco tiempo de estancia. Sería deseable que cuanto mayor distancia se haga en avión, más tiempo se pase en el lugar de destino.
     
  • Evita los cruceros. “Por una parte, generan una alta contaminación, ya que requieren un gran consumo de combustible que se une a los residuos que se generan durante el trayecto. Además, debemos tener en cuenta las malas condiciones en las que trabaja una gran parte del personal de estos barcos, que se rigen por convenios laborales muy precarios de países en vías de desarrollo”, afirma el responsable de Ecologistas en Acción.

"Aún existen prácticas muy negativas para la fauna local de las que el turista no es del todo consciente"

Una vez en el destino: cómo disfrutar sin contaminar

Para realizar un viaje que resulte sostenible debemos minimizar el rol de turista, hacer lo posible por integrarnos en el lugar adonde vamos y no agravar las desigualdades que genera este tipo de economía.

Consejos para una estancia sostenible:

  • Usa el transporte público o colectivo siempre que puedas.
     
  • Contribuye a la economía local. Procura que la riqueza que se genera se quede en el lugar de destino.
     
  • Evita los lugares únicamente pensados para turistas y los alojamientos que generen que los habitantes de las grandes ciudades sean “expulsados” del centro.
     
  • Escoge el hotel con criterios sostenibles. El experto explica que “cuanto más lujosos son, mayor energía consumen”.
     
  • Huye de los grandes resorts pegados a la playa, especialmente los que se mueven bajo la fórmula del ‘todo incluido’. No generan riqueza en la economía local y consumen mucha energía en su mantenimiento.
     
  • Cuida el espacio: no tires basuras ni residuos.
     
  • En el caso de rutas espacios naturales: no te salgas de los caminos, evita los grupos grandes, no hagas excesivo ruido, no pernoctes en lugares no permitidos y evita dejar residuos orgánicos cerca de los ríos.
     

Cuando lo exótico se convierte en moneda de cambio

Uno de los impactos negativos más llamativos del turismo de largas distancias es el daño deliberado al ecosistema, su vegetación, sus animales y en ocasiones a la población local.

Desgraciadamente, todavía se siguen viendo prácticas muy dañinas, como la caza o la compra de animales salvajes, además del acoso a comunidades autóctonas o el turismo sexual. Fuentes del sector turístico apuntan que “desde los países de origen ya no se ofrecen en ningún caso este tipo de opciones, pero una vez en el lugar de destino, sigue siendo posible tener acceso a ellas”.

Según datos de WWF, en los últimos 15 años, se han producido 164.000 incautaciones en 120 países, una media de 30 al día. Cada año se comercializan de forma ilegal 1,5 millones de aves vivas y 440.000 toneladas de plantas medicinales, se matan 120 tigres, unos 30.000 elefantes, más de 1.000 rinocerontes y 13.000 pangolines, y se talan 1.000 toneladas de madera exótica.

"Está creciendo la concienciación de los ciudadanos sobre la necesidad de viajar de manera responsable, sin perjudicar el lugar del destino y contribuyendo lo menos posible a la contaminación del planeta"

Prácticas desaconsejables

Por otra parte, existen opciones turísticas que, sin ser ilegales, son absolutamente desaconsejables desde el punto de vista ético. En el caso de los animales, existe una concienciación creciente sobre su respecto y protección, pero aún existen prácticas muy negativas de las que el turista no es del todo consciente.

La Fundación FAADA para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales trabaja para exponer la problemática del uso de animales en el sector turístico, así como la estrecha relación que existe entre los mismos y la desaparición de especies gravemente amenazadas.

Para un turismo responsable y respetuoso con los animales, la FAADA recomienda, entre otras cosas:

  • No pagues para dar de comer a los elefantes u otros animales a quienes sus propietarios exhiben o hacen actuar por las calles de algunas ciudades. No te apuntes a paseos en elefante.
     
  • No acudas a espectáculos ni participes en actividades que impliquen animales enjaulados o encadenados.
     
  • Evita alojarte o comer en lugares que expongan animales salvajes en cautividad.
     
  • No nades con delfines u otros animales salvajes.
     
  • Evita los paseos a caballo o burro o en carros tirados por ellos.
     
  • No des de comer ni tocar a los animales salvajes. No interactues de ninguna manera con animales peligrosos.
     
  • No compres souvenirs hechos con partes de animales ni te lleves ningún animal vivo como recuerdo.
     
  • No apoyes el uso de animales como objeto fotográfico.
     
  • Si observas algún tipo de maltrato, haz fotos, toma nota de toda la información posible y contacta con la Fundación.