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Universidad y empresa: una relación clave para la investigación mediante la educación

Universidad y empresa: una relación clave para la investigación mediante la educación

La primera universidad del mundo fue creada en el año 859 en Marruecos. En la actualidad hay más de 17.000 universidades repartidas por los cinco continentes. Durante siglos estas instituciones se han encargado de transmitir el conocimiento a la sociedad, gracias a ello la sociedad y la humanidad han conseguido evolucionar. Ahora bien, la función de la universidad no solo reside en esta labor, la investigación, también ocupa un lugar privilegiado. De hecho, hoy en día el 65% del tiempo del profesorado se dedica a esta actividad, según datos recogidos por la periodista Sara Rivas.


Las consecuencias de la recesión económica han recaído directamente en el sistema universitario. El gasto público en estos años ha disminuido casi en un 8% y se han perdido 12.418 profesionales, lo que supone un 10,16% del total, según los datos del informe anual sobre la I+D+i universitaria, realizado por el Observatorio IUNE de la Alianza 4U, organismo formado por cuatro universidades españolas (Autónoma de Barcelona, Carlos III, Autónoma de Madrid y Pompeu Fabra). Pese a ello, el número de publicaciones científicas elaboradas por centros españoles prácticamente se ha duplicado en los últimos 10 años.

Este arduo trabajo ha dado sus frutos situando a España, con 11 centros, en el puesto número cuatro de Europa con mayor número de instituciones dentro del ranking de las 100 universidades más innovadoras de Europa, realizado por la división de ciencia de la agencia Reuters. Para ello, la entidad se ha basado en datos de investigación y patentes. La Universidad de Barcelona es la más destacada de las españolas, al aparecer en el puesto número 63, le siguen la Universidad Autónoma de Barcelona (81), la de Valencia (82), Politécnica de Cataluña (84), Politécnica de Valencia (85), la Universidad de Santiago de Compostela (92), la de Sevilla (93), la Politécnica de Madrid (96), la Complutense de Madrid (97), la Universidad de Granada (99) y por último, la Universidad Autónoma de Madrid en el puesto (100).

Las claves para conseguir un buen posicionamiento en este tipo de ranking, según Ernest Pons, jefe del gabinete del rectorado de la Universidad de Barcelona, situada en el puesto número uno de los centros españoles de la lista, son diversas: El tamaño, la edad del profesorado y el pensamiento de que la investigación y la innovación dentro de la universidad. “Ser una universidad grande facilita la creación de grupos grandes, potentes y multidisciplinares, además de ayudarnos a ser seleccionados en un mayor número de convocatorias públicas de investigación. Por otro lado, la edad de nuestro profesorado se sitúa en los 58 años, y aunque esto también supone problemas en otros ámbitos, dentro de la investigación es una ventaja. Por último el llevar dentro de nuestro ADN la concepción de que la innovación y la investigación son fundamentales dentro de la universidad, sin duda es otra de las razones fundamentales que nos hace estar situados en ese puesto”, explica Pons.

Las tres primeras universidades del ranking coinciden en que lo primordial a la hora de investigar es la relación con las empresas, ya que consideran que es la manera de acercar esta labor a lo que necesita la sociedad. Sin embargo, las tres coinciden que aunque actualmente gran parte de sus esfuerzos se encaminan a estrechar lazos con el tejido empresarial, todavía les queda mucho por recorrer.

España destaca entre los países europeos por ser una de las regiones con menos inversión privada en I+D+i. En este sentido Pons pide más compromiso. “A excepción de los convenios con Banco Santander, a través de Santander Universidades, de los que casi todas las universidades españolas nos beneficiamos no existe mucho más en este ámbito. Las empresas deberían implicarse más porque es la única manera de llegar a donde las subvenciones públicas no llegan”.

La muestra de que las relaciones entre empresa y universidad funcionan se encuentra en este centro. La Universidad de Barcelona es muy potente en la investigación dentro del terreno de la biotecnología y la salud, una consecuencia directamente proporcional a la alta presencia de empresas de estos sectores en Cataluña, concretamente en Barcelona. “La intervención de las empresas es de vital importancia. Las demandas de la sociedad nos llegan a través de ellas, junto a su colaboración creamos incubadoras de startups que dan soluciones a problemas reales. Las empresas representan el puente entre la sociedad y la universidad”, explica Pons.

 

"Banco Santander está clasificada como la empresa que más invierte en educación en el mundo según un informe de Varkey"

Inversión en educación

Banco Santander considera que la clave para contribuir a un futuro de progreso, más justo y equitativo, con mayores oportunidades para todos y para conseguir sociedades mejor preparadas y más competitivas en un entorno que cada vez está más globalizado, es más digital y absolutamente cambiante es el apoyo a la educación con todo lo que implica: formación, innovación, transformación digital, investigación, internacionalización, emprendimiento y empleabilidad.

El número de acuerdos que mantiene el grupo financiero con universidades y centros de investigación supera el millar. Solo en el último año colaboró con 21 países destinando 157 millones a diferentes iniciativas, como consecuencia más de 36.600 personas se beneficiaron de sus programas, que abarcaron desde el acceso a una formación de calidad e internacional, hasta cómo encontrar los distintos recursos para desarrollar una idea de negocio, pasando por la realización de prácticas profesionales en empresas, la celebración de premios a la innovación con dotaciones que ayudan a implementar o empujar los proyectos o el acceso a entornos cada vez más digitalizados con servicios adaptados a sus necesidades.

Fruto de esta estrecha relación Banco Santander está clasificada como la empresa que más invierte en educación en el mundo según un informe de Varkey en colaboración con la UNESCO. Desde la entidad consideran fundamental la colaboración entre empresa y universidad en el camino de la investigación y la innovación. “En esta relación nos beneficiamos mutuamente. Banco Santander desarrolla proyectos con universidades para responder a necesidades de nuestros negocios, pero también apoyamos como parte de nuestro compromiso social el fortalecimiento de la función investigadora de la universidad, porque estamos convencidos del beneficio que esta genera a los territorios y a las comunidades”, manifiesta Javier Roglá, Director Global de Santander Universidades y Universia, de Banco Santander.

“La investigación no tendría ningún sentido si no buscase dar respuesta a los problemas de la sociedad"

Comunidades de investigación

“Para que nuestro trabajo de investigación tenga sentido la relación con la sociedad debe ser directa y esto no es posible si no se trabaja de la mano de las empresas. Ellas suponen nuestro lazo de unión con la sociedad, y por ello hay que cultivar y potenciar las colaboraciones entre empresa y universidad”, afirma contundente Francisco Javier Lafuente, Vicerrector de Innovación y proyectos estratégicos de la Autónoma de Barcelona, centro que ocupa la segunda posición en España en el ranking de Reuters.

Para intentar estrechar y promover estas relaciones, el centro lleva siete años trabajando con institutos y empresas a través de comunidades de investigación en el ámbito de las ciudades inteligentes, el patrimonio cultural y la salud mental. “Estas comunidades nos permiten colocar a la sociedad en el centro de la investigación”, explica Lafuente. La iniciativa ha tenido tan buena acogida que el próximo año se pondrá en marcha un nuevo grupo centrado en la alimentación saludable.

Además, actualmente desde la universidad también se está trabajando en la Asociación B-30, un hub cuyo nombre responde a la autovía del anillo de Barcelona, una zona de gran potencial industrial. Con esta asociación se pretende crear una ventanilla única donde las empresas puedan acudir ante cualquier necesidad de innovación que se les presente. “La investigación no tendría ningún sentido si no buscase dar respuesta a los problemas de la sociedad, y una forma de hacerlo es ayudando a las empresas a solucionar sus problemas del día a día”, sostiene Lafuente.