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Teatroterapia: terapia a través del escenario

Hoy en día existen multitud de tratamientos sorprendentes que sirven para mejorar aspectos de la psique que quizá no teníamos tan estudiados. Desde las sesiones de relajación, nuevas fórmulas deportivas que aúnan diversas disciplinas, estudios sobre los efectos de la música en pacientes, etc. No debería sorprendernos que, dentro de estas opciones alternativas, el teatro sea una de las más utilizadas. Su uso como tratamiento se denomina teatroterapia y tiene muchísimas ventajas.


¿Qué es la teatroterapia?

La teatroterapia es el uso del teatro y de las técnicas y fórmulas de actuación de forma intencional y especializada para un tratamiento psicológico, siempre con un objetivo terapéutico. Se trata de una fórmula experimental y activa que obliga al paciente a ser protagonista activo de su propio tratamiento.

La teatroterapia utiliza el arte dramático como un elemento sanador, en compañía siempre de un asesoramiento terapéutico. Con ello se busca ayudar al paciente a contar su propia historia para llegar al conflicto interior o problema principal, profundizar en él y mejorarlo. Esta es una terapia que ha nacido de profesionales y actores cuando se ha observado que las terapias verbales tradicionales, como el one to one con un psiquiatra, podían resultar demasiado rígidas e incómodas para algunos pacientes.

Para ello, se espera que el paciente tratado con teatroterapia participe en un espacio activo, en el que deberá reconocer, explorar y transformar aquellas conductas suyas que resulten nocivas o negativas para sí mismo. Así, esta terapia se aleja de otras más tradicionales en las que la persona tratada sigue las órdenes de su médico especialista. Ahora debe participar, debe involucrarse en su condición para mejorarla.
 

Las tres claves de la teatroterapia

Una de las mayores ventajas de la teatroterapia es que exige al paciente la participación plena en el proceso, involucrando el cuerpo, la mente y sus emociones. De esa forma, la persona se zambulle al 100% y resulta una terapia mucho más efectiva.

Cuerpo: el cuerpo para gesticular y transmitir al máximo todo aquello que quiere plasmar.

Mente: para procesar las actuaciones, tomar decisiones rápidas en un ámbito de improvisación y agilidad mental.

Emoción: capacidad para traducir sus emociones y canalizarlas en el espectáculo y en su propia actuación.
 

Teatroterapia terapia escenario

Las ventajas de la teatroterapia

Aunque a simple vista parezca más un taller de motivación para relacionarse y desinhibirse, lo cierto es que este tratamiento tiene muchísimas ventajas de cara a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Autonomía: potencia las habilidades y promueve una mayor independencia en pacientes con algún tipo de discapacidad mental. También mejora sus conductas y sus funcionamientos emocionales y cognitivos. En última instancia, conduce a la mejora de la confianza y la seguridad en uno mismo.

Capacidad expresiva: aumenta su creatividad y sus formas de expresarse, lo que se traduce en un desarrollo personal mayor y en mejores relaciones con las personas de su entorno.

Entorno de cambio: saca a los pacientes de su zona de confort, ofreciéndoles nuevos escenarios cada día en los que tienen que aprender a manejarse. Esto conlleva un fortalecimiento de su calidad de vida, aprendiendo y desarrollándose.

Apoyo para los síndromes de falta de atención: en este tipo de terapias, sobre todo con niños, se trabaja la posibilidad de estar “presente” en una situación, favoreciendo su atención y el control de la situación sin que el paciente sienta ansiedad u obligación de estar allí.

Otras enfermedades psicológicas: se ha probado que esta teatroterapia obtiene buenos resultados con enfermedades psicológicas tales como el asperger, discapacidad intelectual, demencias, trastornos bipolares y trastornos obsesivos compulsivos.

Enfermedades físicas: no solo la mente se beneficia de este tratamiento. Los ejercicios físicos y la gesticulación que supone la actuación ayudan a enfermos con fibromialgia o afasia progresiva, ayudándoles a mantener el cuerpo activo, regulando los movimientos y disminuyendo el estrés y la depresión.
 

¿Cómo es una sesión?

Las sesiones de teatroterapia se establecen siempre en función de los objetivos que se quieran obtener de ella. Esta base, sumada a lo versátil de su naturaleza hace que sea importante adecuar cada sesión al paciente, a su problema y a la meta que se persiga.

Teatroterapia individual: estas sesiones son diseñadas de forma personalizada en función de las necesidades específicas del paciente en cuestión. El objetivo es siempre mejorar la situación de esa persona, otorgándole bienestar y una mejor calidad de vida. Entre los ejercicios a probar están la improvisación, la elaboración de escenas, los monólogos, la mímica, etc. Siempre se busca el uso de las capacidades verbales, emocionales y corporales en un mismo contexto.

Teatroterapia grupal: en este caso las sesiones se organizan para grupos que necesiten mejorar su capacidad de relacionarse y habilidades sociales, pero sin enfermedades psicológicas graves. En este tipo de ejercicios se busca crear espacios seguros en los que los pacientes interrelacionen y realicen trabajos interdisciplinarios, buscando mejorar su funcionamiento en un contexto social.
 

La formación de los profesionales

Es fundamental tener estudios de teatro, psicología y psicoterapia para poder impartir este tipo de sesiones. En España hay muchos centros que ya se especializan en ello, como Centro de Terapias Creativas, Hacer Teatro, el Teatro de la Vivencia y la Terapia Gestalt o la escuela Gestualt. Sin embargo, cada vez hay más centros psicológicos que lo incluyen entre su oferta, sobre todo espacios sanitarios, centros educativos, lugares destinados a la tercera edad e incluso talleres para empresas en los que mejorar las habilidades comunicativas de un departamento.

En definitiva, la teatroterapia es un complemento perfecto para aquellas personas con dificultades psíquicas que necesiten un apoyo extra en un entorno divertido, creativo y muy positivo. Sin embargo, también puede utilizarse como actividad en el caso de pacientes que solo busquen mejorar su bienestar, encontrarse mejor consigo mismos y reforzar su autonomía y confianza propia. Participar en una ficción teatral permite adentrarse en situaciones que normalmente evitaríamos sin miedo a los riesgos, como una realidad alternativa que permite expresar sentimientos contenidos, liberarlos y superarlos.