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Reflexología ancestral: curar a través de las manos y los pies

Reflexología ancestral: curar a través de las manos y los pies

La reflexología es una práctica de la medicina tradicional china que nos ayudará a relajarnos y sentirnos mejor.



¿Sabías que estimulando un punto concreto del pie puedes aliviar un dolor de muelas? Por lo menos eso es lo que pretende la reflexología, práctica basada en dar masajes en las extremidades (pies y manos), nariz u orejas para conseguir efectos beneficiosos en otras partes del cuerpo.

En el año 2.300 a.C los ya se practicaba la reflexología. Fue en Egipto donde se comenzó a realizar esta técnica. No está confirmado si los egipcios trataban de curar afecciones internas a través de esos masajes en las extremidades. En China, en cambio, la reflexología entendida como un método terapéutico cuenta con 5.000 años de historia, y no llegó a Europa hasta el siglo XVI.

"La reflexología que se practica actualmente es una adaptación de la medicina tradicional china, que se pone en marcha a principios del siglo XX"

El primer estudio científico que adaptaba esta práctica a la vida moderna llegó a principios del siglo pasado. Lo hizo de la mano del doctor William Fitzgerald. Este médico norteamericano publicó en 1915 el provocativo artículo titulado Para que no te duelan las muelas, apriétate el dedo del pie. En ese artículo llamó “terapia de la zona” a la práctica de entender pies y manos como “reflejos” de nuestro cuerpo.

Fitzgerald ocupó años más tarde una plaza en la Universidad de Viena. En su equipaje trajo a Europa la utilidad de la reflexología para mitigar el dolor y relajar a los pacientes antes de determinadas intervenciones médicas.

Sería una doctora, Eunice Ingham la que daría forma a la reflexología moderna que hoy se practica en Europa con sus concienzudos mapas de los pies que le llevaron más de tres décadas de investigaciones. Ingham, junto a su sobrino, realizó una auténtica gira por Estados Unidos para difundir la reflexología en extravagantes conferencias donde mostraba, in situ, las bondades de la disciplina.
 

Deja que fluya el chi

Y es que la lógica detrás de esta práctica, en la medicina tradicional china y en su transliteración occidental, se basa en que en nuestros pies, manos y orejas se pueden encontrar puntos que conectan con diferentes órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Mediante un certero masaje, podemos aliviar dolores y mejorar sensiblemente el estado de salud de determinadas partes u órganos de nuestro cuerpo, por ejemplo:

  • El dedo gordo del pie conecta con las terminaciones nerviosas de la cabeza
     
  • La parte central de la palma izquierda está conectada con las terminaciones del estómago
     
  • La punta de la nariz tiene conexiones con el corazón

En la medicina tradicional china, la reflexología comparte principios con la acupuntura. Es decir, nuestro cuerpo alberga una energía, el chi, que debe circular por unos canales, los meridianos. En ellos encontramos puntos de reflejo (de ahí el nombre de la disciplina) que regulan su circulación, recuperándose así el equilibrio y, por tanto, la salud.

Aunque no nos curará una afección seria, es una eficiente herramienta para luchar contra el estrés, la ansiedad y la depresión, a la vez que relaja y mejora la calidad del sueño. También un estudio reciente del National Institutes of Health señalaba ciertos beneficios en pacientes de cáncer sometidos a quimioterapia como el aumento del bienestar general, menos náuseas y mareos.

"La reflexología es una ayuda eficaz en la lucha contra el estrés, la ansiedad, la depresión y el insomnio sin contraindicaciones ni efectos secundarios"

Sentado o tumbado, un terapeuta frotará o presionará determinados puntos de los pies, en la planta, pero también en dedos, talones o empeine. En general, el dolor o sensibilidad en determinadas áreas de los pies se relaciona con bloqueos de la energía. O lo que es lo mismo, determinadas dolencias o molestias en otras partes de tu cuerpo.

Tenga o no efectos más allá de las extremidades, está claro que se trata de una experiencia placentera y relajante que mejora la circulación y probablemente el humor de quienes la reciben. Por todo ello, lleva practicándose más de 5.000 años.

Por Helena Almanza