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Crianças e museus: arte para os mais jovens

Niños y museos: Arte para los más pequeños

El arte conecta con el mundo, fomenta el pensamiento crítico-analítico, desarrolla la creatividad y la capacidad de comunicación y permite reconocer y gestionar las emociones. Es una potente herramienta para la enseñanza dentro y fuera de las escuelas. Hoy día los museos ponen a disposición de los docentes, pero también de las familias, recursos para favorecer experiencias de aprendizaje únicas y transformadoras para los más pequeños.


“Hemos visto cosas interesantísimas”, “Nos hemos divertido” … Los niños son entusiastas por naturaleza, pero ¿con qué frecuencia se les escuchan estas expresiones después de visitar un museo? Estas, en concreto, son opiniones reales de estudiantes de primaria que participaron en una visita escolar al Museo Reina Sofía. Así aparece en el vídeo Cuando algo es posible, sobre las acciones de su Departamento de Educación, a partir de las voces de sus protagonistas.

Hace tiempo que los museos dejaron de ser simples contenedores de obras de arte para convertirse en espacios propicios para el aprendizaje. Organizan actividades, visitas y talleres específicos para el público en edad escolar y ofrecen a los docentes los recursos para promover experiencias de aprendizaje dinámico y memorable, tanto dentro como fuera del aula. Son, como suele decirse, las lecciones “que se quedan”.
 

¿En qué se basa?

Esto es algo que hoy tienen muy presente los métodos de enseñanza más innovadores, que ponen en valor los principios clásicos de la Escuela Nueva del siglo XIX (Dewey, Montessori, Freinet, Decroly) de aprender haciendo (y jugando) respetando la diversidad intrínseca de las escuelas y convertir al niño en protagonista y artífice de su propio aprendizaje, vinculando la escuela a otros contextos de la vida cotidiana como pueden ser los museos.

“Los recursos existentes fuera de la escuela proporcionan excitantes oportunidades de aprender ayudando a estimular la imaginación y la expresión personal; situando a los alumnos en marcos más amplios de tiempo y espacio aprenden más fácilmente sobre su herencia cultural, técnica y artística”, explica la profesora Enriqueta Molina, autora del estudio Escuela y educación fuera del aula: contribución de los escenarios exteriores al aprendizaje. Equivale a “asumir que los alumnos son aprendices activos que tocan, sienten, experimentan y crean”.
 

Ventajas de visitar los museos

El arte es un potente instrumento para estimular algunas de las capacidades que cada vez más se requieren en la sociedad del siglo XXI.

Es valioso para conocer el pasado, comprender el presente y atisbar el futuro. Fomenta el pensamiento crítico-analítico, en concreto ligado a la lectura de imágenes, algo elemental en un entorno como el actual en el que la información que recibimos es cada vez más visual.

Y, muy importante también, desarrolla la creatividad, no solo en el ámbito plástico, sino aplicada en sentido amplio a la resolución de problemas. “Cuanto más complejo se hace el mundo, más creativos necesitamos ser para afrontar sus retos”, afirma filósofo y pedagogo José Antonio Marina. En la misma línea, el educador británico Ken Robinson expone que “la forma más elevada de inteligencia consiste en pensar creativamente” y defiende, en su conferencia TED “¿Matan nuestras escuelas la creatividad?”, la necesidad de un sistema educativo que nutra, no socave, la creatividad. 

“Las expresiones artísticas están estrechamente relacionadas con la vida social y favorecen la creación de vínculos afectivos y de confianza. Además, facilitan la comunicación y contribuyen de forma poderosa a conocer el mundo y a reconstruirlo de acuerdo con los procesos simbólicos e imaginativos que el niño desarrolla en estas edades”.

Cada vez son más los especialistas partidarios de introducir la educación artística en todas las etapas educativas, en especial en la primera infancia. “En los últimos tiempos, la investigación neurocientífica, evolutiva y pedagógica ha destacado que la creatividad y la educación artística ha de formar parte de los ejes fundamentales de un buen proyecto educativo, enuncia la
Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura en un estudio publicado como Metas Educativas 2021.

En contacto directo con las obras, se genera un entorno de aprendizaje libre, lúdico, sensorial, de descubrimiento y exploración a menudo física de ideas, enfoques y materiales, no sujeto a criterios estrictos o de éxito, que resulta muy motivador y útil para despertar el interés de los más pequeños al respecto de temas que no siempre son fáciles de comunicar.  Es un vehículo privilegiado, además, para trabajar de forma plástica y visual con las emociones.

 

Niños y museos: Arte para los más pequeños

"La forma más elevada de inteligencia consiste en pensar creativamente"

¿Cómo lo aplicamos?

La visita al museo es una excelente manera de incorporar la educación artística al entorno inmediato, tanto escolar como familiar, del niño. La gran mayoría de los museos hoy día cuenta con departamentos de educación, que organizan diversas actividades de carácter multidisciplinar, como recorridos guiados o teatralizados y talleres, a cargo de animadores, artistas y otros perfiles culturales que estimulan a los participantes.

Existen diferentes métodos en la educación artística, como el método MuPAI o Museo Pedagógico Infantil, especializado en talleres de arte contemporáneo en educación infantil y primaria. Parte del uso de representaciones visuales de todo tipo: imágenes artísticas, publicidad, prensa…, que ilustren los conceptos estudiados enlazándolos con la vida cotidiana. Una muestra de este tipo de taller puede darse bajo el epígrafe de “¡Mis sentimientos tienen color!”, que permite al niño expresar sus emociones y sentimientos a través del dibujo.

O dentro de lo que se conoce como Aprendizaje por Proyectos, es posible, a partir de una selección previa de los contenidos que se van a trabajar, desarrollar conceptos complejos adaptando las ideas de determinados artistas, a partir materiales desde ceras de colores a cuerdas, adhesivos o globos. Se trata de que los niños pongan en juego su fantasía, imaginación, capacidad de decisión y creatividad. De abandonar esos parámetros obsoletos de hacer dibujos cuando sobra tiempo o la transmisión encorsetada de técnicas que puede hacer de la Educación Plástica algo carente de emoción. Porque si los niños se emocionan y disfrutan, repetirán, haciendo que el proceso de aprendizaje sea más significativo y no termine nunca.

Por Sara Puerto