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Método Sáncal. Otra dimensión para el aprendizaje musical

Método Sáncal. Otra dimensión para el aprendizaje musical

“La música es mi pasión e intento transmitírsela a mis alumnos. Si siempre has querido aprender a tocar el piano y crees que es el momento, estaré encantada de acompañarte en este ilusionante camino”. Así eran los anuncios que publicaba Marián Sánchez para ganar un dinero extra mientras cursaba la carrera de arquitectura en Sevilla, donde se marchó con nuevas inquietudes tras completar los estudios de música en Cádiz, su tierra. 


Esos mismos anuncios fueron los que desencadenaron los acontecimientos que hoy han tomado forma en una empresa propia que busca reinventar la formación musical para siempre; abriendo el abanico y dotándola de nuevos ingredientes y líneas de exploración cognitiva que la ciencia detectó hace tiempo pero que hasta ahora no habían cristalizado en la práctica. 

La ‘mecha’ del Método Sáncal se enciende en Madrid, donde Sánchez cursaba entonces un postgrado sobre Patrimonio Arquitectónico. “Volvía a dar clases de piano y un día recibí la llamada de una señora de 70 años interesada. Pronto empezaron a asistir también amigos suyos. En las reuniones que celebrábamos en grupo para evaluar progresos, y a las que también acudían algunos familiares, detecté que el impacto de las clases iba mucho más allá del aprendizaje musical”, explica Sánchez, que recuerda que uno de los alumnos recuperó parte de la movilidad perdida en los brazos tras un ictus o cómo otros dejaron atrás las pérdidas de memoria que habían empezado a mermar su día a día. 

Después de la sorpresa inicial se pone manos a la obra y comienza a investigar por su cuenta. “Descubrí cantidad de papers científicos que demostraban cómo la plasticidad cerebral –la capacidad para adquirir conocimientos o establecer nuevas conexiones neuronales- no se agota cuando nos hacemos mayores”. Y tantas posibilidades le ve a su ‘hallazgo’ que cruza el Atlántico para conocer de primera mano los progresos de un grupo activo en esta especialidad perteneciente a la Universidad de Pennsylvania. 

La estancia en Filadelfia fue un punto de inflexión que trascendió de lo anecdótico o la inquietud pasajera y Marián Sánchez se propuso dibujar una nueva metodología para que la enseñanza musical, entendida desde otro punto de vista, derribara barreras mientras ganaba un peso inaudito como herramienta en beneficio del desarrollo cognitivo. Sin embargo, el círculo aún no estaba cerrado. 

Durante un paréntesis como profesora de arquitectura en la Universidad de Santiago de Chile, en el que reconoce que no se “quitaba de la cabeza cómo aportar algo para hacer llegar a la gente el conocimiento que estaba adquiriendo”, siguió investigando hasta el punto de dar por suficientes las evidencias científicas sobre las nuevas cumbres a las que podía llevarnos el aprendizaje musical.

Así lo corroboraban estadísticas como que tocar un instrumento puede reducir en un 67 por ciento las posibilidades de desarrollar demencia y frenarla o ralentizarla en el caso de sufrirla en una fase inicial. “Eran datos asombrosos y entendí definitivamente que los métodos tradicionales para enseñar música no servían, que debían ser personalizados, pero también supe que no tenía una estructura para armar del todo mis intenciones. A toda esta teoría le faltaba divulgación y aplicación”. 

Decide volver a España. Vive en Málaga y en Gerona hasta establecerse en Santander. Durante meses practica el que podemos considerar Método Sáncal versión Beta, pero con cada cambio de ciudad había alumnos que se quedaban en la estacada. Había empezado a trabajar con personas mayores, con gente con problemas neurológicos, niños con parálisis... “Tengo una amiga neuróloga a la que terminé llamando seis veces al día, necesitaba con urgencia una metodología ad hoc para cada tipo de alumno. Además, si quería llegar a la gente de manera extensiva requería de un software para tutorizarlos online, una plataforma que también recabara datos para mejorar la metodología en tiempo real”, explica Sánchez. 

El desarrollador David Ríos (actual CTO de la compañía) y el neurocientífico Ángel Yorca (hoy COO) cambian de vida y se marchan a la capital cántabra para integrar el primer equipo (actualmente son siete) de Método Sáncal, el mismo que se hace con el premio del programa Explorer de Banco Santander, gracias al cual, además de volar a Silicon Valley, “dimos a las ideas forma de empresa y desarrollamos un plan de negocio”. Aunque Sánchez considera que el mejor galardón es “el esfuerzo personal de mi equipo”, recoge también otros apoyos posteriores importantes como el prestado por el organismo público SODERCAN.

Eficacia probada

Junto a las mencionadas ventajas que supone en la cotidianeidad de gente de cierta edad, actualmente trabajan también con niños para optimizar la transferencia de habilidades adquiridas al tocar un instrumento a otros ámbitos, pero sin dejar de lado a todo aquel que, gracias al Método Sáncal, logra reducir el estrés, concentrarse mejor o pensar más rápido. “Construimos un perfil neuropsicológico de cada persona para detectar en qué habilidades cognitivas - percepción, atención, memoria, razonamiento y coordinación- hay que hacer hincapié”, señala Marián Sánchez, que recuerda que dominar un instrumento leyendo lenguaje musical “es la actividad más compleja a nivel cognitivo que puede desempeñar un ser humano, de ahí que potencie la transferencia entre los dos hemisferios del cerebro; de manera brutal si se practica desde edades tempranas, pero también si arrancamos en la etapa adulta”. 

En este momento dan por concluida la fase de desarrollo y validación del producto y se encuentran inmersos en el periodo pre-comercial del Método Sáncal. Su modelo de negocio está basado en una suscripción “tipo Netflix, con usuario y contraseña para acceder a los contenidos personalizados”. Hay versiones para usuario final o para profesionales de escuelas de música (como MUSARTE, en Granada) y terapeutas que quieran impartir por su cuenta el Método. En Santander han definido un modelo franquiciado para centros Wellness, Piano&Move, que ya funciona en el Marisma Wellness Center de la ciudad.  

“La idea ahora es asentarnos y funcionar en plenitud a partir de enero de 2019”. Aunque no han dejado de impartir clases de manera presencial en la capital cántabra, Marián Sánchez señala que el “gran proyecto” del Método Sáncal es llegar a los planes educativos para cambiar el paradigma de la enseñanza musical: “Si está demostrado que es una ventaja competitiva, debería implementarse desde el colegio el uso de la música como herramienta. Estamos analizando cómo entrar en el sistema, pero cada comunidad autónoma tiene sus peculiaridades y queremos hacerlo por el canal correcto”. 

Acuerdos adicionales

Cuando, gracias al programa Explorer de Banco Santander, Sánchez y su equipo viajaron a California, mantuvieron una reunión con el jefe de neurorehabilitación del USCF Medical Center de San Francisco, con quien llegaron a un preacuerdo de colaboración que ahora puede confirmarse en forma de un brazalete con el que, con los movimientos de un brazo que ha perdido movilidad, los pacientes pueden simular notas musicales. El prototipo está en fase de validación.

Por otro lado, Método Sáncal está presente en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander a través de un proyecto de investigación dirigido a pacientes oncológicos que han sufrido secuelas cognitivas con su enfermedad. La iniciativa está avalada por la Asociación Española contra el Cáncer.