The Daily Prosper
Todos quieren ser Silicon Valley

Los otros Silicon Valley: así se emprende más allá de Estados Unidos

La bahía de San Francisco en Estados Unidos se ha convertido en un referente para la innovación y el emprendimiento en todo el mundo. Ahora, cada país busca crear su propia versión.


Cada vez más países intentan imitar el secreto de la meca de la innovación: Silicon Valley, en San Francisco (Estados Unidos). Sin embargo, el referente californiano ya no es el único. “Ahora hay varios focos en todo el mundo compitiendo por liderar esta carrera”, explica el cofundador de la comunidad emprendedora Spanish Startups, Ignacio Sánchez. En España, por ejemplo, el informe Digital Spanish Startup Ecosystem Overview 2016 de la fundación Mobile World Capital Barcelona sitúa al país ibérico en el segundo puesto del ranking europeo de creación de start-ups, con un total de 2.663 empresas nuevas y 502,1 millones de euros captados. ¿Sueña España con ser Silicon Valley? Si lo hace, no es la única. Según el informe Global Startup Ecosystem 2017 elaborado por Startup Genome, hasta 19 regiones en todo el mundo le están pisando los talones al archiconocido bastión californiano que, por el momento, conserva el liderazgo.

En muchas ocasiones, estos intentos se materializan en los llamados hub. Este término inglés, que podría traducirse como “centro de operaciones” o “centro de conexiones”, se refiere a las áreas en las que conviven grandes compañías tecnológicas -como pueden ser Google, Apple y Ebay- con muchas pequeñas empresas punteras. El éxito del modelo está ligado a la atracción de talento y de dinero, en forma de capital riesgo, procedente de todo el mundo. “La concentración de ambos factores provoca innovación que busca inversión”, resalta Sánchez.

En este clúster explosivo, las start-ups tienen la ambición, explica Sánchez, de “lograr un exit, de que las compre una de las grandes corporaciones, cuyo tamaño, burocracia y jerarquía les hace incapaces de competir en términos de innovación contra estructuras más ágiles”. En su opinión, lo que hace único a estos centros es que los potenciales primeros clientes y los inversores están en un solo lugar. “Es el lugar perfecto para hacer negocio siempre que tu start-up esté madura, sino toda la inversión que supone llegar hasta allí puede perderse”, cuenta la directora del programa de innovación abierta Open Future, Ana Segurado.

Londres es el primer ecosistema start-up más importante fuera de Estados Unidos

Sin embargo, una empresa emergente primero necesita llegar hasta ahí. Para ello, explica Segurado, “no hay que obsesionarse con llegar rápido [a los hub internacionales], es necesario afianzarse en el país donde te encuentras”. Esto es lo que hicieron los sevillanos Myfixpert, una plataforma que pone en contacto, “del mismo modo que funciona Uber”, a técnicos expertos en reparación de dispositivos tecnológicos y a usuarios que los necesitan. “Esta iniciativa contenía las tres claves esenciales que todo emprendedor tiene que tener en cuenta: una idea realmente innovadora, un equipo detrás y un modelo de negocio que le permita ganar dinero”, resalta Segurado. El programa de Open Future, gestionado por Telefónica, no es el único. Otros programas de emprendimiento como Yuzz, ofrecido por Banco Santander, también pueden ser un impulso para nuevas empresas e ideas que busquen acercarse a los referentes de la innovación. Puede que después, con el asesoramiento y recursos adecuados, ya estén preparadas para conquistar alguno de los hubs más importantes del mundo:

 

Londres, la puerta de Europa

Londres (Reino Unido) es el primer ecosistema start-up más importante fuera de Estados Unidos, según el último ranking de Startup Genome con los principales hubs del mundo. En solo dos años ha adelantado a la prometedora Tel Aviv (Israel). ¿Su secreto? “La ciencia y la innovación están en el centro de la política británica”, explica la agregada de Ciencia e Innovación de la Embajada de Reino Unido en España, Sara Cebrián.

Según señala el estudio citado de Startup Genome, el gobierno británico ha hecho una apuesta decidida por las iniciativas público-privadas con el objetivo de “llegar a ser líderes globales” y convertirse en la puerta de entrada al mercado europeo. Dentro de la Unión Europea, le siguen de cerca Berlín (Alemania) y París (Francia), con un menor compromiso institucional; y también Estocolmo (Suecia), que ha realizado un “notable esfuerzo de apoyo al emprendimiento” hasta subir, en menos de cinco años, hasta el puesto 14 de la lista mundial.

 

Pekín, de copiar a innovar

La plataforma de venta Alibaba, conocida como el Amazon chino, fue uno de los productos de la primera hornada expansiva digital de China. Entonces, la estrategia del país asiático era copiar lo que ya existía y por eso emuló el modelo de Silicon Valley en la región pekinesa de Zhongguancun. Ahora, la táctica es distinta: se busca la innovación puntera. Esa es la razón por la que el Estado chino invierte en I+D+i un 2% de su PIB, igual que la media europea y muy por encima del 1,2% español, según datos del Banco Mundial. En 2015, este país fue el primero en solicitudes de patentes (1.010.406), por delante de Estados Unidos (526.296), según el informe anual Indicadores mundiales de propiedad intelectual, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

“Ahora, muchas grandes empresas están mirando al gigante asiático en busca de ideas disruptivas”, explica Sánchez. Por ejemplo, antes de que a WhatsApp se le ocurriera utilizar mensajes de voz, su homóloga china WeChat ya lo había probado con éxito. Tantos esfuerzos han aupado a Pekín y a Shanghái a los puestos quinto y octavo respectivamente entre los 20 centros de innovación más importantes a nivel global. Otros focos de emprendimiento que están despuntando en Asia son Singapur (capital del país homónimo) y Bangalore (India).

 

Tel Aviv: lo que no te mata, te hace más fuerte

Pese a que el llamado Silicon Wadi (Silicon Valley, en hebreo) ha perdido algo de fuelle y ha sido adelantado en los dos últimos años por ciudades como Londres y Pekín, según la clasificación de 2017 de Startup Genome, todavía se dice de él, cuenta Sánchez, que “es el Silicon Valley de Silicon Valley porque sirve de inspiración y fuente de ideas al bastión californiano”. Este conglomerado de empresas tecnológicas en torno a la capital de Israel reúne a más de 1.000 empresas emergentes, una por cada 400 habitantes; y más de 4.000 en todo el territorio. Pero, ¿cómo ha conseguido un país tan pequeño, sin recursos naturales y en permanente conflicto atraer centros de investigación de multinacionales como Google, Apple e IBM y crear un ecosistema emprendedor tan prolífero?

Para empezar, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Israel es el estado que más invierte en I+D+i con respecto a su PIB: 4,2% frente al 2,7% de EE.UU.. La chispa que encendió este notable compromiso estatal por la innovación fue la puesta en marcha durante la década de 1990 de Yozma. Según cuenta el CEO y cofundador de StartupXplore, Javier Megias, en su blog, “una de las pocas (algunos dicen que la única en todo el mundo) iniciativa de inversión de un gobierno en start-ups que ha sido rotundamente exitosa”. Otra de las claves es el “espíritu marcadamente emprendedor” de sus jóvenes, resultado de las difíciles condiciones en las que viven, relata otra de las entradas en la web de esta comunidad de inversión en empresas tecnológicas.

 

Chile, el puente a Latinoamérica

Chile es la economía más innovadora de Latinoamérica, según el Índice Mundial de Innovación 2017 publicado por la OMPI. El caso de este país es una muestra más de empeño gubernamental por lograr un centro de emprendimiento competitivo a nivel internacional. Un ejemplo es el programa público Startup Chile, que pretende apoyar, captar y concentrar a las compañías tecnológicas procedentes de todos los países de su entorno. También fue uno de los pioneros en ofrecer ventajas fiscales a compañías extranjeras para que se establecieran en su territorio con el llamado visado de emprendedores. El objetivo último de estas medidas es posicionarse en un mercado emergente de más de 600 millones de consumidores potenciales en América Latina.

Todas estas sedes internacionales del emprendimiento son muy atractivas, pero no hay que olvidar que “casi en cualquier parte del mundo existen buenas ideas y facilidades para desarrollarlas”, concluye Segurado.

Por Elvira del Pozo