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La tradición de la noche de San Juan alrededor del mundo

La tradición de la noche de San Juan alrededor del mundo

La noche de San Juan es una de las festividades más celebradas del mundo, por su magia y por el gran número de seguidores que gana año tras año. Se trata de una fiesta de origen pagano que, tras la llegada del cristianismo, dejó de lado la supuesta herejía y pasó a honrar la llegada del hijo de Zacarías, uno de los pasajes más conocidos de los escritos sagrados.


Una noche mágica en la que el aire se impregna de olor a leña y se mezclan el rumor lejano de miles de voces que piden el cumplimiento de sus deseos. Lo sagrado se confunde con lo pagano, a pesar de la carga religiosa que tiene la fiesta de la noche de San Juan.

Lo pagano, lo presuntamente infiel de esta fiesta responde a un romance entre el sol y la tierra. Los enamorados, cada 23 de junio, se decían adiós mientras los mortales daban la bienvenida al solsticio de verano de nuevo. Se pedía un deseo, se encendía una hoguera para purificar y se bailaba hasta ver la luz del día.

Sin embargo, con la llegada del cristianismo, la celebración de esta mágica noche de San Juan se convirtió en una fiesta mucho más piadosa. Según el evangelio esa noche de junio Zacarías, servidor del templo de Jerusalén, vio nacer a su hijo -“el profeta del Altísimo” Juan Bautista- a pesar de que su mujer, Isabel, estaba impedida para la maternidad.  El padre, gozoso, mandó prender una hoguera para celebrar la llegada del “último profeta” y anunciar la llegada a sus familiares.

Sea como sea, tanto con origen pagano como sagrado, esta noche tiene cientos de seguidores que abrazan la amistad y esperan las buenas nuevas. Durante esta noche, la más corta del año, los habitantes de varios puntos del mundo esperan que el fuego se lleve lo malo y traiga lo bueno. Se piden deseos y se cumple con la superstición para que la suerte esté viva hasta el año siguiente.
 

Una noche que se lleva lo malo y trae lo bueno

La festividad es muy celebrada a nivel internacional, aunque cada región -obviamente- tiene sus propias peculiaridades. Una de las tradiciones más curiosas se da en Oporto (Portugal), en la ciudad del vino más famoso del mundo se preparan múltiples actividades en las calles para disfrutar de la buena comida y buscar la buena suerte. Miles de personas salen a bailar en las verbenas y a sentir los fuegos artificiales desde el Ponte Dom Luis. 

Eso sí, ninguno de ellos olvida el accesorio indispensable de la noche. Todo el mundo lleva martillos de juguete en la mano para golpearse con ellos los unos a los otros y despertar los buenos augurios. Como detalle curioso, además, cabe señalar que los lusos de antaño llevaban puerros y hojas de ajo para zarandear a los espíritus y hacer que éstos trajeran mucha energía positiva.

En Finlandia, por su parte, todo se engalana de flores para dar la bienvenida al verano y, de paso, honrar a la naturaleza. Los urbanitas celebran la noche de San Juan, pero se van de las ciudades, la tradición manda que las familias acudan a pasar el día entre árboles y disfrutar de una buena barbacoa. Para concluir, hacen grandes hogueras cerca de los lagos -llamados kokko- para pedir -sobre todo- éxito en el amor.

En Letonia la fiesta en honor a San Juan Bautista también se celebra con grandes fastos. Desde la tarde y hasta el amanecer, los letones bailan al son de cánticos populares, pero -al igual que los finlandeses- hacen una oda a la naturaleza entre las sombras. Todos, sin excepción, llevan coronas y guirnaldas de flores silvestres en el pelo que, al final de la noche, arrojan al fuego para dejar atrás los malos pensamientos y purificar el nuevo año.
 

España: tierra de gran tradición

De vuelta a España, la fiesta de San Juan goza de gran éxito sobre todo el Levante, Cataluña y el norte de la Península. En Alicante esta tradicional noche estival está declarada de Interés Turístico Internacional y, ¡como no!, se vive absolutamente con la muchedumbre disfrutando de las calles alicantinas. Bailes, música y fuegos artificiales acompañan la quema de los monumentos de cartón y madera -parecidos a los de las Fallas de Valencia- que al final de la noche serán pasto de las llamas.

En Tarragona, por su parte, los ciudadanos montan animada verbenas populares y ricas cenas bajo las estrellas esperando la madrugada entre risas y amigos. La tradición entre los tarraconenses dista de las del resto de la península, encienden fogatas con la conocida ‘Flama del Canigó’, un fuego que se prende en la cima de la montaña del Canigó en el Pirineo. Además, esta llama -más allá de la noche de San Juan- tiene una gran carga simbólica para los catalanes al estar estrechamente vinculada con la vitalidad de la cultura de la región.

En La Coruña (Galicia) se da la bienvenida a esta especial y supersticiosa velada en la playa de Orzán. El compadreo campa a sus anchas mientras arden las llamas de las hogueras y se cuentan viejas historias. Los coruñeses, para liberarse de los malos espíritus, pasan toda noche en vela degustando sardinas y cachelos asados con pan de brona. Eso sí, para cumplir a rajatabla con la tradición, es importante saltar el fuego hasta tres veces pidiendo un deseo cuando apenas queden las brasas. 

Y por último, en Asturias, concretamente en Mieres, también se tiene una manera muy curiosa de celebrar esta especial noche. Todas las fuentes de la localidad se engalanan con ofrendas florales y, al caer la noche, se hace lo que se conoce como ‘cargüeña’, una escenificación de cómo se llegaba con la leña y los paños avejentados a la plaza consistorial para prender una gran hoguera. A medianoche, tras los consabidos fuegos artificiales, los mierenses se agarran de los meñiques y bailan alrededor del fuego mientras cantan el popular romance ‘¡Ay!  Un galán de esta villa’.

La noche de San Juan, es para todos, sea donde sea, una noche para recordar.