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La re-evolución de la tecnología tranquila

La re-evolución de la tecnología tranquila

La tecnología evoluciona de forma constante cada día y su presencia en nuestras vidas es ya irrenunciable. El reto se encuentra en hacer de esta era de la digitalización una reivindicación de la llamada “tecnología tranquila” para hacernos más libres.  


El sonido de una cafetera o una tetera al entrar el agua en ebullición, los luminosos que indican si un baño público está ocupado o el pitido de un microondas son sólo algunos ejemplos de lo que se denomina tecnología tranquila. Todos estos aparatos o señales forman parte de nuestra rutina cotidiana y prescindir de ellos sería casi impensable. Pero al contrario de provocarnos algunos de los males derivados del mal uso de la tecnología, como el “tecnoestrés” o la nomofobia, éstos nacieron para ser silenciosos e interferir de la menor manera posible en nuestra vida o, en todo caso, hacérnosla un poco más cómoda.

La llamada tecnología tranquila o calm technology no es un fenómeno reciente, a la vista de los ejemplos citados, pero en la actualidad se hace cada vez más necesario volver al tiempo en que los humanos dominábamos a las máquinas y no ellas a nosotros. Ya en 1995 dos científicos del Centro de Investigación Xerox Parc en Palo Alto (California), Mark Wiser y John Seely Brown vislumbraron la deriva que estaban tomando las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC en sus siglas en inglés). Ellos son los padres del término calm technology, un concepto que aludía a la necesidad de que la tecnología, cada vez más presente y compleja en nuestras vidas, debía hacer más sencillas las conexiones e interacciones con ella.

Esta línea de trabajo es la que ahora continúan expertos como la ciberantropóloga Amber Case, miembro del Centro Berkman Klein de Internet para la Universidad de Harvard e impulsora de caseorganic.com. En esta plataforma, junto a sus celebradas charlas en congresos, Case recoge los principios básicos que deben regir la tecnología tranquila en la actualidad y hacer de ésta una filosofía de vida que vuelva a mirar a la naturaleza para imitarla. En definitiva, Case apuesta por hacer que las máquinas se humanicen, haciéndolas más independientes para que nosotros podamos ser más libres. Así ocurre (o debería hacerlo) en diferentes esferas de nuestras rutinas, espacios físicos e incluso en nuestro tiempo de ocio.
 

Dispositivos digitales y su papel en la tecnología tranquila

Al hablar de tecnología tranquila resulta inevitable pensar en los dispositivos digitales que tenemos a nuestro alrededor: Smartphones, tabletas, portátiles… Para Amber Case, la evolución de estos dispositivos tiene su lado bueno y otro menos positivo, como es esa necesidad de conexión constante.  En el lado bueno se sitúan aspectos como los bienvenidos asistentes por voz como Siri en iOS y Bixby en Samsung que están llamados a hacernos la vida más cómoda en tanto en cuanto la interacción física se reduce y sólo se requiere el uso de nuestra voz para dar una orden y dejar que trabaje el aparato en cuestión.
 

La tecnología vestible

Podría considerarse una prolongación del ámbito anterior, pero la tecnología vestible ha sido diseñada y desarrollada para que actúe sólo cuando está en contacto con nuestro cuerpo, lo que facilita ese principio básico de que la tecnología debe estar a nuestro servicio y no al revés.  La tecnología vestible trabaja a nuestro servicio cuando nos libera de cálculos mentales o de procesos neuronales y físicos más complejos de medir. Así sucede con los cuantificadores de pulsera, los smartwatches o incluso algunas aplicaciones que podemos incorporar a nuestro smartphone y que se activan mediante sensores que miden nuestros pasos, calorías, kilómetros recorridos y hasta ciclos de sueño (SleepCycle).
 

Estaciones de medición

La simplificación llegó en su momento también a las estaciones de medición, es decir, pequeñas infraestructuras situadas en el campo o en entornos urbanos que trabajan para nosotros, pues analizan partículas y otras variables como la calidad del aire, fenómenos meteorológicos, contaminación acústica o permiten anticipar catástrofes naturales. En este caso, las estaciones trabajan recogiendo datos, creando gráficas y bases de datos que son transferidas a una estación central de modo que sólo interactuamos con ellas cuando necesitamos interpretar los informes elaborados por ellas.
 

Seguridad vial y asistencia en la conducción

La seguridad en la conducción es uno de los ejemplos más visibles de lo que la tecnología tranquila ha hecho por nosotros. En primer lugar, con la seguridad pasiva como las señales luminosas externas de los semáforos, los cinturones de seguridad o los airbags, pasando por los primeros asistentes en la conducción (dirección asistida, ABS) hasta llegar a los más avanzados y actuales sistemas de seguridad como la Velocidad de crucero adaptativo (ACC), las señales de alerta de salida de carril (LKAS) o el sistema de mitigación de impactos (CMBS).

Ahora, el futuro de la tecnología tranquila en este campo está ahora en la fabricación de los coches sin conductor, una realidad cada vez más cercana. De hecho, son muchos los fabricantes (Volvo, Mercedes, PSA (Peugeot y Citröen, Apple y Google) que llevan trabajando desde hace más de una década en la forma de dotar de inteligencia artificial a estos vehículos capaces de llevarnos, de momento en vías seguras tales como autopistas, sin necesidad de mover un dedo.
 

Tecnología inteligente en edificios

La tecnología tranquila también está presente en las infraestructuras en las que pasamos buena parte de nuestro tiempo. Los detectores, sistemas de alarmas y sensores trabajan continuamente y en silencio analizando parámetros, datos y comportamientos para hacer más eficientes y seguros edificios e instalaciones. Así, los dispositivos contactless mediante el uso de la banda magnética como las que tenemos en tarjetas de contacto es uno de los mejores ejemplos de esta tecnología tranquila. Al igual que los detectores que permiten ahorrar energía en un edificio en función de la cantidad de personas en el interior o la simple señalización luminosa de lavabos.
 

La domótica y los electrodomésticos en el hogar

Si existe un lugar donde más se ha podido aplicar la tecnología tranquila ése es el hogar y en especial la cocina. En 1960, por ejemplo, nacía todo un aliado revolucionario que llegó para hacernos la vida más fácil y cómoda, aliviando la carga de trabajo de amas y amos de casa: La Thermomix.  Pero como esta cocina autónoma, existen otros aparatos en casa que nos facilitan las tareas domésticas como son la cafetera, el microondas o el aspirador inteligente Roomba.

La tecnología tranquila es en este sentido una realidad completamente integrada en nuestra vida diaria desde hace décadas. Ahora, el reto que tiene por delante es que los grandes avances que ésta experimenta constantemente deben ir hacia una mayor humanización que nos permita liberarnos de esa conexión continua. Como seres humanos debemos volver a la esencia de lo que somos, al contacto y la vida real, mientras que la tecnología tranquila trabaja, pero sin molestarnos.