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La geolocalización democratiza los mapas

La geolocalización democratiza los mapas

Los mapas nos permiten conocer el territorio que nos rodea. Sin esta representación de la superficie terrestre, herramienta clave de la geografía, el ser humano no habría podido moverse por el mundo como lo ha hecho. Ahora, la tecnología da un vuelco cartográfico al convertir estas imágenes en la propia realidad. La geolocalización nos permite situarnos en cualquier punto del planeta en tiempo real, permitiéndonos diseñar nuestros propios mapas.


La humanidad ha confiado en los mapas desde el inicio de su existencia. El primero considerado como tal es una tabla babilónica que data del siglo VI a.C., que a su vez es una copia de uno dibujado doscientos años antes. Ese mismo siglo, el griego Anaximandro elaboró el que sería el primer mapamundi en escala, aportando a la cartografía la relación de proporción que ya nunca abandonaría.

Desde entonces, la creación e interés por plasmar los territorios que nos rodean fue aumentando hasta culminar en el Renacimiento, cuando en pleno siglo XVI algunos aventureros como Cristóbal Colón descubrieron el nuevo mundo. De hecho, oficialmente el primer mapa del mundo es considerado obra de Martin Waldseemüller, que bautizó el continente americano y lo separó, por primera vez, de Asia en el año 1507.

A finales del siglo XX se crearon los sistemas de información geográfica (SIG), lo que supuso un cambio en el paradigma de la cartografía. Esta herramienta engloba toda la información posible en un mapa, permitiendo acceder a ésta de forma conjunta o separada por capas. De esta manera, los SIG permiten relacionar diferentes datos y producir otros que serían imposibles de analizar con el modelo de mapa anterior.
 

La revolución de los satélites y la geolocalización

No obstante, nada ha revolucionado más el sector que la tecnología del siglo XXI. El lanzamiento de satélites facilitó la puesta en marcha de sistemas de geoposicionamiento global. Y es ahí donde todo empezó” declara Gersón Beltrán, geógrafo especializado en geolocalización y profesor de la Universidad de Valencia. La localización geográfica es la propiedad de localizar un dispositivo conectado en un mapa en tiempo real, para ello, conecta con un mínimo de tres satélites.

Para Beltrán, el momento que determinó un antes y un después en la rama cartográfica fue el 6 de diciembre de 1966, “cuando se lanzó el ATS, el primer satélite geoestacionario, responsable, además, de proporcionar la primera imagen de disco completo de la Tierra tomada de la órbita geoestacionaria

La geolocalización democratiza los mapas

"Ya no existe un único mapa que lo explique todo, ahora cada uno diseña el suyo propio según sus necesidades"

La geolocalización nos ha cambiado la vida. Cuando planificamos una ruta en un viaje, localizamos lugares, accedemos a mapas meteorológicos, buscamos información del tráfico, enviamos nuestra ubicación o, incluso, publicamos una opinión de un restaurante, por ejemplo, estamos haciendo uso de esta tecnología.

Y aunque los mapas en papel aún conviven con los digitales, Internet y el posicionamiento global han modificado nuestra manera de visualizar el mundo. Los satélites permiten representaciones hiperconectadas en 3D, 360 grados, con realidad aumentada, a las que se pueden acceder desde el móvil, ordenador, gafas, pulseras e incluso hologramas.
 

Tecnología de doble uso

Los sistemas de geoposicionamiento funcionan en dos sentidos. Por un lado, consumimos información geolocalizada y, por otro, producimos esta información. “La geolocalización siempre ha estado ahí” advierte Gersón Beltrán, “el cambio principal ha venido en el sentido de que ahora somos adprosumers.”

“Antes, la producción de información geográfica dependía de los que controlaban la tecnología y el conocimiento de la misma. Hoy en día cualquiera puede hacer un mapa, es lo que se llama la neogeografía y significa democratizar los mapas y romper fronteras, no sólo físicas, sino mentales” añade Gersón Beltrán.

Quizás el mejor ejemplo de esta democratización sea Google Earth, el mayor programa cartográfico puesto a disposición del público que muestra cualquier punto real del planeta de manera instantánea.

 

Smart city, un ecosistema social

La geolocalización es una tecnología que nos ayuda a mejorar la eficiencia en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. El Sistema de Posicionamiento Global (GPS), un tipo de geolocalización, permite a las autoridades, gobiernos y particulares establecer una red interactiva de comunicaciones, como mensajería, transporte o correo electrónico, que envía información de manera inmediata.

El concepto deciudad inteligente” se basa en la geolocalización. Los SIG del siglo XXI almacenan, analizan y comparten información geográfica, lo que supone una gran ayuda para la gestión de recursos, planificación urbana, evaluación ambiental, gestión de emergencias, etc.

De hecho, la última urbe en servirse de esta tecnología ha sido Barcelona, que acaba de incorporar el posicionamiento geográfico en su servicio de teleasistencia para mejorar el seguimiento de sus usuarios.
 

Los peligros de la geolocalización

Los beneficios que la geolocalización suponen en nuestro día a día son innegables. Sin embargo, también conlleva determinados peligros que debemos conocer para proteger nuestra privacidad e intimidad. 

El hecho de facilitar información sobre nuestra ubicación puede poner en riesgo nuestra propia seguridad. Una fotografía publicada en las redes sociales con nuestra posición o el permitir que una app acceda constantemente a nuestra localización puede implicar una amenaza para nosotros.

Desgraciadamente, el geoposicionamiento también es usado con fines delictivos. Por ello, es recomendable conocer cómo desactivar esta función en nuestros dispositivos al tomar una foto o denegar el acceso de los programas a nuestra localización geográfica e información personal. De esta forma, protegemos nuestros datos, el oro negro del siglo XXI, frente a terceros.

Como siempre, la tecnología no es buena ni mala. Depende del uso que le demos. No obstante, a pesar de las medidas a tener en cuenta para mantenernos a salvo, la geolocalización supone uno de los mayores avances tecnológicos de los últimos tiempos, tan necesario como beneficioso. Hasta ahora, nunca había sido tan útil saber dónde nos encontramos.