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Innovación tecnológica en edificios inteligentes: la ciudad del futuro

Innovación tecnológica en edificios inteligentes: la ciudad del futuro

La inteligencia en los edificios ha dejado de ser algo de ciencia ficción para convertirse en una realidad. Gracias al desarrollo y aplicación de la tecnología, los nuevos edificios optimizan sus recursos y nos facilitan la vida.


¿Te has preguntado alguna vez cuántas horas podemos pasar dentro de un edificio? Oficinas, centros comerciales, viviendas… Por lo general, invertimos un 70% de nuestro tiempo haciendo vida o tareas en su interior, según varios estudios. Precisamente la forma en que interactuamos con ellos repercute en que, cada vez más se construyan edificios que tratan de imitar o adelantarse al comportamiento humano, y lo hacen buscando la eficiencia en los materiales empleados para su construcción, pasando por la creación de espacios más amables hasta la instalación de fuertes sistemas de seguridad.

En el campo de la arquitectura el mayor reto que se vislumbra en el horizonte es el crecimiento poblacional en los núcleos urbanos, pues como indican organismos internacionales como la ONU, cerca de 2.500 millones de personas se concentrarán en las ciudades en 2050. Las consecuencias de esta elevada densidad de población se traducen en la complejidad para gestionar los recursos y el espacio disponible, de ahí que se incida en la necesidad de construir en vertical para poder ganar así metros cuadrados.

Los rascacielos serán en este sentido los reyes de los perfiles urbanos, una tendencia que ya se aprecia en zonas financieras y residenciales de muchos países desarrollados o con altas densidades de población y escasa superficie como Manhattan en Nueva York, Sao Paulo en Brasil o Tokio en Japón.

¿El reto? Construir edificios 100% inteligentes gracias a la tecnología, que garanticen cuatro pilares fundamentales: la conectividad, la ecoeficiencia, la usabilidad y lo más importante, la seguridad. Analizamos cada uno de estos parámetros.
 

La conectividad

¿Conoces el “internet de las cosas”? Gracias a él, se está logrando la construcción de edificios que son capaces de gestionar la automatización de movimientos, la eficiencia energética o la anticipación de patrones de nuestra conducta diaria mediante un cerebro centralizado. Este sistema recopila nuestros movimientos en la nube y actúa optimizando los recursos del edificio.

Por ejemplo, con el internet de las cosas se consiguen monitorizar parámetros tales como la concentración de CO2, la temperatura, el control de accesos al edificio, la ubicación de las personas en los diferentes espacios e incluso la previsión de sus necesidades. Muchos edificios ya tienen ascensores que nos recogen en la entrada o en la planta indicada a una hora determinada, apagan luces en salas vacías o incluso nos tienen preparada la comida en la cafetería a la hora que queremos.

 

La ecoeficiencia

Estrechamente ligada a la conectividad se encuentra la construcción de edificios energéticamente eficientes y cuya huella ecológica sea lo más reducida posible. Para hacerse una idea, los edificios situados en países desarrollados suponen un 40% del consumo total de energía y representan el 20% de las emisiones de CO2, de ahí la necesidad de rebajar ese impacto medioambiental.

¿Cómo? Desde el uso de sensores de ventilación inteligente que limpian el aire de partículas nocivas, el empleo de materiales con sistemas reforzados de aislamiento, métodos de autoabastecimiento energético con instalación de placas solares, mayores puntos de entradas de luz natural, sistemas de refrigeración, aprovechamiento del agua de lluvia en grandes depósitos o el almacenamiento de energía cinética a través de pisadas en suelos inteligentes o de los ascensores para generar energía eléctrica.

 

La accesibilidad y usabilidad

Los edificios del futuro (y también del presente) deben garantizar la inclusión de todas las personas, con sus necesidades físicas o psíquicas. Independientemente de su diseño lo más importante es que sea integrador lo que incluye aspectos fundamentales como baños adaptados, ascensores amplios, rampas y accesos sin obstáculos en alturas como escalones, hasta sistemas avanzados para personas con discapacidades sensoriales como el reconocimiento de voz, altavoces o incluso sistemas en braille.

A esta usabilidad se añade la tecnología inalámbrica mediante el everywhere display que facilita la conectividad de nuestros dispositivos móviles en cualquier sitio.

Innovación tecnológica en edificios inteligentes: la ciudad del futuro

"Los edificios del futuro deben garantizar la inclusión de todas las personas"

La seguridad: Materiales, incendios y ciberseguridad

Pero si existe un aspecto fundamental en cualquier proyecto arquitectónico de esta envergadura ése es la seguridad y en España ésta se rige por el Código Técnico de la Edificación (CTE). Incluso aquellos edificios históricos se pueden beneficiar de las nuevas tecnologías para blindarse ante los posibles peligros que entraña esta nueva era digital, como es el caso de la ciberseguridad o amenazas más tradicionales como incendios o inundaciones. El diseño pues no debe estar reñido con las garantías de seguridad para las personas que hacen uso de ellos.

Sistemas de defensa contra incendios. El reto de los expertos está en desarrollar edificios cada vez más seguros que cumplan con las tres normas básicas en caso de desencadenarse este supuesto: compartimentación, supresión y evacuación.

El principal obstáculo es que la mayor altura de los edificios hace que sofocar un incendio por los medios convencionales y su accesibilidad sean tareas complejas. Por eso los expertos ya trabajan en áreas de prevención como:

  • La compartimentación mediante la creación de muros gruesos con revestimientos resistentes al fuego e incluso el uso de materiales ignífugos en tuberías o ascensores que permiten contener hasta un 96% la propagación que ya se están aplicando en edificios como el Burj Khalifa en Dubái. Igualmente se están creando plantas refugio que permiten resistir el fuego contenido durante más tiempo y al disponer de aperturas al exterior facilitarían la evacuación.
     
  • La supresión se garantiza mediante la instalación de cubas de agua con más de 100.000 litros en zonas clave del edificio como las que tienen la Torre Allianz en Madrid o la Torre Agbar en Barcelona. A ellas se unen los tradicionales sistemas de aspersión situadas por cada metro cuadrado que se disparan al detectar temperaturas de 60º y los detectores de humo cada menos de 10 metros.

    Empresas como Siemens incluyen por ejemplo los detectores de aspiración que recogen muestras de aire de forma constante en zonas localizadas y son capaces de detectar partículas mínimas de humo que activarían de inmediato la alarma o los sistemas de extinción.

     
  • Por último, se situaría la evacuación, el paso más arriesgado pues, el factor tiempo y el comportamiento humano responden a pautas imprevisibles. No obstante, para que ésta se efectúe de manera exitosa el diseño del edificio es crucial.

    Algunos nuevos edificios ya incluyen las mencionadas plantas refugio, helipuertos, y al menos, dos escaleras independientes, e incluso, en contra de los protocolos tradicionales, se podría hacer uso de ascensores, siempre que sean ignífugos.

La cuestión de la ciberseguridad es probablemente la siguiente cuestión fundamental en materia de seguridad de los edificios tecnológicamente inteligentes. El hecho de incluir el llamado Sistema integrado de seguridad PSIM (Physical Security Information Management) facilita la reunión en un único sistema todos los dispositivos de seguridad, que incluirían aspectos como el control de Circuitos Cerrados de Videovigilancia (CCTV), de intrusión perimetral mediante sensores, radar de geoposicionamiento, tecnología biométrica para el control de acceso mediante huella dactilar, activación de sistemas contra incendios…

Además, mediante el sistema de descentralización de fuentes de energía, se logra que, en caso de un corte o fallo de suministro eléctrico, de transporte o de agua, estos nuevos gigantes puedan tener autonomía energética durante al menos 24h.

Por último, y aunque parezca obvio, la forma en que vestimos por dentro y por fuera un edificio es fundamental a la hora de crear un espacio con unas garantías mínimas de seguridad.  Los expertos trabajan en el uso materiales e infraestructuras con mayor preparación para escenarios cambiantes y con capacidad de resistencia a las condiciones sine qua non de los edificios con tanta altura como el soporte de rachas de vientos, temperaturas…

En este sentido, el hormigón armado y el pretensado de acero siguen siendo los materiales más empleados en estos edificios, pero comienzan a surgir otros sustitutos como la madera contralaminada.

La tecnología es pues ya una aliada fundamental en la aplicación de edificios construidos que quieren actualizarse en estos pilares básicos para reconvertirse en espacios seguros e inteligentes.

Pero además los nuevos edificios inteligentes deben incluir en sus proyectos la inclusión de las nuevas tecnologías como condiciones indispensables para hacer ciudades cada más seguras, eficientes y conscientes con el cuidado del medio ambiente.