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Innovación fintech: superando las barreras

Innovación fintech: superando las barreras

Crear un negocio fintech dinámico depende de muchos factores: un mercado desatendido, un acceso a talentos y a infraestructura, un entorno reglamentario cómodo y el capital necesario para lograr que florezcan las buenas ideas. Las barreras para entrar en América Latina están cayendo con rapidez.


América Latina posee una población de más de 580 millones con un uso elevado de móviles. Los volúmenes de datos móviles aumentaron un 64% solo en 2016. Pero el mercado de servicios financieros no está tan bien desarrollado; la mitad de todos los adultos latinoamericanos no dispone ni siquiera de una cuenta bancaria.

Para los empresarios y los inversores, el mercado con un acceso restringido a los servicios bancarios es una oportunidad irresistible.

“La auténtica oportunidad está en los números,” afirma Boris Batin, cofundador de una sociedad de préstamos online, ID Finance.

ID Finance nació en Rusia, pero se trasladó a España el año pasado para centrarse específicamente en el mercado latinoamericano. Su primer mercado de lanzamiento, Brasil, marcó las casillas de mercado potencial, infraestructura de la información y legislación.

Aproximadamente el 30% de los adultos brasileños no disponen de cuentas bancarias, pero la infraestructura del historial de crédito del país está muy desarrollada. Cualquiera que haya pagado un teléfono móvil o una factura de servicios tiene un registro sobre el cual se pueden basar las decisiones relativas a los préstamos. Los clientes potenciales pueden firmar acuerdos de crédito sin firmas físicas, un paso fundamental para simplificar los préstamos online.

Oportunidad o barrera

La integración con otras contrapartes financieras es crucial. Los prestamistas necesitan redes de pago para enviar dinero y cobrar los pagos de los nuevos clientes. Muchos operadores del sistema de pago local son ahora transfronterizos, abriendo el potencial para una expansión futura, unas economías de escala y una mejor fijación de precios para préstamos, afirma Batin.

“Asia es muy diferente, desde el lenguaje hasta la normativa, incluso por el estado del desarrollo económico entre naciones”, declara.  

Existe asimismo una gran cantidad de oportunidades para lanzar un negocio fintech. Las naciones más grandes de América Latina disponen de suficientes clientes potenciales con un acceso restringido a servicios bancarios (más que sin acceso bancario), que disponen de cuentas bancarias existentes y que desean disponer de un acceso online más rápido y más barato a los productos financieros. Los países más pequeños pueden ser menos atractivos.

“Los costes de adquisición son bajos, no necesitamos hacer demasiada publicidad”, admite Batin.

Pero advierte que podrían ser necesarios de cinco a diez años para que las innovadoras fintech logren unas cifras importantes de los actuales servicios bancarios restringidos, si la experiencia de ID Finance en Rusia sirve como un buen modelo.

Ecosistema Fintech de LATAM

La brecha de la información

La exclusión financiera es una oportunidad, pero es igualmente una barrera. Incluso las mejores ideas fintech pueden tardar más en prosperar cuando millones de personas y de negocios tienen poco contacto con el sector bancario tradicional.

“Puede usted tener una gran idea, una comprensión firme de la tecnología, pero cuando entra en el mercado, la adopción se convierte en un problema. Se vuelve una barrera cuando la población carece del conocimiento financiero suficiente”, afirma Andrés Fontao, socio directivo de Finnovista, una empresa que ayuda a que los empresarios fintech hagan crecer sus negocios.

Incluso las fintech con más éxito deben centrarse principalmente en la educación y en el diálogo continuo con sus clientes. Con poca experiencia de los productos financieros, los nuevos clientes pueden encontrarse enseguida en una situación de dificultad –y las fintech y sus socios pueden estar generando una pérdida.

Rocket, que ayuda a calificar a los clientes para aplicaciones de tarjetas de crédito de clientes online, mantiene un contacto regular con los clientes después de su suscripción. El cofundador Daniel Rojas afirma que desarrollar su conocimiento mejora la rentabilidad, reduciendo la media de tasas de impagos en casi dos tercios.

“Utilizamos blogs, boletines, seminarios web y herramientas de análisis de la salud financiera, para asegurarnos que los clientes paguen”.
 

Un impulso reglamentario

Como en cualquier lugar, ajustar las nuevas tecnologías al reglamento financiero es difícil, sobre todo cuando América Latina dispone de pocas normas transfronterizas y no existe un equivalente de las directivas de mercado único de Europa.

“Cada mercado posee su propio marco reglamentario y su mecanismo de supervisión. Esto se convierte en una barrera cuando las empresas noveles logran crecer”, afirma Andrés Fontao.

Sin embargo, esto no supone ningún problema en México y Brasil, siendo ambos unos mercados importantes por su propio derecho. Los empresarios de Argentina, Chile y Colombia podrían enfrentarse con unas barreras reglamentarias transfronterizas antes de lo previsto, si desean que sus negocios sigan creciendo.

La industria establecida se encuentra ahora en una situación de mayor apertura para prestar asistencia a las fintechs en materia de normativa y cumplimiento. Los gobiernos y los reguladores locales están asimismo interesados en ayudar en este tema.

Las fintechs mexicanas entrarán pronto en el marco reglamentario de los servicios financieros, ofreciendo a los inversores y a los clientes una mayor confianza. Una nueva legislación en materia de fintech permitirá asimismo a los innovadores probar sus ideas en el mundo real con clientes reales a través de un entorno de pruebas reglamentario.

Otros reguladores están atentos, pero el crecimiento transfronterizo sigue siendo difícil, ya que las normas no se han armonizado aún. 
 

Respaldo financiero

El mejor acceso a la financiación es un factor que está contribuyendo a que las buenas ideas fintech puedan despegar.

“Hace seis años, no había grupos de interés, no había ángeles inversores ni capital de riesgo ni apoyo del gobierno”, declara Eduardo Morelos, de Startupbootcamp FinTech Mexico City, un programa acelerador.

Primero llegó el capital local, al comprender los inversores brasileños y mexicanos el potencial de las fintech. Les siguieron los inversores globales.

La Venture Capital and Private Equity Association de América Latina calcula que los acuerdos de capital de riesgo para fintechs alcanzaron un máximo de 186 $ millones el año pasado. Pero, como señala Morelos, la industria se encuentra aún en situación de crecimiento; hasta la fecha, solo ha habido una salida significativa. Otros empresarios tendrán que esperar para depositar sus ganancias imprevistas.
 

Un enfoque selectivo

Los empresarios fintech deben asimismo escoger con cuidado sus mercados y productos. No todas las ideas atraerán la atención de los inversores o los clientes suficientes. Los inversores están interesados en los préstamos, pagos y giros a los consumidores, pero otros segmentos, como los préstamos corporativos y los servicios de tesorería, han recibido una atención mucho menor.  

El espacio bancario de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) posee un gran potencial. Y sin embargo ha pasado desapercibido, por el momento, puesto que la adopción de servicios digitalizados requiere más tiempo.

Cuando los clientes de las PYMES no utilizan cuentas ni tarjetas, existe igualmente una mayor probabilidad de que los negocios dependan en mayor medida del efectivo. Las tiendas locales, las fábricas y las empresas de servicios pueden sencillamente no disponer de un historial de crédito sobre el cual basar las decisiones relativas al préstamo, ni estar familiarizados con herramientas comerciales basadas en la tecnología.

“Lo primero es digitalizar los negocios, luego recopilar los puntos de datos y después desplegar el servicio financiero. Es un enfoque de pasos múltiples”, afirma Andrés Morelos, de Finnovista.

Él opina que ofrecer servicios que contribuyan a que las empresas mejoren sus flujos de efectivo, como productos de factoring que faciliten a las sociedades el acceso a facturas impagadas y a optimizar su capital circulante, conducirá a la larga a una infraestructura digitalizada más sólida de préstamos para las PYMES.

Pero vender el concepto antes de vender el producto podría generar  asimismo la aparición de plazos mayores para obtener una rentabilidad y afectar a los financiadores en relación con los  beneficios financieros. Por ahora, los inversores siguen viendo la falta de educación y de inclusión como una oportunidad, más que como una amenaza.

Del mismo modo, la tecnología de los seguros, la gestión sanitaria y la tecnología de seguridad e identidad han pasado desapercibidos para los inversores privados. Los entrevistados opinan que esto no tardará en cambiar.
 

Los aspectos prácticos

Las formalidades para iniciar un negocio en América Latina, independientemente de si es fintech o no lo es, no deberían menospreciarse.

El Banco Mundial sitúa a México en el puesto 49 de entre 190 países  por la facilidad para hacer negocios, el puesto 90 por la facilidad para iniciar un negocio. Los empresarios brasileños se enfrentan a una montaña burocrática mayor; se colocan en los puestos 125 y 176, respectivamente. En la región, tan solo Venezuela ocupa un lugar peor.

Para alquilar una oficina en Brasil, ID Finance necesitaba una cuenta bancaria local. Pero para conseguir una cuenta bancaria, la empresa necesitaba una dirección. Las premisas se garantizaron tras pagar un importante depósito y tras intercambiar cartas de garantías. Un proceso que podría durar dos semanas duró dos meses. Boris Batin sugiere asimismo que no hay que fiarse de los sistemas postales locales si debe entregarse a tiempo una documentación importante para el registro de la sociedad.

“No existe nada que suponga una barrera total, pero cada paso es agotador. Nuestra experiencia en Rusia y en Kazajstán contribuyó a mantener firme nuestra determinación”, bromea.

La adquisición de talentos puede suponer asimismo una dificultad con la expansión de la fintech. La programación está basada principalmente en inglés, al igual que las comunicaciones con las empresas matrices y los equipos TI con sede en Europa y en los Estados Unidos.

Los empresarios locales están peleándose con los gigantes de Silicón Valley para obtener buenos programadores que hablen inglés. El personal tecnológico brasileño es caro, afirma Batin. El salario de un programador en Argentina y Colombia puede ser menor, pero por ahora existe una distancia entre el tamaño potencial del mercado brasileño y los costes de personal.
 

Una previsión positiva

El desarrollo fintech sigue un ciclo predecible. Cuando los innovadores lanzan un desafío, la primera reacción de las empresas históricas es la de horror. Posteriormente, esto supone aceptar que, quizás, las empresas históricas podrían aprender de los advenedizos, mejorando la experiencia con los clientes, recortando costes y abriendo nuevos segmentos de mercado. La decisión entonces es si se debe luchar, comprar o colaborar.

La forma de pensar de América Latina ha alcanzado rápidamente la previsión simbiótica que se ha difundido por Europa y los Estados Unidos. Las empresas históricas comprenden que es posible que no tengan la flexibilidad, el talento o la actitud frente al riesgo para mantenerse en cabeza, así que optan por colaborar.

Los polos de innovación están brotando, principalmente en México y Brasil. Finnovista informó recientemente de que el número de empresas noveles fintech en México había aumentado un 50% en 10 meses, impulsado por los servicios de pago, los préstamos y los intérpretes de la gestión financiera de empresas. Los ecosistemas del país aumentan con rapidez a medida que las barreras se derrumban.