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Herramientas digitales para luchar contra el bullying

Herramientas digitales para luchar contra el bullying

Imagine un aula con 25 niños sentados en sus pupitres, en un colegio cualquiera. Lo más probable es que seis de ellos desarrollen ansiedad, depresión, baja autoestima, fobia social, rabia y sensación de indefensión. Todo ello porque un pequeño tirano, apoyado en la inacción de otros muchos espectadores, les hace la vida imposible.


Los datos recogidos por la Fundación ANAR señalan que un 25% de los niños y adolescentes en España es víctima de acoso escolar y, de ellos, un 70% lo sufre a diario: burlas, insultos, amenazas, agresiones físicas, marginación... Aunque siempre ha existido esta problemática, la aparición de las nuevas tecnologías ha hecho que el acoso alcance una envergadura mucho mayor, ya que estos nuevos cauces para el acoso nunca dan un respiro a la víctima.

El ciberbullying ha crecido notablemente durante los últimos años, con un mayor número de espectadores y aumentando la cantidad de abusones, ya que más personas se unen al acoso impulsadas por la sensación de impunidad en la red. Asimismo, el ciberbullying acaba por privar a la víctima de la tranquilidad que, hasta ahora, podía “disfrutar” al pasar el umbral de la puerta del colegio.

La forma más extendida de ciberacoso es a través del teléfono móvil (90%) y, concretamente, mediante WhatsApp y las redes sociales, según el  I Estudio sobre ciberbullying según los afectados, elaborado por la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña. Por otro lado, las formas más habituales de ciberbullying, dos de cada tres casos, son los insultos u ofensas directas. Les siguen las amenazas y el envío de fotos o vídeos comprometidos.

Con el ciberbullying aparece un nuevo escenario, ya que la divulgación de contenidos o imágenes ofensivas y otras prácticas difamatorias en Internet pueden ser constitutivas de delito (tipificado en el Código Penal español), además de vulnerar los derechos de la víctima. También la publicidad de los actos, la difusión que se alcanza en redes sociales, incrementa las secuelas en el agredido.
 

La tecnología: causante y solución al acoso

A pesar de todo lo anterior, la existencia de Internet, de nuevas tecnologías y plataformas, se plantea como una ventaja para las víctimas, ya que dota al sistema de prevención, detección y actuación ante el bullying de nuevas herramientas para hacerle frente. Lograr la cohesión en el aula, construir una identidad de grupo o trabajar la tolerancia y la igualdad son algunos de los puntos fundamentales para erradicar el acoso. En este sentido, la tecnología ha demostrado ser una potencial aliada para cambiar la dinámica en las escuelas.

Buena muestra de ello es el método KiVa, una técnica que mediante materiales didácticos y de intervención digitales ha logrado un descenso muy significativo del acoso escolar en Finlandia, lugar de origen del método y donde actualmente se aplica en el 90% de los centros educativos. KiVa pone a disposición de los alumnos un entorno virtual y un videojuego donde se les conciencia de la importancia de asumir un papel activo ante el bullying, es decir, acabar con la pasividad que agrava la indefensión de la víctima. Asimismo, ofrece a los profesores los mecanismos necesarios para detectar estas situaciones y actuar ante ellas.

"Es necesario concienciar a los más jóvenes para que empaticen con las víctimas"

"Es necesario concienciar a los más jóvenes para que empaticen con las víctimas"

Esta iniciativa cobra una especial relevancia al ser los colegios su ámbito de actuación. Las comunidades educativas, que incluyen a alumnos, profesores y padres, han acusado la carencia de una comunicación fluida y efectiva. Como medida tecnológica encontramos Appvise, una plataforma escolar multidispositivo que conecta a todos estos agentes entre sí y permite identificar el acoso.

Por desgracia, en muchas ocasiones el bullying es una realidad silenciada, ya sea porque “se mira hacia otro lado” o porque las víctimas lo ocultan a sus familias por temor a los agresores o por vergüenza. Aplicaciones como Zeroacoso buscan ofrecer ayuda a los centros escolares y a los propios agredidos: cuenta con una funcionalidad que mide el clima de convivencia del centro mediante cuestionarios que los alumnos realizan de forma anónima. Cuando existe una situación de acoso, esta app conecta a las víctimas con un equipo de psicopedagogos que les pueden dar la asistencia que necesitan.
 

¿Cómo ponerse en el lugar del otro?

La violencia que vemos en las aulas es un reflejo de la ya existente en la sociedad. ¿Cómo cambiar el sistema y lograr que el acoso escolar se convierta en algo residual y, finalmente, desaparezca? Los expertos señalan que es necesario concienciar a los más jóvenes para que empaticen con las víctimas, que sean capaces de comprender la envergadura de esta problemática y de las consecuencias que tiene.

En nuestro país han surgido iniciativas tecnológicas enfocadas a la sensibilización sobre el bullying. La gamificación, con videojuegos como Monité, ayuda a concienciar a los más pequeños “sin que se den cuenta”: a través del juego adquieren las herramientas para identificar su papel ante el acoso, un papel activo y de rechazo.

Por otro lado, últimamente han aparecido campañas de sensibilización en las redes para impactar a los estudiantes que, nuevamente, se han apoyado en la tecnología para conseguir un impacto mayor:

  • #NiPasoNiMePaso: a través de change.org y un vídeo 360º en redes sociales se creó una campaña para crear un plan nacional contra el acoso escolar. En el vídeo cualquiera podía contemplar cómo es el día a día de una víctima y comprender el alcance de esta problemática.
     
  • #AsignaturaEmpatía: la Comunidad de Madrid, en colaboración con Samsung, llevó a cabo un proyecto de realidad virtual para concienciar a los alumnos sobre el bullying, dándoles a conocer una situación real e intentando hacer hincapié en cómo trabajando todos juntos y dejando de ser espectadores pasivos se puede terminar con el acoso escolar.

Dotar a niños y adolescentes de formación digital, explicándoles las ventajas y los riesgos potenciales de la red, es otra de las soluciones que los estudios señalan a este problema. Aunque la tecnología ha sido la causante de que se abra el escenario del ciberbullying, no es nociva en sí misma; son los jóvenes quienes deben aprender el autocontrol y evitar comportamientos compulsivos y abusivos online. Y somos nosotros quienes debemos aliarnos con la tecnología y aprovechar su potencial.