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Guía práctica para entender cómo funciona la banca digital

Guía práctica para entender cómo funciona la banca digital

Hacer transferencias, consultar los fondos, gestionar las cuentas, los préstamos, y un amplio abanico de operaciones se pueden realizar ya sin moverse del sofá. Atrás quedan los días en los que necesitabas cogerte la mañana en el trabajo para solucionar los asuntos financieros domésticos. Hoy sólo se requiere conexión a internet y un dispositivo. Pero, cuidado, que en el entorno 2.0 también hay que comportarse de forma responsable. Sobre todo, cuando de cuentas se trata.


La sociedad está evolucionando al ritmo que nos marca la tecnología. Un ritmo vertiginoso que acelera cualquier proceso de cambio y nos obliga a adaptarnos cada vez con menos margen de tiempo. Esta reflexión puede explicar, en parte, el aumento de usuarios que la banca online ha experimentado en sólo una década pasando de un 16% de penetración en el mercado en 2007 a un 46% en 2017, según el último informe de Eurostat. Un estudio que también señala 2016 como un punto de inflexión en la industria del internet banking en España, cuando el número de clientes aumentó hasta el 43%. Y, aunque aún estamos lejos del 85% de Holanda o del 64% de Reino Unido, lo cierto es que el crecimiento en el uso de la banca online en nuestro país ha sido trepidante.

Cada vez acudimos menos a las entidades a realizar operaciones sencillas como realizar transferencias, consultar nuestro saldo o gestionar los sistemas de amortización de la financiación de los pagos efectuados con tarjeta de crédito; y dejamos la operativa más complicada, aquella que no podemos entender a través de la pantalla, para que nos la explique el asesor de nuestro banco. No en vano, y según el estudio Pagos Digitales 2017, elaborado por Visa, el 77% de los españoles utiliza sus dispositivos móviles para controlar sus finanzas y realizar pagos cotidianos. En sólo dos años, el número de usuarios en España que comprueba su saldo o accede a otros servicios a través de una aplicación bancaria ha crecido de manera notable, desde el 7% en 2015 al 63% en la actualidad. Y las razones de este importante crecimiento no son pocas: acceso a tus cuentas las 24 horas del día, los siete días de la semana; la comodidad de realizar cualquier operación sin necesidad de acercarse al banco; los menores costes de gestión que permiten obtener mejores ofertas y condiciones; y, en definitiva, más cercanía con la entidad financiera y mayor transparencia y control de las operaciones y las cuentas.

 Y, aunque bien es cierto que la actitud digital es una característica, en muchos casos, generacional, también lo es que cada vez hay más usuarios que prefieren operar a través del móvil. Sin ir más lejos, en España se registraron a cierre del ejercicio 2016 14,8 millones de clientes de banca digital, 1,2 millones más que en 2015. Entre las entidades más activas en banca digital destaca Banco Santander que acumulaba, a cierre de marzo de 2017, 22,1 millones de clientes (de los que 2,8 millones están en España), lo que supone un 24% más respecto al mismo mes del año anterior.
 

Hoja de ruta

A pesar de que estamos más que acostumbrados a usar el smartphone o las tabletas en nuestra vida diaria para consultar el correo, ver series, leer, hacer fotografías e incluso acceder a nuestro banco, nunca está de más conocer un par de consejos para evitar sorpresas:

  • Evita usar wifi públicos. Si la conexión la realizamos a través de una red abierta, es decir, en una red que no requiere contraseña, los datos que transmitimos pueden ser leídos por cualquiera. Si el sistema pide password la información se transferirá de manera cifrada. Sin embargo, esto siempre estará condicionado al sistema de seguridad que esa red utilice.
     
  • Confirma tus operaciones. Todos los bancos, si no la gran mayoría, disponen de un servicio de notificación de operaciones a través de SMS para informar a sus clientes de los movimientos que hagan en su cuenta. Esta es una forma ideal para controlar tus gastos y también evitar sorpresas desagradables.
     
  • Cierra siempre sesión. Cada vez que utilices tu banca online, a través de cualquier dispositivo, cierra la sesión al terminar.
     
  • Actualiza el sistema. Las actualizaciones son añadidos o modificaciones realizadas sobre los sistemas operativos o aplicaciones que tenemos instalados en los dispositivos y cuya misión es mejorar aspectos de funcionalidad y de seguridad. Si no mantenemos nuestros equipos al día nos exponemos a todo tipo de riesgos: robo de información, pérdida de privacidad, perjuicio económico…
     
  • Accede a través de la página del banco. Y nunca a través de un enlace que te hayan enviado en un correo electrónico, por ejemplo.
     
  • Cambiar periódicamente tus claves de acceso. Deberás elegir un password seguro, que contenga mayúsculas, minúsculas, números y otros caracteres e ir cambiándolo cada cierto tiempo. Y, muy importante, nunca compartas estas contraseñas con amigos ni las uses también para otros servicios de internet como puedan ser las redes sociales.
     
  • Comprueba las medidas de seguridad de la página. Cuando accedes a un sitio seguro en internet aparece en la barra de direcciones un candado en color amarillo y su dirección comienza, siempre, por https://. Si no es así, no te fíes. Esa página no será segura o puede haber sido hackeada.
     
  • No respondas a los correos de tu banco. A veces llegan mails simulando ser enviados por una entidad financiera, en el que se solicita información o la comprobación de ciertos datos confidenciales: datos personales, financieros, contraseñas… Nunca respondas. Las entidades nunca envían este tipo de correos y, si tienes dudas, llama a tu banco y pregunta.

Con estas sencillas medidas no tendrás problema en gestionar tu economía doméstica a través de tu móvil sin moverte de casa.