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Fobia social: ¿qué es y cómo tratarla?

Fobia social: 5 síntomas para reconocerla y tratarla

La fobia social es un miedo exagerado a ser juzgado por los demás, hasta el punto de que este sentimiento supone una rémora en las actividades diarias.


Sentir temor o vergüenza es habitual y, aunque pueda no parecerlo, también es sano. Es algo que todo el mundo sufre en algún momento porque la situación es así de exigente o porque, simplemente, se es de carácter tímido: temor a expresar una opinión en público, a quedar en ridículo… Reconocer ese miedo es el primer y fundamental paso para transformarnos.

"La duda es uno de los nombres de la inteligencia" Jorge Luis Borges

Pero si estos sentimientos te hacen caer en un "círculo vicioso” o consumen demasiado tiempo y energías de tu vida, quizá sea hora de dar un paso adelante y tomar el control de esas emociones. Asumirlas y aceptarlas es indispensable para que te dejen de hacer daño.

 

Necesitamos las emociones negativas

No debes tenerle ningún miedo a esos sentimientos. Al fin y al cabo, se trata de emociones que nos permiten sobrevivir en situaciones de riesgo desde tiempos inmemoriales. Dicho de otro modo: las necesitamos para vivir, para ser seres humanos completos.

No obstante, si la ansiedad, el miedo y la preocupación impiden que desarrolles tus capacidades y aproveches las oportunidades que se te brindan, tienes que poner coto a esa inseguridad social. Algunos de estos síntomas pueden ponerte en guardia:

  • Sufrir mareos, taquicardias, sudoración excesiva, náuseas o nervios extremos ante determinadas situaciones, como hablar en público, sentirse el centro de atención o ante determinados pensamientos.
     
  • Experimentar preocupación o sentirte inquieto prácticamente todos los días.
     
  • Tener pensamientos negativos anticipatorios con frecuencia.
     
  • Cansarte con facilidad.
     
  • Tener dificultades para concentrarte.

 

Una oportunidad para transformarte

El siguiente paso es ser muy consciente de que tu fobia no es una desventaja, sino una oportunidad para transformarte, mejorar, ser más sabio y quererte más. Hay que experimentar toda una gama de emociones para apreciar la vida en todas sus dimensiones. Y a veces, la vida da una de cal y otra de arena.

Puedes convertir tus temores en una ocasión para hacer más de todo aquello que te gusta al tiempo que te lanzas a probar nuevas actividades y maneras de enfocar la vida. Lo puedes canalizar a través de ejercicios de expresión emocional o bien exponerte con mesura a tus miedos atreviéndote a hacer cosas diferentes. Puedes apuntarte a nuevas actividades: deporte, teatro...

La reorganización vital que requiere luchar contra el miedo social brinda la oportunidad perfecta para adquirir nuevas herramientas, abrir nuevas puertas y desarrollar rasgos emocionales nuevos que a buen seguro traerán muchos efectos secundarios… pero de lo más positivos. 

 

Ver lo positivo que hay en el miedo

Hay varias herramientas que pueden ayudarte a hacer frente al miedo. Para empezar, los libros de autoayuda pueden ser un buen complemento para comenzar el trabajo, como también las disciplinas de relajación y el ejercicio físico. Se trata de ideas y recursos que están ahí para ayudarte en cualquier momento.

Respecto a los libros, hay muchos y buenos, por ejemplo el Manual práctico para el tratamiento de la timidez y la ansiedad social, de Martin M. Antony y Richard P. Swinson, editado por Desclée De Brouwer. Es un libro tan ameno como práctico, que ofrece a la vez una perfecta descripción científica y un programa para lograr superar la ansiedad.

Si quieres dejar la teoría y pasar ya a la práctica, concentrarte en el momento presente es fundamental. Pero si necesitas más, también existen técnicas para frenar la ansiedad:

  • Elaborar listas para ayudarte a racionalizar tus temores.
     
  • Practicar la respiración profunda: aunque requiere cierta técnica, es algo que puedes hacer prácticamente en cualquier sitio. Recuerda practicar la respiración ventral, no a través del pecho, y hazlo lenta y profundamente. No tengas prisa en exhalar y hazlo al menos cinco veces consecutivas, ya sea en un espacio reservado en el suelo, en tu casa, o también en cualquier lugar de una manera más sutil, por ejemplo mientras trabajas en tu oficina.
     
  • Apóyate en familiares y buenos amigos para salir de los pensamientos negativos: son las personas idóneas a las que expresar tus opiniones, preocupaciones y emociones; todo aquello que tanto trabajo supone manifestar ante desconocidos o ambientes ajenos. Lo peor que puede pasar es que refuerces tus lazos con ellos.
     
  • Pero quizás lo esencial es cambiar el punto de vista: reconocer y aceptar los propios temores, asimilar que forman parte de ti, ser consciente de que no todos los momentos en la vida tienen por qué ser cómodos y placenteros y plantearte las dificultades como un reto.

"El gran descubrimiento de mi generación fue que los seres humanos pueden alterar sus vidas alterando sus actitudes mentales" William James

La combinación de estos factores es la mejor arma para evitar que los sentimientos negativos tomen el control de tu vida y ser más consciente de hasta dónde puedes llegar. ¿A qué esperas para probar?