The Daily Prosper
El furoshiki, una Navidad sin papel de regalo

El furoshiki, una Navidad sin papel de regalo

Esta técnica milenaria consiste en utilizar un pañuelo o pedazo de tela cuadrado para envolver de mil formas todo tipo de paquetes. Se trata de un sistema tan original como sostenible para sorprender a los tuyos estas fiestas.


A nadie sorprende que la cultura nipona tenga un nivel extremo de especialización en cualquier área de la vida. Hablamos de un país capaz de convertir el simple acto de ordenar y organizar tu casa en un auténtico fenómeno global de aires espirituales (¡sí, hablamos de ti, Marie Kondo!). Lo cierto es que como en muchos aspectos, Japón observa un culto al minimalismo y la funcionalidad que mucho puede enseñarnos a los países occidentales.

Pongamos por ejemplo la Navidad, que ya tenemos a la vuelta de la esquina. Es una época de compartir, sí, pero también de gasto y excesos poco sostenibles. Fijémonos en el absurdo del papel de envolver (ojo, que hay auténticas obras de arte); compramos un papel bonito con el que vestir nuestros regalos, pero este apenas dura unos segundos entre que llega a manos del receptor y este lo destroza. ¡Qué dispendio! De hecho, hay marcas como la firma de cosmética Lush que ya apuestan por otro tipo de envoltorios para la temporada de compras navideñas. 
 

"Si atendemos tan solo al gasto en papel de regalo, la Navidad no es precisamente nuestro momento más sostenible"

¿Y si hubiera una forma más sostenible de envolver paquetes? ¿Y si ese papel fuera un bonito pañuelo que la persona que recibe pudiera reutilizar con el mismo cariño que su regalo? La solución está en furoshiki, la técnica japonesa de envolver todo tipo de objetos con una tela y que, con un poco de maña, te permitirá crear regalos tan bonitos que no tendrán nada que envidiar al papel más sofisticado.

El furoshiki, una Navidad sin papel de regalo

Furoshiki es la técnica de envolver todo tipo de objetos, de formas y tamaños diversos, utilizando tan solo un pedazo de tela y un poco de maña


Una técnica centenaria de mucha actualidad

La palabra hace referencia a una tela cuadrangular que se empezó a utilizar en Japón hacia el siglo VIII en los baños públicos. Con esta se hacía una suerte de hatillo con la ropa para que esta no se mojara ni se confundiera con la de otros usuarios de los baños. Con el tiempo su uso se fue dignificando y se convirtió en la forma habitual de envolver presentes.

Con una técnica que recuerda al origami, este arte nos permite envolver todo tipo de objetos utilizando tan solo dobleces y nudos. Ni cinta adhesiva, ni lazos, pero tampoco tijeras ni aguja e hilo. La sofisticación de esta técnica permite envolver con arte desde pequeños objetos a cajas, libros, botellas o esferas (ya sea para regalar pelotas o una sandía) e incluso crear cómodas asas para cargar cómodamente el regalo.


 

"Con una técnica que recuerda al origami, este arte nos permite envolver todo tipo de objetos utilizando tan solo dobleces y nudos"

Ideas para esta navidad

Así, puedes convertir unos cuantos regalitos pequeños en un coqueto bolso, anudando las puntas de la tela creando dos asas. ¿Bibliófilo? Si eres de los que cree que un libro es el mejor regalo, lo podemos envolver situándolo en el centro del pañuelo colocado formando un rombo. Las puntas superior e inferior se doblan formando un triángulo que tape la parte superior del regalo, las de los lados se anudan dejando colgar con gracia el triángulo de tela resultante por debajo.

Si eres de los que regala buenos vinos, también puedes envolver una botella. Sitúala vertical en el centro del pañuelo. Haz un nudo con dos puntas que coincida con el tapón. Puedes hacer otro nudo dejando una sección de tela para crear una asa o bien hacer un bonito lazo. Enrolla los otros dos extremos alrededor de la botella y anúdalos en la parte delantera.

Si además de amante de los caldos eres generoso, también hay una técnica para envolver dos botellas. En este caso debes disponerlas tumbadas sobre la tela, creando una línea perpendicular, que vaya de una punta a otra del pañuelo, eso sí, los culos de las botellas deben tocarse. Envuélvelas después con el resto de tejido. Finalmente, ponlas de pie y anuda los dos extremos (los que coinciden con los cuellos), formando una asa. ¡Y ya está!

Puedes encontrar más formas de envolver en este enlace. Seguro que esta navidad el furoshiki sorprenderá tanto a los tuyos como lo acertado de tu regalo.

Por Cristina Díaz