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Drops roof y el reutilizamiento de agua de lluvia

Drops roof y el reutilizamiento de agua de lluvia

¿Cómo aprovechar de manera efectiva el agua de la lluvia y el rocío que cae de madrugada? La pregunta se la planteó hace cuatro años la arquitecta Elisabet González, cuando de camino a la facultad, vio los coches impregnados por las gotas del rocío caído al amanecer.


Ese fue el germen de Drops Roof, una idea que con esfuerzo y tesón, González ha conseguido llevar a cabo. La finalidad de este proyecto sostenible es ayudar, de alguna manera, a paliar el problema de la falta de agua potable en el mundo. ¿Cómo? Mediante una cubierta integrada en los edificios que tiene una triple finalidad:

  • Captar el rocío nocturno
     
  • Recoger la lluvia
     
  • Destilar toda el agua mediante la energía solar

Su funcionamiento es sencillo. Una serie de placas de un metro cuadrado colocadas en el exterior del edificio se encargan de retener el agua. Se pueden añadir más o menos placas, según las necesidades del usuario. Un año después de poner en marcha su idea, Elisabet González decidió hacer un estudio real en Es Mercadal (Menorca). Los resultados fueron espectaculares. Cada una de estas placas retenían anualmente hasta 6,12 litros/ m2 al día. O lo que es lo mismo, una cantidad de 2.236 litros al año. Con 16 placas por persona es suficiente para conseguir 100 litros diarios de agua.

González calcula que en cuatro años ya se ha recuperado la inversión inicial, pues el ahorro es espectacular. Tiene su explicación, ya que el mecanismo de la placa funciona las 24 horas del día, lo que permite cubrir por completo la demanda de agua de la vivienda tanto para uso doméstico como para beber. “Se crea un ciclo cerrado en el que, al poder volver a destilar las aguas grises y negras de la propia vivienda, se vuelven a limpiar. Y la pérdida de agua en el sistema se recupera mediante la captación de lluvia y rocío”, explica la impulsora de Drops Roof.

Drops roof

Agua para todos

Este proyecto es de especial utilidad para aquellas viviendas que están alejadas de zonas urbanizadas y necesitan de un suministro externo de cubas de agua para abastecerse. En España, alrededor de 29.000 hogares están en esta situación. También debe tenerse en cuenta que el agua potable es un recurso cada vez más preciado. La sequía y la desertificación son dos de las amenazas ambientales más serias para el planeta a raíz del cambio climático, y España es uno de los países de la UE que más puede padecer sus efectos.

“Siento la necesidad de aportar mi granito de arena y ayudar a solventar este problema”, reconoce González. Lejos de tirar la toalla, la joven es optimista con el recorrido de esta aventura empresarial. Más aún después de comprobar cómo año tras año, el calentamiento global va en aumento y la sequía se agrava en muchas zonas del mundo.

 “Ofrecemos al usuario autosuficiencia y autogestión, y aportamos a su vez un ahorro económico y de agua promoviendo un consumo responsable”, explica González. Ahora, los objetivos más inminentes de esta startup pasan por lanzar el producto a gran escala. Las sensaciones son buenas. Varios inversores han mostrado su interés y han aportado capital privado para construir un modelo a escala real. Una vez esté listo este prototipo, Elisabet González proseguirá con rondas de financiación para empezar a comercializar Drops Roof en España. La intención es dar el salto internacional en 2020.
 

Un futuro prometedor

El plan de negocio estima que, en un plazo de tres años, Drops Roof podría estar instalado en 63 viviendas, con un total de 2.520 placas. El modelo de ingresos recae en la venta, instalación y servicio de mantenimiento anual por cada placa captadora de agua. Sin olvidar la solidaridad y el compromiso medioambiental, ya que el 2% de los beneficios que se obtengan los primeros años irán a parar al abastecimiento de agua en países subdesarrollados.

Por el momento, ya hay más de 20 clientes interesados en instalar Drops Roof en España. También hay una ONG que quiere reunirse con González para ver de qué manera las construcciones prefabricadas en países subdesarrollados pueden ser autosuficientes en el abastecimiento de agua.

Pese a su todavía corto recorrido, Drops Roof ha obtenido ya cierto reconocimiento en el sector. Con este proyecto, González no solo consiguió la Matrícula de Honor en su Máster. El año pasado, se alzó con el premio de emprendimiento Santander Explorer de la Universidad de Barcelona. El galardón permitió a la joven arquitecta viajar a Silicon Valley junto a otros 51 jóvenes emprendedores de este programa que impulsa Banco Santander a través de Santander Universidades.

Promover el talento joven, impulsar las ideas innovadoras y el apoyar el espíritu emprendedor son los tres principales objetivos del programa Santander Explorer. En aquel viaje a EE UU, Elisabet González comprobó en primera persona que, pese a las dificultades, un buen proyecto siempre puede salir adelante.