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Diversidad educativa: todo comienza en la escuela

Diversidad educativa: todo comienza en la escuela

Nuestros hijos han dejado de ir a guarderías. Quizás sigamos empleando el término, pero ahora lo correcto es decir escuelas infantiles. No es cuestión de terminología. Hemos entendido que se trata de una etapa fundamental en la educación del niño, que formará su personalidad y le permitirá adquirir las herramientas básicas para desenvolverse en el futuro. Las aulas son cada vez más diversas en lo cultural, pero también en intereses y ritmos de aprendizaje. Ser capaces de adaptar nuestras escuelas a las demandas de la sociedad del siglo XXI es el desafío que se nos plantea a todos, como parte del sistema educativo.


Entre los 0 y los 6 años el niño adquiere muchos de los más cruciales fundamentos para su desarrollo físico, afectivo, social e intelectual. Aprende a conocer su propio cuerpo y el de los otros y a respetar las diferencias. Explora su entorno y comienza a actuar con autonomía, a la vez que demuestra las primeras habilidades comunicativas y lógico-matemáticas. A edades tan tempranas, haber nacido a principios o finales de año supone una gran diferencia en las capacidades de aprendizaje. Organizar los grupos en función del desarrollo madurativo, y no la fecha de nacimiento, es una de las tendencias en educación infantil, aplicada de forma creciente en las escuelas.

Se basa en el método Montessori que, sin ser nuevo, en los últimos tiempos ha adquirido gran popularidad. Fue creado a principios de siglo XX por la pedagoga italiana María Montessori. ¿Su propuesta? Una educación centrada en el niño y lo que se conoce como aprendizaje activo, a través de materiales sensoriales que ayuden a estimular sus sentidos, como paso previo a la escritura y la lectura. Una de las claves de este método es el principio de aprender jugando. Y para ello es elemental fomentar un entorno de aprendizaje seguro, basado en el respeto a las particularidades de cada niño.

Además del método Montessori, estamos retornando otros enfoques pedagógicos relacionados con la Escuela Nueva del siglo XIX. Dewey, Freinet o Decroly esbozaron los principios en los que hoy se asientan las experiencias educativas más innovadoras de nuestro sistema educativo. Superadas las demandas de la Revolución Industrial, en las que todavía hoy se fundamenta mayoritariamente nuestra escuela, tiene sentido recuperar las propuestas de estos pedagogos: una educación que parta de los intereses y necesidades del alumno, generar prácticas basadas en la investigación, la resolución de problemas reales y la interrelación con el medio más próximo.

Supone, para entendernos, una crítica a lo memorístico. A ceñirse como único material de aprendizaje a vetustos libros de texto a modo de enciclopedias. A las clases alejadas de la vida cotidiana del alumno. “Hemos pasado de una sociedad basada en la producción de bienes de consumo a otra donde lo fundamental es la creación de nuevas ideas y el desarrollo de nuevas profesiones. En la actualidad, las expectativas son totalmente diferentes”, señala la profesora Bianca Thoilliez Ruano, una de las autoras del estudio ‘Fundamentos de la investigación y la innovación educativa’ (UNIR, 2017).
 

Otras formas de educar

Partimos de una educación infantil, basada en escuelas más flexibles y enriquecidas con una atención más consciente del niño y sus capacidades. En la siguiente etapa de educación primaria, las últimas tendencias en el ámbito de la innovación educativa son: aprendizaje basado en problemas, flipped classroom y gamificación.

El aprendizaje basado en problemas es una metodología de enseñanza en que los alumnos adquieren conocimientos y destrezas por medio de un trabajo. Se espera que investiguen y respondan a una pregunta, un problema o un reto lo suficientemente motivador y complejo. El modelo de flipped classroom invierte el método de enseñanza tradicional. Transfiere el trabajo que normalmente se ha hecho en el aula a fuera de la misma, de forma que el tiempo valioso de interacción entre alumno y profesor pueda dedicarse a aspectos como la resolución de dudas.

“La idea es que, gracias a las posibilidades de las TIC, los docentes dejen de hacer cosas que las máquinas pueden hacer. Por ejemplo, grabando una explicación en vídeo y compartiéndola con los alumnos para que la estudien en casa”, explica la profesora Thoilliez. La gamificación, o ludificación como se conoce en España, hace referencia al uso de las mecánicas características de los juegos: puntos, niveles, tablas de clasificación, desafíos, recompensas… Está claro que los alumnos han cambiado, como lo ha hecho la propia sociedad. Si quieren captar su atención, los métodos educativos han de adaptarse a sus intereses y, a partir de estos, empezar a tratar los contenidos. 

Es necesario que cambiemos nuestra forma de afrontar la educación. Ya no se trata de acumular conocimientos teóricos, sino de competencias. De aprender a hacer. “De esta forma, los alumnos avanzan a través de los objetivos de aprendizaje, a medida que demuestran su dominio del contenido, a su propio ritmo”, asegura el vicerrector de innovación y desarrollo educativo de la UNIR Javier Tourón. Volvemos a encontrar en esta etapa aulas con grupos flexibles de alumnos, que trabajan en diferentes áreas. Que comprenden, porque ponen en práctica los conocimientos. Se implican de forma activa. Participan y cooperan entre ellos, en un ejercicio dinámico de sus potencialidades. Aulas con cabida para la diversidad de alumnos y sus diferentes inquietudes, motivaciones y capacidades para aprender.

Una escuela capaz de fomentar el pensamiento complejo, que contribuya al desarrollo de las diferentes inteligencias y a ayudar a los alumnos a alcanzar sus fines vocacionales. El modelo de Inteligencias Múltiples esbozado por Howard Gardner en su libro ‘Mentes Creativas’ (1995) puede ser marco de referencia útil para desarrollar experiencias innovadoras en la escuela. Tiene por objeto potenciar las capacidades intelectuales de los niños en la etapa infantil y los primeros años de primaria. En especial, mediante la introducción de las artes, que se han demostrado de vital influencia en el desarrollo de las habilidades cognitivas. Trata de comprender e integrar aspectos como la personalidad, las emociones y las diferencias culturales. Las diferencias que suman.

Por Sara Puerto