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De vuelta al trueque con la economía colaborativa

De vuelta al trueque con la economía colaborativa

El famoso escritor financiero Richard Rusell no se anduvo con rodeos. Para él el dinero, tal y como lo conocemos, dejará de existir y a la humanidad no le quedará más remedio que volver al sistema de trueque. El célebre escritor iba más allá y recomendaba a principios de esta década ponerse alcistas con el oro, la plata, los diamantes…y las armas y ser pacientes.


Mientras llega –o no– esa visión apocalíptica a nuestras vidas, la realidad es que nuestro sistema económico no es sostenible por más tiempo. El mundo necesita un cambio de estructura y la única salida es un modelo que respete al medio ambiente. Una posible solución es lo que conocemos como economía colaborativa, que no es otra cosa que una vuelta a los inicios de la humanidad donde se realizaban intercambios. Es decir, viajamos en el tiempo para volver al trueque.

Esta técnica, en su origen, tenía como objetivo el intercambio directo de bienes y servicios sin la mediación del dinero. En la actualidad, lo que se pretende al recuperarla es reutilizar y reciclar los productos para reducir el consumo. Además, gracias a las nuevas tecnologías, el trueque se puede realizar a gran escala. Es decir, los intercambios ya no solo se realizan entre personas de un mismo lugar o lugares cercanos, sino que consiguen traspasar zonas geográficas.

Muchos son los que deciden pasar las vacaciones en la casa de un desconocido o que incluso se aventuran a pasar una noche diferente en su propia ciudad descubriendo qué se siente al dormir en una cabaña en un árbol o en un hogar completamente robotizado. Otros prefieren ahorrar gasolina, disminuir las emisiones de CO2 o viajar conversando al compartir su coche. También hay gente que opta por sacar rentabilidad a su equipo fotográfico alquilándolo a otros usuarios. Sea cual sea la razón por las que una persona decide optar por esta técnica, lo que está claro es que la economía colaborativa está en auge. Y los datos lo demuestran.
 

Las cifras de la rentabilidad

Solo en España existen más de 500 negocios que ya se basan en este modelo. Juntos representan el 1,4% del PIB, según Ernst & Young. En Europa, un informe de la Comisión Europea publicado en 2016 afirma que el sector movió 28.000 millones en 2015 y se prevé que en los próximos años aumente en este continente hasta llegar a una cifra comprendida entre los 160.000 y los 572.000 millones de euros. Según la consultora PWC, el mercado para este tipo de negocios ofrecerá una oportunidad potencial de 335.000 millones de dólares para 2025.

Pese a estas cifras, de momento pocas empresas han conseguido ser rentables bajo las directrices de la economía colaborativa, aunque bien es cierto que, las que sí lo han conseguido, lo han hecho a lo grande. Una de las dificultades que mayores dolores de cabeza provoca en los emprendedores es la falta de una legislación que les proteja. Además, el desconocimiento sobré a partir de que servicios se puede lograr ingresar dinero es otra de sus problemáticas. Por otra parte, el hecho de tener que captar, además de la demanda, la oferta, es un reto más que apuntar a esta lista.

Los sectores en los que la economía colaborativa es posible son muy diversos: turismo, cultura y ocio, educación, movilidad, mensajería, transporte, comercio electrónico, servicios bancarios… pero según Ernst & Young en el que, de momento, se está produciendo una mayor explosión es en el relacionado con la compra-venta de bienes (30% - 35%), seguido de alojamiento y turismo y transportes y finanzas. Aquí te presentamos algunos ejemplos.

Airbnb: oferta de viviendas entre particulares

Su nombre es el acrónimo de airbed and breakfast (colchón inflable y desayuno) y, sin duda, es uno de los grandes ejemplos de la economía colaborativa. Desde que se lanzase al mercado en 2008 ha conseguido una comunidad de más de 200 millones de huéspedes que disfrutan de sus estancias en más de 191 países del mundo. Estos datos han llevado a la empresa californiana a tener un valor de mercado de 30.000 millones. De hecho, la plataforma que promete sentirse como en casa allá donde vayamos, está considerada como la cuarta startup más valiosa del mundo. Como usuario podrás optar por dos opciones: alquilar una casa completa o una habitación. Esta última es la elección de muchos viajeros que buscan conocer gente nueva y adentrarse de una manera más real en la vida de los habitantes de la ciudad que visitan.

Amovens: alquila tu coche o comparte un viaje

Amovens nació en España en 2009, cuando todavía BlaBlaCar no había llegado a nuestro país. Si no has oído hablar de ella, pronto lo harás, porque poco a poco, y gracias a que Bla Bla Car cobra desde 2014 una comisión de servicio, más consumidores se están apuntando a esta plataforma. Además de ofrecer la posibilidad a sus usuarios de compartir viajes, a partir de su fusión con la escandinava GoMore, permite alquilar vehículos desde 19 euros al día. Hoy ya cuentan en nuestro país con más de 5.000 coches en alquiler. Dicho esto, su mayor fuente de ingresos proviene del renting para particulares. A través de Amovens podrás estrenar coche cada 12 meses a cambio de una cuota mensual y alquilarlo cuando no lo utilices, de modo que podrás reducir, por ejemplo, los 208 euros que te costará (al mes) tener un Fiat 500.

WorldCoo: crowdfunding en beneficio de las ONG

La falta de financiación es una de los principales problemas de las ONG a la hora de subsistir y Sergi y Aureli, fundadores de WorldCoo lo vivieron en primera persona. Por ello en 2012 se aventuraron a crear una tecnología que uniera el crowdfunding y el sector e-commerce, una idea que gracias al apoyo del programa de aceleración Santander Explorer, pudo salir adelante.

Su negocio permite a los compradores de más de 40 plataformas de e-commerce, como PcComponentes, Vivinum, Promofarma o Mascoteros, donar un euro a la hora de hacer su compra en un proyecto concreto y, generalmente, relacionado con el sector de la tienda online donde se está realizando la compra. Además, WorldCoo trabaja con empresas como Telefónica para recaudar dinero en momentos puntuales de emergencia. Por el momento han conseguido financiar 130 proyectos por valor de 660.000 desde que comenzaron su andadura en 2012, gracias a las donaciones de más de 300.000 personas de 35 países distintos. Su modelo de negocio se basa en una comisión del 8%, que cobran a las ONG una vez han financiado sus proyectos.

Relendo: no compres lo que puedas alquilar

¿Quieres ser fotógrafo por un día? ¿Grabar a tu hijo dando sus primeros pasos? No compres una cámara, alquílala, porque además de ser uno de los principios de la economía colaborativa es la base de Relendo, una plataforma que permite el alquiler de productos entre personas que se encuentran en una misma zona. Dicen que las mejores ideas surgen de las necesidades del emprendedor, y este es el caso de Relendo y de su creador, Dhiren Chatlani, que tras una etapa de su vida en la que no paró de viajar obligándole a renunciar a tener objetos en propiedad se le ocurrió esta idea que ya cuenta con 20.000 usuarios registrados y 15.000 productos a su disposición. Su categoría estrella es la fotografía y el vídeo. De hecho, solo de ella derivan el 60% de sus operaciones, que cuentan con un seguro de Zurich de hasta 5.000 euros.