The Daily Prosper
Joven pasea con su bicicleta ante una pintura

Cultura popular vs. herencia cultural: el valor del conocimiento

La cultura actúa como un manto de conocimiento que nos rodea en todo momento. Las huellas de la ciencia ficción en muchos de nuestros avances actuales son solo uno de los ejemplos


“La cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social”. Así lo definió al menos la UNESCO en 1982 en la declaración de la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales, celebrada en México ese año. Esa es solo una de los cientos de definiciones de cultura que existen. La Real Academia Española, por ejemplo, lleva años discutiendo sobre el término, el cual define como “conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico” y “conjunto de modos de vida y costumbres”. La palabra no en vano fue una de las más buscadas en su diccionario en línea en los años 2013 y 2014. La cuestión entonces es: ¿por qué importa la cultura? 

Un niño aprende observando lo que le rodea. Se empapa de lo que ve y vive. Sin embargo, al crecer olvidamos esta forma de aprender. Pero tampoco es un camino sin retorno. Si queremos profundizar y avanzar en el conocimiento tenemos que dar un paso atrás y fijarnos en los comportamientos cotidianos, en el entorno que nos rodea; volver a ser un poco más niños. 

A través de los tiempos, la cultura y el conocimiento han ido siempre de la mano. Las artes plásticas, la literatura y la música sirven de vehículo de transmisión del conocimiento en el espacio y en el tiempo. Las obras de Da Vinci, que se movía de un campo a otro, del arte a la tecnología y viceversa, han inspirado el trabajo de muchos otros inventores siglos más tarde. 

Más cercano en el tiempo, artistas urbanos como el grupo ruso Voina y el archiconocido Bansky utilizan su obra, la cultura, como herramienta reivindicativa. El segundo, por ejemplo, sintetiza y visibiliza de forma visual cuestiones como la contaminación urbana, la falta de libertad y el conflicto israelí-palestino. Tanto uno como otro introducen el debate político y social en la ciudadanía. 

La cultura, por tanto, influye en la forma de adquirir conocimiento. El acervo cultural se encuentra muchas veces detrás de la creatividad y la innovación. Es nuestra forma de ver el mundo, el cómo lo interpretamos. Del mismo modo, los avances en el ámbito científico-tecnológico cambian la forma de ver el mundo que tenemos. Un ejemplo es la ciencia ficción, en el que la ciencia se inspira, entre otras, en la literatura y al revés. Es un diálogo imposible de desligar. 

 

La influencia de la literatura y el cine 

“Teletranspórtame, Scotty”, la frase de Star Trek es una de las más famosas de la ciencia ficción televisiva. Sin embargo, todavía no podemos transportar un ser humano del punto A al punto B. Michael Crichton lo intentó más tarde en su novela Rescate en el tiempo pero la idea, que funcionaba como si fuera un fax, fallaba hasta en el mismo relato.  

Sin embargo, muchas otras historias sí se convirtieron en fuente de inspiración para científicos. El escritor Julio Verne se adelantó un siglo a la carrera espacial con De la Tierra a la Luna y unos cuantos años a la invención del submarino torpedero con Veinte mil leguas de viaje submarino: la novela se publicó en 1870 e Isaac Peral construyó el primer submarino de este tipo en 1888, un año antes de que el estadounidense Simon Lake presentara su torpedero Argonauta en 1898.  

Y de nuevo a bordo de la Enterprise, Star Trek nos recuerda una larga serie de inventos que que pasaron, de un modo u otro, de la ficción a nuestras manos. El ingeniero electrónico y considerado padre del teléfono móvil, Martin Cooper, se basó en el comunicador del capitán Kirk para su invento; Apple reconoció que su iPad tiene mucho que ver con las tabletas utilizadas en la serie; y Google también apuntaba en su momento a Star Trek como idea para un traductor universal.  

La cultura, en su sentido más amplio, nos rodea y muchas de sus expresiones más claras como el arte y la ficción subyacen en gran parte de nuestro día a día. Está ahí, solo se necesita mirar con atención. 

 

"Los avances en el ámbito científico-tecnológico cambian la forma de ver el mundo que tenemos"

El binomio cultura- conocimiento en el día a día 

¡Kit, te necesito! 

Michael Knight y su coche fantástico. Esta serie es una de las responsables del concepto de comunicador de pulsera junto a Star Trek y los cómics de Dick Tracy.  Los “relojes inteligentes” y, sobre todo, los asistentes personales como Siri, se usan cada vez más. Conectados a aplicaciones de salud, domótica, motores de búsqueda y agendas personales solo necesitan un empujón tecnológico para volverse de uso cotidiano.  

BaZnGa 

Te sientas frente al televisor a ver tu serie favorita y de pronto: Bazinga. Esta palabreja usada por el personaje de Sheldon Cooper en Big Bang Theory para burlarse de otras personas ha servido de inspiración a la científica de la Universidad Estatal de Iowa (EE.UU.)  Na Hyun para crear un nuevo material a partir de bario, zinc y galio. Al final, la nueva estructura química no parece tener aplicaciones pero, quién sabe, el próximo material del futuro podría surgir del laboratorio de Walter White o de las locas ideas de Scorpion.   

Arte urbano 

¡Detente! Mira a tu alrededor. Las calles de muchas ciudades están llenas de cultura. El barrio londinense de East End en Reino Unido, las obras de Bansky y el arte efímero propuesto durante las Noches en Blanco son ejemplo de arte y cultura llevado directamente en la calle. Pintura, escultura, arquitectura, artistas callejeros… todo tiene en común la capacidad de captar la atención de quienes observan, de inspirarles y estimular su creatividad. 

Emprendedores

¿Español? ¿Japonés? ¿Sueco? Dime de dónde eres y te diré cómo emprendes. La cultura de cada país también influye en la forma en que una persona se adapta a nuevas situaciones. Los países que valoran la creatividad son más proclives al emprendimiento. Por el contrario, las culturas asiáticas, con un concepto del fracaso ligado al honor, se enfrentan a una barrera de entrada más alta. Este condicionamiento puede ser cierto hoy, pero la cultura no es un departamento estanco. La música, el arte y la gastronomía se entremezclan, enriquecen y cambian la visión del mundo de cada pueblo.   

Verde

Súmate a la etiqueta verde. Turismo, diseño, alimentación, estética… La corriente que apoya el desarrollo sostenible y la ecología ha escalado de grupos sociales reducidos a grandes empresas e instituciones públicas. Ya no se habla de cultura verde, sino de economía y empleo verde. La industria acoge el concepto y da paso a nuevas líneas de investigación y una nueva cultura empresarial. También las personas a nivel individual, las cuales, gracias a un cambio cultura, se esfuerzan por obtener un mundo más sostenible. 

Por María C. Sánchez