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Consumo responsable para mejorar el desperdicio de comida

Consumo responsable para mejorar el desperdicio de comida

A veces, pequeñas acciones que parecen inocuas se transforman en grandes problemas. Las hacemos en casa y pensamos que no importan, que no tienen mayor impacto. Pero, si juntamos todas las pequeñas cosas, la situación cambia. Esa es la reflexión que llevó a la diseñadora industrial Solveiga Pakštaitė a buscar la forma de darle la vuelta a la ecuación. Si muchas pequeñas acciones podían convertirse en un gran problema, ¿por qué no iban a poder ser también una solución? Mimica Touch, una etiqueta táctil para conocer el estado de los alimentos, es su respuesta.


 

Durante su etapa como estudiante en la Universidad de Brunel (Londres, Reino Unido), Pakštaitė se fijó en las dificultades que tenían las personas con algún tipo de discapacidad visual para, entre otras cosas, saber cuándo caducaba un alimento. Contaban con dispositivos para casi todo, pero no para conocer con precisión si un alimento seguía siendo comestible. Necesitaba diseñar una forma eficaz, económica e inequívoca de saber cuándo expiraba un alimento.

Ese fue el principio. Hoy, como CEO y fundadora de Mimica -la compañía con la que desarrolla las etiquetas-, Pakštaitė quiere transformar Mimica Touch en la pequeña acción capaz de producir un gran resultado. ¿Por qué dejar que se siga desperdiciando tanta comida si una sola etiqueta puede evitarlo? Si la piel de un plátano puede mostrarme en qué estado se encuentra, ¿por qué no puede hacerlo un envase? En Reino Unido, el 60% de la población tira alimentos que todavía son comestibles; en Estados Unidos, casi el 90%. Es obvio que el sistema de fechas de caducidad actual no funciona, pensó.

Tras mucho preguntar, un químico le dio la clave: incorporar gelatina biorreactiva a las etiquetas sobre los envases. De este modo, la gelatina, que se adapta al alimento que identifica, se descompone a medida que los productos empeoran; las etiquetas cambian su textura según el estado del producto. A medida que la gelatina se hace más líquida, las capas interiores de la etiqueta se vuelven más apreciables al tacto. Si el alimento está bien, la etiqueta es plana al tacto; si el alimento se ha puesto malo, aparecen unos bultos.

Los siguientes pasos de la compañía pasan por llevar el producto al mercado y expandir su uso. La emprendedora, que ya ha solicitado la patente internacional de su producto, está en conversaciones con alguna de las principales cadenas de distribución de Reino Unido y espera que se empiece a comercializar en el país a principios de 2018.

Esta diseñadora e inventora, reconocida como ganadora de Innovadores Menores de 35 Europa 2017 de MIT Technology Review en español, apuesta siempre por estudiar el problema y a las personas para crear una solución. A veces, explica, la solución más tecnológica y compleja no es necesariamente la más apropiada. Quizá su etiqueta táctil no era la solución más obvia o tecnológica, pero funcionaba para las personas. O, como ha dicho en más de una ocasión, nunca hay que olvidar la importancia de los detalles insignificantes.