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¿Cómo miden las empresas su impacto ambiental?

¿Cómo miden las empresas su impacto ambiental?

El informe ‘Planeta Vivo 2018’, de WWF, confirma que actualmente consumimos más recursos y producimos más residuos que la capacidad de la Tierra para asimilarlos. Hoy, la humanidad está consumiendo una cantidad de recursos naturales equivalente a 1,6 planetas. De seguir así, en 2020 se necesitarían 1,75 planetas, y 2,5 en 2050.


Por ello, cada vez existe una mayor conciencia y preocupación sobre cómo frenar el cambio climático y fomentar el cuidado medioambiental desde las Administraciones Públicas, el sector privado y la sociedad.

Qué es el impacto ambiental

Todas las empresas generan un impacto ambiental en los entornos en los que actúan, unas más que otras, pero ninguna está exenta de ello. Cuando hablamos de impacto ambiental, nos referimos a las consecuencias que produce en nuestro entorno natural el desarrollo de una actividad, el rastro de contaminación que deja en su proceso productivo: la huella ambiental. Indicios que se pueden medir y que permiten conocer cuántos recursos se utilizan y la cantidad de desechos que se generan y, lo esencial, reconocer si ese espacio es capaz de soportarlos sin provocar daños al medio ambiente.

La huella ambiental es un concepto amplio y no lo debemos confundir con la huella ecológica. Se trata de un método que analiza los potenciales impactos ambientales que se generan directa o indirectamente a lo largo del ciclo de vida de un producto. Para ello, se centra en un listado de conceptos que definen si el comportamiento de una entidad es sostenible o no.

Empresas que miden el impacto ambiental

El cálculo de la huella ambiental forma parte de la filosofía de muchas empresas que conocen sus beneficios. La responsabilidad social corporativa, las ventajas competitivas en los mercados extranjeros y la reducción del consumo son solo algunas de las ventajas que pueden encontrar quienes apuesten por ello. La iniciativa no está solo en los programas y líneas de acción de multinacionales, también en pequeñas y medianas empresas.

- La Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE) es una bodega familiar que se fundó en 1879 en la localidad de Haro, incluida en la Denominación de Origen Calificada Rioja. La firma fue, en 2013, la primera del sector vinícola en conocer una doble huella ambiental tras calcular la huella de carbono y la hídrica que generaba al elaborar su Cune Crianza. Tras diseñar el proyecto Ecofriendly, el primer paso fue medir la cantidad de CO2 que emitía la compañía para producir su vino crianza y la herramienta adecuada para controlarlo fue la huella de carbono. Del estudio se concluyó que la fase con mayor impacto medioambiental era la de envasado y preparación, por la producción de vidrio y la elaboración y transporte de barricas. 

En el caso de la huella hídrica, controlaron el volumen de agua dulce usada para producir el producto, medido a lo largo de la cadena de suministro. Concluyeron que con la mitad de uso de agua que la media nacional eran capaces de producir la uva necesaria para la elaboración del vino gracias a la gestión eficiente de las prácticas agronómicas.

- Banco Santander apuesta, desde 2009, por medir, controlar y reducir su impacto ambiental en todas sus oficinas para ser una compañía más respetuosa con el medio ambiente. En 2012 puso en marcha su primer plan de eficiencia energética, denominado 20-20-15, para reducir el 20% del consumo eléctrico y de las emisiones de CO2en tres años. En este tiempo, redujo casi el 18% el consumo de agua por empleado y en un 16,3% el uso de papel. 

Además, en 2014 implantó la herramienta Green Building para mejorar la gestión y tratamiento de los indicadores ambientales y lanzó, dos años después, un nuevo programa trianual basado en la puesta en marcha de más de 200 iniciativas encaminadas a reducir el consumo eléctrico de los edificios (-9%), el consumo de papel (-4%), la emisión de gases de efecto invernadero y lograr una mayor concienciación y sensibilización sobre temas ambientales de los empleados de Banco Santander.

Entre las medidas implementadas para la reducción del consumo eléctrico y de las emisiones de CO2, destacan la automatización y monitorización energética en sucursales, la instalación de detectores de presencia y regulación de la iluminación y la puesta en marcha de programas para eliminar el papel en la actividad de banca comercial en países como España, Polonia, México y Brasil

La entidad ha involucrado a sus empleados en la huella ambiental a través de campañas de concienciación y voluntariado como ‘La hora del planeta’, la mayor acción de sensibilización a nivel mundial organizada por World Wild Fund (WWF).

El aeropuerto Adolfo Suárez es otra entidad con conciencia medioambiental, ya que ha reducido en 586,1 toneladas sus emisiones de CO2 mediante la optimización energética en el transporte de equipajes, entre otros.

Danone Apple son otros dos buenos ejemplos. La empresa alimentaria trabaja por reducir sus emisiones de CO2a la mitad antes de 2030. Por su parte, la multinacional tecnológica ha conseguido que el origen del 100% de la energía en todas sus instalaciones proceda de fuentes renovables. 

¿Cómo miden las empresas su impacto ambiental?

Sistemas de medición del impacto ambiental

El Análisis del Ciclo de Vida (ACV) es uno de los métodos que se utilizan para medir el impacto ambiental completo de un producto, de principio a fin. Se recogen datos en todas las fases de elaboración, desde la fabricación de la materia prima y su transporte, a las factorías y centros de distribución.

Es un complejo conjunto de datos que se analiza de acuerdo a la normativa ISO 14040 y es certificado por terceros, que califican el tipo de acción que se desarrolla, intensidad, carácter del impacto (gases invernadero, por ejemplo), extensión, duración, magnitud, reversibilidad y riesgo. 

Las nuevas tecnologías han permitido desarrollar softwares que evalúan y miden el impacto ambiental de las empresas optimizando su gestión y cuantifican los daños que puede provocar en el medioambiente. Son plataformas que, además de realizar un seguimiento en tiempo real de la actividad, optimizan la gestión de residuos y reportan la huella ambiental de procesos o productos.

Indicadores ambientales

Para conocer la huella ambiental hay que cuantificar una serie de indicadores que hacen referencia al cambio climático y la destrucción de la capa de ozono, así como los impactos sobre la salud humana, la toxicidad de los productos, con y sin efectos cancerígenos, las partículas que se emiten y que afectan al sistema respiratorio, o la radiación ionizante. 

El estudio se completa con un análisis de la alteración de la composición química y la pérdida de la capacidad neutralizante del suelo y del agua, conocida como acidificación; o la autrofización, cuando se acumulan residuos orgánicos en el litoral marino o en un lago. También la ecotoxicología, que investiga el efecto que producen los compuestos químicos tóxicos sobre los seres vivos y el consumo de recursos hídricos, minerales y fósiles.

La norma internacional ISO 14046, con entrada en vigor en el año 2014, marca los principios, requisitos y directrices para la gestión de la huella hídrica. Las empresas e instituciones que pretendan reducir su impacto ambiental tienen en ella toda la información necesaria para ejecutar un plan de acción eficaz. 

El informe ‘Planeta Vivo 2018’ no puede ser más claro: “La biodiversidad mundial disminuye a un ritmo alarmante.Las poblaciones de vertebrados han disminuido un 60% en algo más de 40 años. No hay nada natural en el declive de la naturaleza. Hoy tenemos una excepcional ventana de oportunidad para revertir la curva de pérdida. Todos estamos llamados al cambio: gobiernos, negocios, finanzas, investigadores, sociedad civil e individuos”.