The Daily Prosper
Cómo la tecnología ha cambiado la producción musical

Cómo la tecnología ha cambiado la producción musical

La tecnología ha cambiado drásticamente la forma en que se produce la música. En la actualidad, el desarrollo de herramientas de grabación y edición de sonido ha hecho posible que los artistas tengan todas las funciones de un estudio completo de grabación en un ordenador


¿Qué tienen en común Frank Sinatra y Maluma? Puede parecer una pregunta un tanto chocante, pero la respuesta es sencilla: la tecnología aplicada a la música. Cuentan que Sinatra no lograba capturar el sonido de su voz con todo el detalle que quería hasta que llegó a sus manos un micrófono de condensador. Este tipo de micrófono lograba recoger mejor los matices de la interpretación que otros aparatos e impulsó que cantantes como el mismo Sinatra o Bing Crosby alcanzaran la fama en la radio estadounidense de las décadas de 1930 y 1940.

¿Y Maluma?  El autotune se ha convertido en el mejor amigo de este cantante y de otros de los artistas más populares del momento. Definido como “el Photoshop de los cantantes” el autotune es un procesador desarrollado por Antares Audio Technologies que permite ajustar la voz y matizarla para evitar que el cantante desafine. Si no fuese por la tecnología, muchos de los grandes éxitos del momento no habrían visto la luz.

Si en algo coinciden los expertos, es que la tecnología ha democratizado la producción musical, aunque esto no siempre sea positivo. “Hay muchas más propuestas, pero no necesariamente tienen la misma calidad que había antes”, explica el director del Máster en Producción Musical, Tecnología e Innovación de la Escuela Berklee en Valencia, Pablo Munguía. En la misma línea se sitúa la directora del Máster Interuniversitario en Composición Musical con Nuevas Tecnologías de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), Zulema de la Cruz, que afirma que “se ha democratizado en el sentido de que alguien que no sabe de música pero que maneja las herramientas necesarias, puede producir; otra cosa es que se haya democratizado bien”.

Del tambor al home studio

La tecnología y la música han ido de la mano desde el origen de la humanidad, el compositor y profesor del departamento interfacultativo de música de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), José Luis Carles, explica que “desde la antigua Grecia, la techné era un instrumento de la poiesis, es decir, de la producción, del hacer”. En este sentido, Carles considera que la tecnología es algo “esencial de la propia música”. Pablo Munguía también defiende el origen ancestral de la relación entre la tecnología y la música. “Coger una piel y tensarla sobre una superficie para golpearla con un mazo es tecnología”, considera el director del máster de la escuela Berklee.

Sin embargo, los expertos coinciden en que la capacidad de edición y de manipulación del sonido que ofrece la tecnología actualmente “es la mayor ventaja con la que contamos ahora y ni siquiera los más amateurs pueden pensar en trabajar sin ella”, añade Munguía. Por su parte, Zulema de la Cruz considera que los secuenciadores, programas que “hacen lo que antes hacía una cinta magnética: grabar y reproducir”, y los “editores de audio que permiten modelar lo que has grabado” son tecnologías insustituibles en la producción musical.

Y es que la grabación y la edición han sido dos de los procesos que más ha cambiado la tecnología y, en apenas 60 años, han impulsado una revolución en la producción musical. En los orígenes, los músicos tenían que tocar en directo para que se grabara todo al mismo tiempo, con el inconveniente de tener que repetir infinidad de tomas para que quedara perfecto. En la década de 1960, la popularización de la grabación multipista, en la que cada instrumento quedaba registrado por separado, agilizó el proceso. De esta forma se fue modernizando la producción hasta llegar a herramientas como ProTools que permiten hacer lo mismo que la multipista, pero en formato digital.

La aparición de los programas de edición y de otras herramientas que facilitan la producción también ha abaratado los costes. “Con un ordenador potente y una interface se puede sacar un producto terminado desde casa”, explica De la Cruz. “Es el boom de los estudios caseros”, señala Pablo Munguía, que añade que “todos los equipos y sistemas se han vuelto mucho más baratos”. Al ahorrar en el coste del alquiler del estudio de grabación, “las producciones tienen un nivel de detalle y perfección que no se lograba antes con el ‘taxímetro’ del estudio puesto”, describe Munguía. “La tecnología ha logrado borrar la brecha y conseguir una calidad muy alta en sistemas muy baratos”, subraya.

 

Cómo la tecnología ha cambiado la producción musical

Sin embargo, el investigador del grupo de Tecnología Musical de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona Sergi Jordà opina que, aunque es más barato producir música, ahora “es menos rentable”. “Hay mucha más gente que puede mostrar lo que hace, pero hay mucha menos que puede vivir de ello”, señala.

La tecnología también ha traído consigo cambios en la forma en la que escuchamos música. Aunque “la industria marca unos contenidos, la música y el arte en general no dependen solo del consumo”, tal como explica José Luis Carles. También es cierto que algunos artistas han cambiado su producción en función del consumo. Munguía destaca que “ahora se piensa en sencillos, y ya no es que se vendan sencillos, es que se promueven en lugar de los discos”.

Zulema de la Cruz matiza que no en todos los géneros funciona de la misma forma. Así, mientras “los compositores sinfónicos componemos por encargo y normalmente no pensamos en la difusión, en la música pop es habitual que el artista piense en si va a reproducir en streaming, por ejemplo”. Sin embargo, la música pop no es la única rendida a las retransmisiones en vivo por internet. De la Cruz pone el ejemplo de la orquesta filarmónica de Berlín “que tiene a su propio canal de televisión”.

La música del futuro

¿Sustituirá la tecnología a los músicos? “No lo creo”, responde la directora del máster de la UNIR. “La orquesta da un punto que es vivo al que las máquinas se acercan, pero sigue sin ser lo mismo. Lo que puede suceder es que se transformen las formaciones orquestales y que en lugar de 80 músicos haya 40”, explica.

Zulema de la Cruz señala que “aventurarse a describir el futuro del avance de la tecnología en la música es bastante difícil”, aunque cree que “la tecnología va a ser cada vez más intuitiva y va a permitir una comunicación más ágil”. Por su parte, Pablo Munguía abre las puertas a la inteligencia artificial en la composición de letras o de música.

Sergi Jordà también ve a la inteligencia artificial como parte de la música del futuro: “Por una parte, ya estamos empezando a ver música producida únicamente por máquinas, sin derechos de autor”. El investigador de la UPF menciona la palabra de moda en tecnología, “blockchain”, y apuesta por un modelo de distribución “en el que el autor pueda ver todo el registro de consumo de su música, porque en el futuro nadie tendrá nada físicamente en su disco duro, si no que se tendrá acceso a través de plataformas que funcionen con tecnología blockchain”.

Queda claro que las nuevas tecnologías han democratizado la producción musical abaratando costes y permitiendo que un ordenador sea todo lo necesario para producir. Sin embargo, la aparición de nuevos programas y sistemas deja las puertas abiertas a que en unos años el autotune, Spotify y la edición online se queden desfasados.

Por Olga Rodriguez