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Cómo detectar altas capacidades en niños superdotados

Cómo detectar altas capacidades en niños superdotados

Una capacidad cognitiva superior a la media, un alto nivel de creatividad y gran compromiso con la tarea son los tres elementos principales que, según la teoría comúnmente aceptada, confluyen en las altas capacidades. Su temprana detección es una de las claves para atender a estos niños de la forma adecuada.


¿Cómo saber si un niño es superdotado?.Hug tiene diez años y es superdotado. Sus padres, Marga y Sergi, lo saben desde hace un par de años, aunque se resisten a utilizar esa denominación, ya que “tiene connotaciones negativas”, explican. “Desde pequeño habíamos visto que era muy hábil tanto físicamente como en el aprendizaje del lenguaje, matemáticas, etcétera. Pero tampoco le habíamos dado más importancia, porque su evolución escolar era buena. En P4 (segundo curso de educación infantil) su tutora nos comentó que su vocabulario era muy superior a lo que sería normal para su edad”, recuerda la madre.

Ese fue el primer síntoma de niño superdotado. Más tarde, en primero y segundo de primaria, aparecerían los primeros conflictos escolares, cuando Hug reventaba la clase, distrayéndose y arrastrando así a otros compañeros. “Lo hacía, básicamente, porque se aburría. Entonces otra familia con un hijo en la misma situación nos sugirió que quizás se tratase de un caso de niño con altas capacidades. Al principio no te lo quieres ni plantear. Pero finalmente fuimos a un centro de psicología donde se le hizo la identificación” (Marga se resiste a hablar de diagnóstico altas capacidades, puesto que –tal y como subraya– no se trata de una enfermedad).

El siguiente paso fue hablar con el profesorado de la escuela para informarles de la detección y hablar de las pautas a seguir. “Afortunadamente, fueron muy receptivos y aceptaron que se le hiciera un plan individualizado en las áreas en las que más destacaba”. Además, Marga y Sergi tuvieron la suerte de que el proyecto educativo del colegio utilizaba algunas herramientas –tales como el trabajo cooperativo o el trabajo por proyectos– que beneficiaban al aprendizaje del niño.
 

REFUERZO DE LA AUTOESTIMA

Aunque Hug no se ha encontrado con demasiados problemas sociales (en algún momento puntual otros niños le han apartado del juego con el argumento de que es “demasiado listo”), Marga admite que siempre es doloroso ver como un hijo no acaba de encajar al 100%. Lo compensan “intentando que en casa se sienta bien, acompañándolo para que tenga una buena autoestima y concepción de sí mismo, y para que sea fuerte, para que no le afecten los ataques externos”. En ese trabajo psicológico, Marga agradece el apoyo de la asociación Fanjac, donde se reúnen con otras familias con hijos con altas capacidades. Un espacio para intercambiar opiniones y recibir información a través de talleres, tanto para los padres como para los hijos.

“Generalmente son niños muy perfeccionistas, con hipersensibilidad, emocionalmente muy empáticos, lo que provoca que vivan cualquier cosa –buena o mala– de forma exagerada, mediante episodios de profunda tristeza, alegría o enfado”. En este sentido, a través de la Fanjac se les ofrece apoyo emocional y recursos para manejar su frustración.

Cómo detectar altas capacidades en niños superdotados

"Tienen una alta implicación en los aprendizajes, mucha creatividad y un pensamiento divergente"

CLASIFICACIÓN

Tal y como explica Virginia Trémols, neuropsicóloga del departamento de Pedriatría de la Dexeus, dentro de las altas capacidades se recogen diferentes situaciones. “En primer lugar están los niños precoces, como por ejemplo los que aprenden a leer o a escribir por sí solos. Estas aptitudes no tienen porqué cristalizar en altas capacidades, ya que pueden ser niños muy estimulados que, al madurar, se acaben equiparando con el resto de compañeros. Una segunda categoría son los niños talentosos, que tienen muchísima facilidad en un área específica (desde las matemáticas a la música, pasando por la lengua o el deporte) o varias de ellas. Por último, está lo que llamamos la superdotación, niños que son buenos en todo aquello que se proponen”.

Sin embargo, añade Trémols, además de este desarrollo intelectual superior a la media, existen otros rasgos propios de los niños con altas capacidades, de los que ya hablaba el psicólogo norteamericano Joseph Renzulli: “Tienen una alta implicación en los aprendizajes, mucha creatividad y un pensamiento divergente”, que ocurre de forma espontánea, y les permite generar ideas creativas mediante la exploración de muchas posibles soluciones.

Para la especialista, por ejemplo, es significativo “que el niño se haga preguntas relacionando conceptos por sí mismo; que muestre un espíritu observador, agudo y despierto; que se le dé muy bien la solución de retos y nuevos problemas o que le encante aprender”.

Y ojo con dar pábulo a falsos estereotipos: “No tienen porqué ser personas que saquen excelente en todas las asignaturas de la escuela. De hecho, muchos de los niños talentosos fracasan en el colegio, porque les aburre, no les incentiva o utiliza sistemas de aprendizaje contrarios a lo que, para ellos, sería natural. Tampoco es cierto que no les cueste hacer las cosas, ni que sus altas capacidades le hagan más propensos a padecer algún tipo de trastorno psicológico, problemas de personalidad o inadaptación social”.
 

NO FRUSTRAR EL TALENTO

Algunos niños con altas capacidades (sobre todo al llegar a la adolescencia) tienden a enmascarar sus habilidades para homogeneizarse con el resto del grupo, pasar desapercibidos y, de esta forma, no ser objeto de burla. “Esto se da especialmente en el caso de los niños talentosos que, a diferencia de los superdotados –quienes tienen mayor inteligencia emocional–, pueden ver afectada su autoestima si no acaban adaptarse al entorno escolar”.

Sin embargo, Trémols insiste en la importancia de no frenar las altas capacidades. “Son como una planta que hay que regar. Vale la pena detectar estos casos, y ofrecerles la ayuda necesaria para que su desarrollo no se detenga”. Es incluso “preventivo”, opina la especialista, ya que “posiblemente serán los buenos ingenieros o médicos del mañana. Por lo tanto, frenarles también tiene sus implicaciones sociales”.

Para no frustrar el talento de estas personas, la neuropsicóloga cree necesario que el sistema educativo sea flexible, ofreciéndoles recorridos formativos “más a la carta” donde, por ejemplo, se pueda avanzar de curso a un niño en aquellas materias en las que sobresalga.

Paralelamente, apunta la importancia de un diagnóstico lo más temprano posible, de forma que, desde el ámbito familiar, se puedan ir “enriqueciendo esos cerebros más allá de lo que lo hace la escuela, con extraescolares, talleres, visitas a museos u otras actividades formativas”.

Para acabar, Trémols cree que los tiempos que corren son buenos para los niños con altas capacidades, ya que el acceso que tienen a fuentes de información y comunicación (principalmente internet) les permite profundizar en áreas de su interés personal, permitiendo que la planta siga creciendo.

Pistas para reconocer a niños con altas capacidades

- Demuestran una habilidad muy temprana en el aprendizaje de ciertas habilidades, como puede ser el manejo de los número o el uso del lenguaje.
- Disfrutan de la compañía de niños de más edad.
- A veces se muestran abstraídos en sus pensamientos.
- Suelen mostrar ilusión por el trabajo y confianza en las propias capacidades.
- Son muy sensibles.
- Aprenden rápido, su pensamiento es fluido y tienen buena memoria.
- Son muy exigentes con ellos mismos y con los demás, son perseverantes, observadores y pueden llevar a cabo varias tareas al mismo tiempo.
- Son hiperactivos mentalmente y tienen intereses muy diversos.
- Acostumbran a tener baja tolerancia a la frustración.
- Tienden a cuestionar las normas y la autoridad.
- Son imaginativos, hacen muchas preguntas y tienen un sentido del humor especial.

¿Cómo deben actuar los padres?

- Informarse en profundidad sobre el significado de las altas capacidades, rompiendo tópicos y estereotipos.
- Vivirlo como un privilegio, no como un problema (no se trata de ninguna enfermedad) y aprender a tratar al niño tal y como es, no como nos gustaría que fuera.
- Acudir a un centro especializado en el diagnóstico de altas capacidades.
- Dialogar con el personal educativo del centro del menor, para encontrar las soluciones o salidas que potencien las capacidades del niño y no lastren su evolución.
- Contar con la ayuda y el asesoramiento de asociaciones de padres e hijos con altas capacidades.
- Ayudar a los hijos a que verbalicen lo que sienten sin hacer juicios sobre lo adecuado de su intensidad; apoyarles a vivir su diferencia como algo positivo con ventajas y también con dificultades; no caer en la sobreprotección empujados por su hipersensibilidad y su enorme frustración, pero tampoco dejarlos naufragar sin herramientas en un mundo donde les cuesta encajar.
- Alejarnos del paradigma premio-castigo para abogar por un modelo de crianza y educación basado en las emociones, el respeto, la comunicación, la confianza y el amor incondicional.

Por Alberto González