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Ciencia ficción coche

¿Ciencia ficción? No, estas tecnologías ya son realidad

De la imaginación de escritores y guionistas han nacido muchos de los inventos que utilizamos en el día a día, así como innovaciones tecnológicas que hace años no podíamos ni imaginar. Coches autónomos, coches eléctricos, viajes espaciales e impresoras de comida. ¿Qué será lo próximo que salte del papel a la vida real? 


¿Quién no se ha parado a soñar con cosas que no existen, pero que podrían ser posibles? Algunas de las mentes más brillantes de la literatura han fantaseado a lo largo de los siglos con posibilidades que la ciencia y la tecnología aún no podían vislumbrar. Esas historias colman las estanterías con libros y películas de la llamada ciencia ficción, pero también han llenado de ideas los laboratorios y centros de investigación.

Y es que la ciencia ficción ha lanzado retos que han inspirado a los científicos y que nos han hecho preguntarnos cómo sería un futuro con esas innovaciones. Una reciente investigación de la Universidad de Hawái (EE. UU.) lo ha demostrado: la ciencia ficción tiene cada vez más peso en las investigaciones de la ciencia real, especialmente en la que estudia la relación humano-máquina. Incluso gigantes tecnológicos como Google, Microsoft y Apple ya han contratado a escritores del género como consultores.

Precisamente, uno de los autores más prolíficos y aclamados de la ciencia ficción, Isaac Asimov, la describía en 1975 en How Easy to See the Future! como "esa rama de la literatura que trata la reacción de los seres humanos a los cambios en la ciencia y la tecnología". Hoy nos acercamos a esos inventos que nacieron de novelas, series de televisión y películas. Pasen y vean.

Imprimir tu comida favorita

¿A quién le apetece cocinar cuando llega a casa después de un largo día de trabajo? La serie de televisión Star Trek (1987) hacía soñar a sus espectadores con una máquina capaz de imprimir una bandeja entera de comida solo con una orden de voz: el llamado 'replicador'.

El auge de la impresión 3D no cesa y, además de con plástico y metal, hay modelos que funcionan con cartuchos de tinta comestibles, como la impresora 3D ChefJet de 3D Systems comercializada en 2015. En el restaurante Food Ink de Londres, inagurado en 2016, tanto el menú como los cubiertos y el mobiliario están realizados con impresoras 3D. Estas máquinas con las que se puede imprimir comida, creando complicadas formas, con logotipos en su interior y con mejores valores nutricionales, ya están en las cocinas de grandes restaurantes y pronto llegarán a nuestras casas.

ciencia ficción impresora 3D

Tabletas y eReaders, una lectura 'de ficción'

Aunque ahora nos parezca lo más habitual del mundo, leer información desde una pantalla tan cómoda como la de una tableta digital se remonta a pocos años atrás. Los primeros dispositivos electrónicos para la lectura empezaron a venderse a principios del siglo XXI: Microsoft Tablet PC (2001), Amazon Kindle (2007) y el ya generalizado iPad (2010)

Pero los eBooks y tablets ya estaban en el imaginario de los consumidores de ciencia ficción desde mucho antes. En la novela Retorno de las estrellas (1961, Stanisław Lem) se mencionan y, en 2001: Una odisea del espacio (1968), los astronautas leen desde unas tabletas de pantalla plana con idéntico diseño a las actuales.

Tabletas eReaders

Viajes bajo el mar, sobre el hielo y al espacio

Si hay un visionario por excelencia, ese es Julio Verne. El escritor, poeta y dramaturgo francés es considerado uno de los padres de la ciencia ficción y casi la totalidad de sus predicciones en papel se han cumplido, a excepción de Viaje al centro de la Tierra (1864).

Sus novelas abrieron la puerta a ingenios fantásticos. En Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), Verne describió el Nautilus, el primer submarino eléctrico, que fue recreado diecinueve años más tarde gracias al talento de Isaac Peral. En la misma novela, el capitán Nemo toma una foto subacuática, pero este tipo de fotografía no sería factible hasta 1899.

Sus novelas De la Tierra a la Luna (1865) y Alrededor de la Luna (1870) guardan apabullantes coincidencias con la llegada del hombre al cuerpo celeste en 1969: el lugar de partida, el de aterrizaje y varias mediciones. También imaginó los viajes al Ártico y al Polo Sur y, en la novela París en el siglo XX (1863), describió con mucho tino una "red internacional de comunicaciones", que se parece mucho a esa tecnología mágica sin la que ya no podríamos vivir y que arrancó en 1969: internet. 

El transporte del futuro: coches autónomos y hoverboards

En la mítica serie El coche fantástico (1982), David Hasselhoff no tiene que preocuparse demasiado de conducir: KITT, el épico coche autónomo, lo hace por él. En Desafío Total (1990) también aparece un taxi conducido por un robot. Años antes, Asimov ya mencionaba estas ideas en la Feria Mundial de 1964. Los tecnólogos llevan años investigando para que este tipo de vehículos existan y ya lo han conseguido, como sucede con los modelos de Phantom Auto. En 2012, el estado de Nevada (EE. UU.) aprobó por primera vez la licencia para circular a un coche autónomo: un Toyota Prius con la tecnología de conducción autónoma de Google.

En la aclamada película Regreso al Futuro II (1989) también se propone una nueva forma de movilidad: el hoverboard levitante que utiliza Marty McFly cuando viaja al futuro. Esta versión del scooter eléctrico con dos ruedas y sin manillar ya puede comprarse, aunque el nuestro (aún) no flota en el aire.

hoverboard Marty McFly

Tecnología mainstream: móviles, gafas y asistentes de voz

Los intercomunicadores de Star Trek, las imágenes holográficas deTerminator (1985), las gafas inteligentes de Regreso al Futuro II, los audífonos con micrófono de Fahrenheit 451 (1953) y el Joymaker inteligente de The Age of the Pussyfoot (1969) son anticipos de muchos de los dispositivos electrónicos que utilizamos hoy en día. Se han hecho realidad los teléfonos móviles, los dispositivos de realidad virtual y aumentada, las Google Glass, los auriculares por Bluetooth y los asistentes de voz, como Siri y Alexa

También hay inventos que utilizamos tan a diario que no reparamos en el avance que supusieron. En el siglo XIX cualquier ciudadano se hubiera reído ante la idea de pagar con una tarjeta de plástico que, misteriosamente, guardara el dinero dentro. Pero en la novela Mirando atrás (1888), Erich Fromm describe que los ciudadanos del año 2000 así lo harían. La tarjeta de crédito llegó finalmente en 1950. 

La capacidad de volverse invisible

Hay ciertos momentos en los que uno desearía desaparecer. En la novela El hombre invisible (1897, H. G. Wells), el protagonista lo consigue haciendo coincidir su índice refractivo con el del aire, de manera que su cuerpo no puede absorber ni reflejar la luz. En Harry Potter (1997, J. K. Rowling) hay una manera aún más cómoda: la capa de invisibilidad, una de las Reliquias de la Muerte que ayuda al joven mago en innumerables ocasiones. 

En la escena científica, el físico británico John Pendry ha hecho que la invisibilidad ya no sea cosa de magia. En 2006 consiguió invisibilizar un pequeño cilindro de cobre utilizando un metamaterial que guiaba a los fotones alrededor del objeto. Más allá de la apetecible idea de desvanecerse, este descubrimiento puede ayudar en investigaciones a niveles nanométricos, como en medicina y en las telecomunicaciones. 

A la ciencia ficción aún le queda mucho por vaticinar, así que la tecnología tiene por delante grandes retos. En Marte (2015) ya vimos a Matt Damon habitando el planeta rojo durante 550 soles marcianos (unos 560 días terrestres), obteniendo agua mediante procesos químicos y cultivando patatas para sobrevivir. Según las previsiones de los científicos esto podría hacerse realidad en un futuro bastante próximo: en 2030 o 2040, ya existirá la ciencia que haga posible el viaje y los asentamientos humanos

Sin embargo, también hay algunas predicciones, como la de la bomba atómica utilizada en 1945 contra Hiroshima y Nagasaki, cuyo término preacuñó Wells en El mundo se libera (1914), que preferiblemente no deberían haber llegado. La ciencia ficción ha imaginado distopías como la Tierra devastada de WALL-E: batallón de limpieza (2008), los desajustes con los replicantes de Blade Runner (1982), las ideas asesinas de HAL 9000 de 2001: Una Odisea del espacio parodiadas en los Simpsons y los siniestros futuros tecnológicos que prevé Black Mirror (2011).

Sin duda, la imaginación es un arma poderosa que hay que utilizar con la ambición apropiada. Para ello, conviene tener siempre muy presentes las Leyes de la Robóticaescritas, por supuesto, por Isaac Asimov, que impiden a cualquier robot hacer daño a un ser humano, así como desobedecerlo. Entonces, ¿cuál será el próximo sueño de la ciencia ficción que se hará realidad?

Por Patricia Ruiz Guevara