The Daily Prosper
Big data para convencer y usar más la bicicleta

Big data para convencer y usar más la bicicleta

El innovador Iván Páez ha creado una app móvil destinada a que usuarios, gobiernos y empresas conviertan la bicicleta en el medio de transporte por excelencia.


 

Cada vez más personas se concentran en las ciudades, pero aún quedan algunas cuestiones por resolver para que sean un lugar idóneo para vivir. Dos de las más urgentes: son la polución y el sedentarismo. Las cifras hablan por sí solas: el 92% de la población mundial vive en lugares con altos niveles de contaminación, y el 39% de las personas adultas de 18 años o más tiene sobrepeso (para más inri, un 13% de la población mundial presenta obesidad), según datos de la Organización Mundial de la Salud en 2016. El fundador y CEO de Kappo Bike, Iván Páez, tiene clara la solución a ambos problemas a la vez: utilizar más y mejor la bicicleta.

Este joven chileno está convencido de que estas dos ruedas se pueden convertir en el mejor medio de transporte urbano. “Vivimos en ciudades cada vez más contaminadas, congestionadas y estresadas. Cambiar la forma en que nos movemos es fundamental para evitar un colapso mundial que se ve inminente.

Además, el mundo está obeso debido al sedentarismo”, argumenta. Para conseguir que la bici sea más útil para la sociedad y se adapte a las necesidades de cada uno, utiliza técnicas de big data y gamificación. Su propuesta le ha llevado a ser elegido por MIT Technology Review en español entre los 35 ganadores de Innovadores menores de 35 Latinoamérica 2017.

Páez ha tenido en cuenta tres actores diferentes que intervienen en el día a día de las ciudades: los ciudadanos, el gobierno y las empresas. Por ello, diseña a través de Kappo Bike acciones en tres frentes diferentes. En primer lugar, anima a los ciudadanos a convertirse en ciclistas urbanos mediante un juego: en la app, cuanta más distancia recorren, más puntos ganan para pasar a la siguiente fase.

La aplicación ya cuenta con más de 50.000 usuarios que registran al menos dos desplazamientos por semana, repartidos en más de 200 ciudades de 50 países.

Con esta tecnología, Kappo Bike recopila, analiza y procesa datos de los hábitos de los usuarios. Después, facilita esta información a los gobiernos para que conozcan las costumbres de movilidad de los ciclistas.

El objetivo: que puedan tomar mejores decisiones para invertir en infraestructuras ciclistas urbanas. “Usar la bicicleta no solo reduciría la contaminación, sino que también disminuiría el estrés y mejoraría la salud de los ciudadanos”, opina Páez. Por eso, por último, pero no menos importante, también motiva a las compañías a incentivar el uso entre sus empleados para aumentar su bienestar, y lo consigue mediante competiciones a escala nacional. Por ejemplo, en la última competición Cool Place to Bike, que tuvo lugar en la región central de Chile y que organizó Kappo Bike, participaron 200 empresas.

“Nuestro proyecto busca transformar las ciudades de una industria automotriz a una industria bicimotriz”, resume Páez, quien ve en Dinamarca un ejemplo a seguir. Vivió allí durante un año, y se ilusionó por conseguir que todas las ciudades fueran igual de seguras para los ciclistas. En lo alto del pódium de urbes más cycle-friendly está la danesa Copenhague y la icónica Ámsterdam (Países Bajos). En la primera, el 50% de los desplazamientos en el centro de la ciudad se hacen en bici; en la Venecia del Norte, lo hace el 48%. Unos porcentajes que Páez quiere emular para conseguir que la vida en cualquier ciudad masificada se disfrute, mejor que nunca, mientras se pedalea.