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Be healthy: actívate practicando estos tres deportes urbanos

Be healthy: actívate practicando estos tres deportes urbanos

El mercurio no para de subir, el verano está a la vuelta de la esquina y apetece más que nunca cambiar la rutina del gimnasio a cubierto por un poco de ejercicio al calor de los primeros rayos de sol. La primavera es, incluso, el momento del año idóneo para animar a los más perezosos a iniciarse en esto del movimiento. Para comenzar a ‘sudar la camiseta’ esta temporada, proponemos varias modalidades de deporte a aire libre que  están de plena actualidad y que prometen ayudar a deportistas a conseguir los objetivos básicos: estar en forma, sentirse bien consigo mismo y no parar jamás de divertirse. ¡Cuidado que enganchan!


CrossFit o bootcamp

Heredado de las rutinas de los marines de EEUU, el crossfit es un tipo de entrenamiento funcional de alta resistencia que, aunque lleva muchos años en España, es ahora cuando empieza a organizarse en grupos para poder practicarlo en parques y circuitos descubiertos.

¿Qué hace falta? Voluntad y unas buenas zapatillas, del resto se encarga el coach o entrenador.

Esta modalidad de ejercicio combina fuerza física, potencia y resistencia y su práctica trabaja el cuerpo a todos los niveles.

Las rutinas alternan series de cardio que van desde los sprints o los saltos a los burpees, con trabajo con peso (mancuernas, balones medicinales o el peso del propio cuerpo) y algunos elementos propios de la gimnástica, como puede ser el pino. La variedad de ejercicios posibles es tan amplia que permite construir un entreno o WOD (workout of the day) diferente para cada día. El aburrimiento queda descartado.

CrossFit o bootcamp

"Su leitmotiv: you against you (tú contra ti mismo), promueve el afán de superación"

Aunque a priori parezca apto solo para atletas, lo bueno del crossfit es que cada uno de sus ejercicios se puede escalar o adaptar al nivel de la persona que lo practica. Eso sí, en cada sesión se pueden llegar a quemas 800 calorías.

Su leitmotiv ‘you against you’ (tú contra ti mismo), promueve el afán de superación y la competencia sana que hace que, en cada sesión, la persona que lo practica busque mejorar sus propias marcas. Un deporte en grupo que genera buen rollo y mucho espíritu de comunidad. Si además se puede practicar a plena luz del día… ¿Qué más se puede pedir?
 

Skateboard o longboard

Música de los Beach Boys en los auriculares, brisa marina, piel morena deslizándose sobre una tabla... El deporte que teletransporta a los kilométricos paseos marítimos de las playas californianas. Suena bien, ¿verdad? Pues el skate es mucho más que todo eso, una práctica muy completa que requiere de altas dosis de equilibrio, buena forma física y un poquito de paciencia.  

Skateboard o longboard

"Su práctica hace que se trabajen sobre todo los grupos musculares inferiores"

El kit básico del skateboarder principiante incluye una tabla, zapatillas de suela gruesa y plana, para lograr un contacto total con la superficie de la tabla, y protecciones (rodilleras, coderas, casco y guantes). Una vez colocado el equipo empieza el rito iniciático: aprender a subirse. Parece sencillo, pero no lo es tanto. Lo ideal es colocar el skate en un sitio que de estabilidad, como un suelo plano de césped, para evitar que se deslice con facilidad, y subir los pies alternándolos para buscar una postura cómoda. Una vez encontrado el equilibrio, solo queda pasarse a una superficie lo más lisa posible y empezar rodar.

¿Skate o longboard? La diferencia entre las dos modalidades radica en el tipo de tabla, el skate es más pequeño y, además de para deslizarse, sirve para hacer trucos y saltos. Su hábitat natural es el skatepark, esa especie de moles de hormigón futuristas y plagadas de dunas gigantes que forman parte del mobiliario urbano de la mayoría de las ciudades.

La tabla de longboard, como su propio nombre indica, es más larga, grande y, por lo tanto, estable. Es por ello la más indicada para empezar. Su uso principal es el paseo, que varía de intensidad hasta llegar al descenso de velocidad cuyo récord está en 130 km/h y, a un nivel todavía más experto, se llegan a realizar derrapes, giros y hasta pequeñas coreografías encima del tablón. Ver a los longboarders pro en acción es absolutamente alucinante.

Este deporte es físicamente exigente y su práctica hace que se trabajen sobre todo los grupos musculares inferiores; glúteos, cuádriceps y, en menor medida, el core. En una hora de práctica, el gasto no baja de 500 calorías.
 

Parkour y BMX

El parkour es una práctica deportiva que nos llega desde Francia y que consiste en desplazarse por la ciudad sorteando lo más fluidamente posible los obstáculos propios del mobiliario urbano: bancos, fuentes, pretiles, tapias… Ayudándose solo de brazos y piernas y con movimientos de impulso rápidos. Lo que viene siendo, moverse a saltos, cuanto más altos, mejor. Se practica exclusivamente al aire libre y puede hacerse solo o en grupo.

Parkour y BMX

"Estas modalidades de ejercicios cotizan al alza y hacen que se trabaje físicamente a todos los niveles"

El BMX, por su parte, es también una disciplina acrobática extrema, en este caso derivada del ciclismo que se practica con bicis todoterreno o de ruedas gruesas. Lo importamos desde California, aunque desde 2008 es deporte olímpico, y para iniciarse de manera segura es indispensable llevar un kit de seguridad básica similar al del skateboard (casco, rodilleras y coderas). Una vez encima de la bici, la mejor manera de comenzar es probando diferentes pequeños saltos sobre las dos ruedas hasta dominar las acciones de impulso, recepción y frenado. Cuando salgan, es el momento de salir al asfalto a dejar volar la imaginación y disfrutar a tope de la descarga de adrenalina.

Todas estas modalidades de ejercicios comparten denominador común, cotizan al alza y hacen que se trabaje físicamente a todos los niveles. Pero, para el deportista que no se sienta preparado para iniciarse en ninguna de ellas, queda el recurrente running. Más de moda cada temporada, solo requiere un par de zapatillas y echar a correr. Sus legiones se cuentan por millones y cada vez más runners se animan a competir incluso en pruebas exigente como maratones. El caso es olvidarse de la rutina, salir a la calle y disfrutar de los beneficios que el ejercicio tiene sobre el cuerpo.