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Aprende conciliar rutina deportiva laboral

Aprende a conciliar tu rutina deportiva y laboral

Siempre que hablamos de conciliación pensamos en compatibilizar la vida familiar y laboral. Un concepto que en España todavía no ha calado. Todos hemos trabajado en empresas en las que pasamos más horas en el puesto de trabajo de las que son necesarias para mantener un nivel alto de productividad. Sin embargo, el concepto de la conciliación es mucho más amplio y debe incluir también otros elementos, como el ocio y, más concretamente, la práctica de deporte.


Los beneficios de la actividad física con regularidad son innegables. Tener una rutina deportiva que sea compatible con el desempeño laboral mejora la función mental, la autonomía, la memoria, la rapidez en el desempeño de tareas y la sensación de bienestar. El estilo de vida sedentario es un obstáculo para el pleno desarrollo de la persona y, por ello, es necesario hacer deporte, especialmente si tu puesto de trabajo fomenta el estilo de vida sedentario.

La conciliación en este aspecto es muchas veces difícil. Aunque en España esto es menos habitual de lo que debería, existen compañías que defienden la necesidad de conciliar y, algunas de ellas, disponen incluso de una oferta deportiva. Es el caso de Banco Santander, que cuenta con unas instalaciones dentro de la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte, en Madrid, con una extensa variedad de actividades deportivas y un amplio horario para cubrir las necesidades de todos los perfiles laborales, abriendo sus puertas incluso en los fines de semana.

Aprende conciliar rutina deportiva laboral

Si no trabajas en una empresa que tenga centros deportivos al servicio de los empleados no te preocupes porque existen algunas pautas que te permitirán compatibilizar la rutina deportiva y laboral. Y podrás realizar ejercicio aunque tengas un trabajo que te exija pasar demasiadas horas en la oficina y carezcas de margen para escaparte un rato al gimnasio. Repasemos algunas de ellas:
 

Crea un calendario y planifica tu actividad

Lo primero de todo es crear un calendario y anotar todas las actividades obligatorias y urgentes, empezando por el sueño. De nada sirve que hagas ejercicio con regularidad si no duermes entre siete y ocho horas cada día. Después debes establecer el tiempo dedicado a la jornada laboral. Si tu trabajo lo realizas en turno de mañana y tarde con dos horas para comer puedes dedicar la mitad de este tiempo a hacer deporte. Y si la jornada es continua lo mejor es, en la medida de lo posible, hacer ejercicio antes de entrar a trabajar.
 

Que el gimnasio esté cerca del trabajo

Si eres una persona que realiza deporte para estar bien y no quieres participar en ninguna competición, entonces tienes que tener claro que con una hora o 45 minutos al día es suficiente. Y para optimizar tu tiempo lo ideal es buscar un gimnasio cerca de tu lugar de trabajo logrando dos objetivos: perder poco tiempo en los desplazamientos y luchar contra las excusas para saltarse días de entrenamiento.
 

Constancia y disciplina

Una vez que has decidido cuándo y dónde vas a realizar deporte llega lo más difícil: cumplir contigo mismo y mantener la rutina establecida. Es normal que algún día no puedas acudir al gimnasio porque tengas alguna obligación laboral o familiar extraordinaria, pero hay que intentar no perder el ritmo, ya que luego es difícil recuperar el terreno perdido. De nada sirve entrenar regularmente durante tres meses y dejarlo durante una o dos semanas.
 

Conciliar deporte y familia

Si tienes pareja e hijos también tendrás que introducir el componente familiar cuando elabores tu estrategia para conciliar deporte y trabajo. Una de las mejores formas es buscar actividades en las que participe toda la familia, al menos una vez a la semana, de forma que pases más tiempo con ellos y les transmitas el hábito deportivo. La natación, el senderismo, los deportes de equipo o la tradicional bicicleta son buenas opciones en este sentido.
 

La moderación es la clave: conserva energías

Debes tener cuidado con la actividad física que realizas. Si escoges algún deporte demasiado intensivo provocarás justo lo contrario de lo que estás buscando. Además, si los días que vayas a entrenar realizas actividades laborales que no te obliguen a consumir demasiadas energías, podrás llegar a casa en condiciones de poder disfrutar de tu familia o de salir a cenar con amigos. La moderación es la clave.