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Alimentos procesados con ingredientes naturales

Alimentos procesados con ingredientes naturales

Enrique González utiliza desperdicios de productos naturales para crear compuestos de alimentos procesados con cualidades más saludables que los habituales


 

¿Qué futuro le espera a un hueso de mango? ¿Qué pasará con esas cebollas que, sin estar podridas, no son aptas para la venta? ¿De verdad no se pueden consumir o es que nadie ha pensado que pueden utilizarse? Estas son algunas de las preguntas que ha tratado de responder en los últimos tres años Enrique González, licenciado en Economía por el Tecnológico de Monterrey (México).

Con un historial familiar marcado por la diabetes y con un diagnóstico a los 15 años de prediabetes, que finalmente pudo atajar, González siempre quiso ayudar a reducir los ingredientes nocivos de los alimentos procesados. Veía que la obesidad se había convertido en un problema en México, el segundo país con más tasa de obesidad del mundo, con un 32,4%, según la OCDE. De esta manera, decidió ver cómo podía mejorar el consumo de comida orgánica y contribuir a solucionar el problema.

En el proceso de investigación, González se dio cuenta de la gran cantidad de desperdicios que generaba la industria agrícola. Decidió estudiar las propiedades de estos desechos y descubrió que eran ricos en fibra y proteínas. De esta manera, surgió la idea de aprovecharlos para generar ingredientes para los productos más saludables y, a partir de ahí, creó su actual empresa: Genius Foods.  

El primer material con el que trabajó fue el hueso del mango, desechado en el proceso para generar zumos y otros productos. De 60 toneladas, Genius Foods consigue 5 toneladas de polvo para crear alimentos procesados como pan o bollería. Este polvo es un ingrediente natural y libre de trazas de huevo, un problema en muchos de estos productos.

Ahora trabajan principalmente para la industria cárnica en el suministro de ingredientes para alimentos procesados como las salchichas o el jamón de york. González apunta que este tipo de industria, al igual que la sociedad, es cada vez más consciente de la necesidad de mantener una dieta sana y libre de ingredientes nocivos.

Una idea que están empezando a desarrollar es la de deshidratar aquellos vegetales que no tienen ningún problema para el consumo, pero cuya apariencia no es apta para ser comercializados porque presentan alguna mancha o golpe: "Conseguimos generar sazonadores mucho más naturales de chile o cebolla sin aditivos que tienen más sabor".

Este joven economista, reconocido como Innovador menor de 35 México 2016 por la revista MIT Technology Review en español, está convencido de que ha dado con una clave que permite ser sostenible en el uso de los recursos al tiempo que genera un producto que mejora la salud de la población.

Una conjunción de factores que casa bien con su definición de progreso: "Estamos cambiando la lógica de medir el progreso por todo lo que genera un país y para mí la solución pasa por respetar más lo que tenemos, cuidar los ecosistemas y mejorar la nutrición". Un objetivo ambicioso, que hueso de mango a hueso de mango, este innovador pretende cumplir.