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Virus informáticos

Acabando con los mitos: cómo evitar los virus informáticos

En 2017, el virus informático “WannaCry” puso en jaque a las grandes compañías mundiales e hizo temblar a los usuarios domésticos del planeta. Sacaba provecho de una debilidad en Windows para realizar un ataque que inutilizaba los dispositivos y pedía grandes sumas de dinero a cambio de su liberación. El hecho, por supuesto, fue conocido en todo el planeta y puso en cuestión los sistemas de seguridad en la red


Los virus informáticos llevan presente en nuestras vidas desde hace décadas. A pesar de ello, son muchas las ocasiones en las que se crean falsas alarmas sobre su circulación por la red. Es cierto que siempre existirá el riesgo, pero hay que trabajar mucho para acabar con los famosos bulos

El origen del virus informático se remonta a 1972. Entonces, atacó al sistema operativo Tenex, presente en los ordenadores americanos que se utilizaban para la investigación y la enseñanza. Su nombre era “Creeper” y fue creado, sin mala intención, por un ingeniero llamado Bob Thomas. El virus circulaba por Internet lanzando siempre el mismo mensaje: “Soy la enredadera, atrápame si puedes”. 

Para combatirlo, se creó “Reaper”, considerado el primer antivirus de la historia. En los años 80 surgieron los primeros virus maliciosos. Desde ese momento, han surgido cientos de virus, algunos muy agresivos. Aunque es complicado decidir cuál ha sido el peor de la historia, muchos expertos destacan el “Chernobyl”. Se creó en 1998 y atacó a 60 millones de ordenadores con Windows y Millenium. Borraba todos los datos de los dispositivos e impedía su puesta en funcionamiento. 

 

Clases de virus 

Uno de los primeros virus maliciosos fue “Rabbit”, que bloqueaba los dispositivos. Después aparecieron “Elk Cloner”, que afectó a Apple, y “Brain”, en los equipos IBM. A partir de aquí se creó un listado de los virus informáticos: 

- Residentes. Se encuentran en la memoria del ordenador y alteran los archivos a medida que se van seleccionando o cerrando. 

- De acción directa. Están instalados en el directorio raíz del disco duro y atacan cuando se ejecuta un programa. 

- De sobreescritura. Los encontramos en los archivos. Eliminan los contenidos y los reemplazan por otros. 

- Localizados en el escritorio. Los famosos “cluster”. Cambian la localización de los archivos cuando intentamos acceder a ellos. 

- Virus del sistema de arranque. Atacan en el momento en el que se ejecuta el disco duro. 

 

Otros tipos de virus secundarios

- Troyanos. Se ocultan detrás de una apariencia inofensiva, por ejemplo, un programa, y provoca que los hackers tomen el control de tu ordenador para robar datos personales. El más famoso es “Zeus”, que afectó a más de tres millones de dispositivos en EEUU. El 77% de ellos tenían antivirus actualizados. 

- Gusanos. Se trata de un malware que se expande cuando transferimos archivos. Causa bloqueos en el sistema y gasta ancho de banda. El más conocido fue “Morris”, que en 1988 afectó a decenas de miles de ordenadores que contaban con conexión a Internet. 

- Spyware. Recopila datos de tu dispositivo y los transfiere a otro lugar. Uno de los más peligrosos es el “Skygofree”, que afecta a smartphones y con el que los hackers pueden controlar completamente el teléfono. 

- Adware. Rastrea la memoria de tu ordenador para averiguar tus preferencias y te muestra publicidad de manera constante. 

- Secuestradores del navegador. Controla tu navegador y te dirige a otros sitios webs. 

- Virus email. Aparecen cuando abres un correo. El más famoso es el virus “I LOVE YOU”. En el 2000, y en tan solo cinco horas, infectó al 10% de los ordenadores conectados a Internet en ese instante, provocando unos daños valorados en 10.000 millones de euros. 

- Ransonware. Bloquean tu dispositivo y piden un rescate para liberarlo

 

¿Cómo protegernos? 

Lo mejor es instalar un antivirus, aunque debemos saber que el propio sistema tiene mecanismos para autoprotegerse. Es el caso de Windows Defender o Windows Security. Existen, además, otros antivirus gratuitos como Avast o Kaspersky. 

Pueden parecer programas simples, pero son muy eficaces destruyendo troyanos, gusanos o spyware. Eso sí, hay que estar pendientes de nuevas actualizaciones. Además de los antivirus, hay otras opciones para evitar que nuestros dispositivos se vean afectados: 

- Hay que tener especial precaución con las redes sociales. Nunca abras un archivo sin comprobar su origen. 

- Cerrar el sitio web cuando el navegador te indique que no es un sitio seguro. 

- No aceptar archivos de contactos que no conozcas.

- Realizar copias de seguridad de tus archivos periódicamente. 

 

Falsas leyendas sobre los virus

- Entran por correo electrónico. Es una de las vías, pero no la única. También por Internet, en las redes sociales… 

- Mi ordenador va lento…¡tiene un virus! No. Puede que lo tenga, pero tu dispositivo puede atascarse por otras razones como la falta de mantenimiento del sistema, fallos del disco duro… 

- Si se me pone la pantalla en azul, tengo un virus. La pantalla azul suele salir por software en mal estado, no por virus. 

- Las páginas porno tienen virus. Cada vez menos. La industria pornográfica mueve ahora mucho dinero y cada vez tienen mayores sistemas de seguridad. 

 

Las amenazas de 2018

El Instituto Nacional de Ciberseguridad de España calcula que el año pasado se contabilizaron más de 120.000 ataques informáticos en nuestro país, sobre todo, a empresas. Entre los más peligrosos de 2018 se encuentran: Confiker, Zeus, Viari… Son virus que roban datos y contraseñas bancarias