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5 destinos desconocidos para unas vacaciones de verano diferentes

5 destinos desconocidos para unas vacaciones de verano diferentes

El verano es la época preferida por la mayoría para disfrutar de sus vacaciones. Un consenso que nos permite aprovechar el buen tiempo y hacerlo en compañía de amigos y familia, pero que tiene otra consecuencia menos deseable: padecer la masificación. Colas ante los museos, playas atestadas, atascos y demás inconvenientes condicionan la experiencia del viajero en los destinos turísticos más demandados. El incremento estacional de la demanda se traduce además en un encarecimiento de los precios de alojamientos y servicios.


Estas experiencias negativas no caen en saco roto para el viajero avezado, y cada vez son más quienes se salen de los caminos trillados para configurar unas vacaciones propias y distintas, consiguiendo evitar la masificación y vivir una experiencia diferente. Las nuevas tecnologías han multiplicado las posibilidades de buscar nuevos destinos y de personalizar y organizar el viaje hasta en sus más mínimos detalles.

Siguiendo estas pautas proponemos a continuación cinco posibles destinos que sintonizan con esta nueva forma de viajar, acompañado cada uno de una recomendación literaria: porque con un libro el viaje siempre es mejor.
 

Un viaje asequible

Costa Alentejana. De un tiempo a esta parte Portugal se ha convertido en uno de los destinos turísticos favoritos de Europa, especialmente sus dos ciudades más importantes y atractivas: la capital, Lisboa, y Oporto. También es conocida y visitada por millones de veraneantes todos los años la costa de la región del Algarve, en el sur del país. Pero Portugal tiene todavía cientos de kilómetros de playas casi vírgenes en zonas como la costa alentejana. Desde la turística península de Tróia hacia el sur hasta el cabo Sines se extiende una lengua continua de arena apenas construida y explotada.

Pueblos como
Comporta y Melides, o Grândola más al interior, son algunos de los escasos núcleos de población en un paisaje dominado por humedales, arrozales, pinares y alcornoques. Al sur de cabo Sines, desde Vilanova de Milfontes, y especialmente en torno a la localidad de Odeceixe, la costa vicentina ofrece una antesala abrupta y salvaje al meridional y turístico Algarve. Las ferias estivales, la disposición de los portugueses a entender y hacerse entender y las delicias gastronómicas de la región, como el porco à alentejana, un guiso de cerdo y almejas acompañado de patatas fritas, hará inmejorable la experiencia del viajero.

Un libro: Jesucristo bebía cerveza (Alfaguara) de Afonso Cruz. Una nieta cumple el sueño de su abuela, un viaje a Tierra Santa, pero sin salir de su aldea del Alentejo. Realismo mágico y sensibilidad contemporánea en la novela que consagró a uno de los autores portugueses contemporáneos de referencia. 
 

Un viaje de sol y mar

Isla de Vis. Croacia es uno de los destinos mediterráneos que han experimentado una mayor progresión. Eso ha convertido ciudades históricas como Dubrovnik o Split en hervideros de turistas durante todo el verano. También islas adriáticas como Hvar, la Ibiza croata.

Pero quedan enclaves insulares en la costa dálmata protegidos de la multitud y las bullociosas escalas de los catamaranes alquilados por los turistas escandinavos. Una de ellas es Vis. Antigua base militar yugoslava, estuvo a salvo de la construcción y la especulación hasta la disolución del país en 1991, Vis permanece casi virgen, playas de piedra blanca y aguas cristalinas, limitada su zona urbana a sus dos núcleos originales separados apenas 10 kilómetros, la homónima localidad de Vis y Komiža. Un lugar donde disfrutar del original paisaje mediterráneo de pino, olivo y vid y de la versión, alguno dirá que mejorada por los croatas, de la pizza de la vecina Italia. Se llega en ferry desde Split; así podrá el viajero probar en un mismo viaje las dos caras, la popular y la selecta, del turismo en Croacia.


Un libro: Peregrinos de la belleza. Viajeros por Italia y Grecia (Acantilado) de María Belmonte. El viaje al sur, el grand tour, es una constante de la cultura europea desde el siglo XVIII. María Belmonte selecciona en este libro a un puñado de viajeros ilustres seducidos por la cálida belleza del Mediterráneo y los tesoros que albergan el alma de la cultura occidental. 
 

Un viaje con amigos

León. Parada de miles de peregrinos camino de Santiago, joya patrimonial gracias a monumentos como la catedral, San Isidoro o la Casa Botines de Gaudí, este año es además Capital Española de la Gastronomía. Desde los bares de tapas de referencia del Barrio Húmedo, como El Gaucho y El Besugo a la zona del Barrio Romántico, pasando una de las cerveceras artesanas españolas de referencia como Four Lions Brewery y por qué no rematando en un estrella Michelín asequible como Cocinandos, León siempre es un festín pero este año más que nunca. Y otras ciudades castellanas como Zamora, Palencia o Valladolid pueden propiciar una ruta gastronómica y cultural de primera al margen de los grandes destinos estivales. Es una época ideal para recalar en los excelentes paradores de la zona, como el Hostal de San Marcos de León.

Un libro: Guía Espiritual de Castilla (Ámbito Ediciones) de José Jiménez Lozano. El premio Cervantes 2002 ofrece en este ensayo enriquecido por las fotografías de Miguel Martín una puerta de acceso a rincones desconocidos de Castilla, villas y aldeas al margen de las grandes rutas, que atesoran en la sencillez de sus monumentos lo mejor del espíritu y el arte de esta tierra antigua.
 

Para huir del calor

San Martín de los Andes. Situada en la provincia argentina de Neuquén, San Martín de los Andes, una de las ciudades más bonitas y prósperas de la Patagonia, vive a la sombra del Parque Nacional Lanín, constituido en torno al volcán del mismo nombre, reserva de la Biosfera, “gran catedral de la salvaje naturaleza” en palabras de Pablo Neruda.

A la orilla del lago Lácar, esta pequeña Suiza ofrece durante el verano austral un cuadro de exuberante naturaleza, y en su invierno, nuestro verano, una estampa nevada digna del mejor paisaje alpino. Un complemento excelente a la siempre recomendable visita a Buenos Aires, a poco más de dos horas de vuelo de la cosmopolita capital argentina.


Un libro: En la Patagonia (Península), de Bruce Chatwin. Experto en arte y arqueología, firma estrella del ‘Sunday Times Magazine’, un día a mediados de los 70 vio en el salón parisino de la nonagenaria artista Eileen Gray un mapa de Patagonia pintado por ella. “Siempre he querido ir allí”, dijo Chatwin. “Yo también. Vaya por mí”, le respondió Gray. Dicho y hecho: lo dejó todo y se fue. De sus seis meses allí surgió este libro fascinante que le consagró como escritor de viajes. 
 

Para relajarse

Madrid. Paradoja tan grande como la gran ciudad: la jungla de asfalto puede ser el mejor oasis vacacional. Se atribuye al político decimonónico Francisco Silvela la frase “Madrid, en agosto y con dinero, Baden-Baden”, comparando la capital de España, evacuada en verano de políticos y funcionarios de la corona, con la famosa ciudad balnearia alemana. Lo cierto es que todavía hoy Madrid es una de las capitales europeas en las que más se nota el estiaje humano, y eso facilita sobremanera su disfrute.

Las populares
fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y La Paloma, renacidas en los últimos años, se han consolidado como un reclamo para los que, antes obligados pero ahora con mucho gusto, se quedan en la ciudad. Y es que además, contra lo que pudiera parecer, en Madrid hace menos calor en agosto que en julio. No obstante, lo mejor para refugiarse de la canícula son museos de talla mundial como El Prado, el Reina Sofía o el Thyssen, cuya exposición dedicada a Vasarely y el Op Art refrescará las retinas del espectador. 


Un libro: La Gran Vía es Nueva York (Alianza Editorial) de Raúl Guerra Garrido. La Gran Vía que, en los sucesivos capítulos de esta carta de amor a Madrid y su principal arteria narra Guerra Garrido, ya no existe. Pero el espíritu de Chicote, de los cines y salas de espectáculo, de los tipos humanos, de las estrellas de cine a las prostitutas, que pisaron sus aceras permanece. Uno de los más bellos ejercicios narrativos en torno a la capital de España.

Por Claudio Tornamira