Vivienda sostenible: 5 consejos para cuidar el medio ambiente


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El interés por el medio ambiente y por adoptar un modo de vida sostenible ha crecido de forma exponencial en las últimas décadas. Uno de sus reflejos ha sido la aparición de la arquitectura bioclimática, aquella que saca provecho de recursos naturales como la vegetación, la lluvia, el viento o el sol para construir viviendas sostenibles.


¿Qué es la vivienda sostenible?

En un contexto amplio, la arquitectura sostenible busca minimizar el impacto ambiental negativo de los edificios mediante el aumento de la eficiencia y la moderación en el uso de los materiales, la energía y el espacio de desarrollo.

Simplemente, la idea de sostenibilidad, o diseño ecológico, es asegurar que nuestras acciones y decisiones actuales no inhiban las oportunidades de las generaciones futuras, término que puede ser utilizado para describir un enfoque energético y ecológicamente consciente del diseño del entorno construido.

La popularidad de los hogares eficientes y la apuesta por ellos de arquitectos y constructoras ha hecho que este modelo esté más de moda que nunca y al mismo tiempo esté al alcance de todos los bolsillos. Sus características permiten, entre otras ventajas, ahorrar en las facturas de luz, agua y gas y evitar problemas respiratorios y alergias por los materiales utilizados.

La vivienda sostenible o la casa verde o la casa ecológica es una de las posibles  soluciones, que con una parte puede contribuir a resolver el problema del cambio climático.

Se trata de una casa energéticamente eficiente por sí misma, respetuosa con el medio ambiente, respetuosa con el entorno natural, confortable para la vida familiar, es decir, diseñada de forma sostenible, construida con materiales verdes o reciclados, y esta casa debería utilizar recursos energéticos alternativos.

Cómo son las viviendas sostenibles

Y aunque haya viviendas cien por cien sostenibles desde los cimientos, también es posible dar un toque ecologista a tu casa incorporando alguno de los avances tecnológicos asociados a las viviendas sostenibles. Algunos ejemplos:

  • Paneles solares o turbinas eólicas domésticas. Instalándolos podrás generar energía propia de forma ecológica y usarla luego para alimentar electrodomésticos, además de, en el primer caso, crear un sistema de calefacción propio o calentar el agua de la vivienda. Son dos sistemas compatibles y sencillos con buenas opciones en el mercado. La ventaja es doble: contaminarás menos y ahorrarás en las facturas.
  • Depósitos de aguas pluviales. Son fácilmente instalables. Con ellos, podrás recoger el agua de la lluvia y utilizarla posteriormente para cuestiones relacionadas con la limpieza -lavadora, lavavajillas, suelos, coche, etc- o para regar tus plantas. En los últimos años, incluso, han llegado al mercado depósitos que imitan a muros de piedra, columas o ánforas, como los que comercializa la empresa española Sunbox.
  • Domótica. La tecnología aplicada al hogar es otro de los elementos que pueden hacerte la vida más fácil, cómoda y segura. Su aplicación se concentra en cuatro ámbitos: confort, ahorro energético, comunicaciones y seguridad personal. Controlar y programar la subida y bajada de persianas en función del amanecer y del ocaso, elegir la temperatura a la que quieres cada estancia de la casa, ver desde un dispositivo móvil las principales estancias, ser alertado y recibir una fotografía si se detecta movimiento a determinadas horas…

​​​​​​​Un sinfín de posibilidades que van desde los packs más básicos que han creado marcas de tecnología como Leotec, con un módulo de inicio de poco más de 100 euros y que se puede ampliar, a un proyecto integral desarrollado por empresas como Loxone, y que termina convirtiendo la vivienda en una auténtica smart home o casa inteligente.

El coste económico que llevan asociadas estas instalaciones en ningún caso debe ser considerado un gasto, sino más bien una inversión económica. Por un lado, te permitirá ahorrar una importante cantidad de dinero mes a mes, por lo que poco a poco irás recuperando su coste. Por otro lado, elevan considerablemente el valor de mercado del inmueble.

Consejos para el día a día

También existen una serie de hábitos que pueden ayudarte a crear una vivienda sostenible. No requieren apenas esfuerzo y obtendrás de ellos un doble beneficio. El primero, disminuir el importe de las facturas. El segundo, reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) liberadas la atmósfera a través de las actividades cotidianas. Estos son algunos de los gestos que pueden convertir en eficiente tu piso o chalet sin apenas gastar:

  • El buen aislamiento de la casa es fundamental. Las puertas y ventanas son los principales lugares por los que se escapa el calor en invierno y por los que entra en verano. La mejor solución es tener unos marcos y ventanas de calidad, preferiblemente con doble acristalamiento. Una medida muy efectiva es colocar burletes en los marcos y poner rodillos en la parte inferior de las puertas, sobre todo en la de la entrada de casa, y el material se puede comprar a muy bajo precio en grandes superficies de bricolaje.
  • Utilizar la energía del sol también es clave. En invierno es recomendable subir las persianas durante las horas de más luz para calentar de forma natural la vivienda. En verano, por el contrario, la clave es tener las persianas bajadas y las ventanas cerradas durante las horas de más sol, evitando de este modo que el interior de la vivienda se recaliente y obligue a bajar la temperatura interior con ventiladores o aire acondicionado.
  • Las temperaturas a las que climatizas la vivienda en los meses de calor y frío también son importantes. Durante el invierno, es suficiente con programar la calefacción en una horquilla de 19º-21º. Para el verano, los 25º. Si puedes regular también la temperatura del agua caliente de la casa, la cifra óptima son los 35º.
  • Las bombillas LED son un poco más caras que las tradicionales, pero su duración es mucho mayor (hasta 70.000 horas de funcionamiento) y su consumo, mínimo. También es recomendable que apagues por completo televisores, videoconsolas u otros aparatos eléctricos que tienen la función de  stand-by, porque en este modo continúan gastando energía. Supone aproximadamente el 14 por ciento de lo que consumen cuando están encendidos.
  • En el momento de renovar los electrodomésticos de la casa lo óptimo es que apuestes por los de bajo consumo, con certificaciones energéticas de clase A. Son un poco más caros, pero consumen mucha menos energía y en pocos años terminan siendo rentables. Por ejemplo, los electrodomésticos A++ disminuyen el gasto de electricidad un 80 por ciento. Cada kilovatio de electricidad gastada por un electrodoméstico emite unos 400 gramos de dióxido de carbono a la atmósfera.
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