Transparencia en las donaciones para recuperar la confianza

Las mejores ideas surgen en momentos de crisis. O eso dicen. Y eso fue lo que le pasó a Iskren Dragomirov.

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Las mejores ideas surgen en momentos de crisis. O eso dicen. Y eso fue lo que le pasó a Iskren Dragomirov.

Después de una difícil experiencia en la que un allegado enfermo precisaba dinero para una operación, Iskren se encontró en la necesidad de buscar maneras de financiarla. Finalmente, no las consiguió. “Fue entonces cuando me di cuenta de la necesidad económica que tenían ciertas personas en situaciones extremas de salud y por eso decidí crear YoDono”.

Este proyecto tiene una doble dirección. Por una parte, es una red social; y por otra, una plataforma de crowdfunding. “Mi objetivo al crear YoDono era que nadie pudiese verse envuelto en la misma situación por la que pasó mi familiar”, explica su fundador. La primera adaptación nació en 2017 como una app móvil y en poco tiempo lograron financiar su primera idea: cinco mil euros para la organización sin ánimo de lucro de Burgos Odontología Solidaria.

“Tras esa primera experiencia comprobé que el proyecto era viable y comprendí que era necesario desarrollar una versión web más completa”, cuenta. Para este ingeniero no era una tarea nueva. Ya había trabajado en este campo. Desde los quince años se encargó de desarrollar app móviles que consiguieron hasta 100.000 descargas. Ha puesto en marcha, a su vez, otras ideas como una app que acompaña hasta el destino deseado por el recorrido más seguro mandando avisos en caso de necesidad o situaciones de emergencia o una pulsera para controlar la actividad de las personas con alzhéimer. A inicios de 2019, puso en marcha el nuevo site de este proyecto y en poco tiempo ha logrado recaudar diez mil euros.

Donaciones con conocimiento de causa

A diferencia de otras, las acciones de crowdfunding son totalmente distintas en YoDono. Previamente a la publicación de un proyecto efectúan una investigación, examinan sus peculiaridades y el ciclo vital y ponen en marcha una campaña previa. “Nuestra pretensión es que antes de abrir las donaciones el proyecto ya se conozca”, explica. Para esto organizan encuentros y usan la mercadotecnia digital, especialmente en redes sociales. “De cada una de las campañas recibimos un 10% de lo recaudado pero un 3% lo empleamos para hacer campañas en redes sociales, eventos… Con lo que al final YoDono solo consigue un 7%”, cuenta su creador. En comparación con otras plataformas similares, si no se alcanza el objetivo económico definido, el capital invertido no se reembolsa. “Entendemos que cuando hablamos de proyectos sociales que reciban algo es mejor que nada”, asevera Dragomirov.

Sin embargo, algunos de los proyectos puestos en marcha por YoDono no tienen un fin económico. Tras encontrarse con algunas solicitudes de ONGs decidieron poner en marcha proyectos relacionados con el voluntariado. “Las entidades se anuncian de forma gratuita para pedir voluntarios en proyectos de la India, Perú, u otros países de Sudamérica y también en España, como es el caso de una asociación valenciana”. Más allá de esto, aglutinan firmas que “a diferencia de otras plataformas tienen valía, ya que todas deben ir acompañadas de un DNI”, cuenta.

El próximo lanzamiento en el que están trabajando está relacionado con aportar mayor verosimilitud al sector social. “Hay distintos estudios que apuntan a que una tercera parte de la población no confía en el tercer sector por su falta de transparencia. En YoDono queremos poner punto y final a este hecho asegurando la transparencia de los proyectos”. Procurarán hacerlo usando tecnología Blockchain con el objetivo de que las personas puedan controlar el dinero invertido, además de conocer, con el paso del tiempo, en qué se ha utilizado exactamente. “El objetivo es que, si pasados unos años quieres saber dónde ha ido a parar el dinero que donaste en una campaña genérica, por poner un ejemplo para mitigar un desastre natural en África, puedas hacerlo”, explica Iskren Dragomirov.

Para finales de 2019, confían en tener preparada la app móvil para IOs y Android. Con estas innovaciones, Dragomirov desea despertar el interés del capital. Por ahora, ya están trabajando para conseguir su desembolso inicial (entre 50.000 y 100.000 euros) y el siguiente paso va a ser recaudar entre 250.000 y 500.000 con el objetivo de que su proyecto continúe creciendo.

Los reconocimientos han supuesto un buen empuje para este avance. El proyecto consiguió el pasado año hacerse con el premio de emprendimiento Explorer Salamanca, puesto en marcha por Banco Santander a través de Santander Universidades. Gracias a este premio, Dragomirov pudo viajar a la cuna de la innovación mundial, Silicon Valley, para terminar un programa de emprendimiento con formación y ‘mentoring’ para progresar y dar un impulso a su idea. Además, en 2017 consiguió el premio CEUSAL- USAL Emprende.

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