Recetas para optimizar el consumo energético del mundo digital

El ecosistema de las tecnologías de las comunicaciones genera más del 2% de las emisiones de carbono del total mundial.

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Ana Carolina Riekstin es una joven informática brasileña que ha desarrollado un modelo para automatizar procesos desde el nivel de negocios hasta la red. Así, ha logrado que las infraestructuras tecnológicas mantengan su productividad, sostenibilidad y eficiencia.

Un correo electrónico, un mensaje de “buenos días”, cada foto que se cuelga en redes, un documento trabajado en la nube y una operación con bitcoins. Todas estas acciones cotidianas generan hasta 2,5 quintillones de bytes, según IBM, que se procesan en enormes centros de datos repartidos por el mundo. Tan solo en Estados Unidos, el consumo energético de estos almacenes de información representa cerca del 1,8% del gasto total del país, con el consiguiente impacto medioambiental.

El ecosistema de las tecnologías de las comunicaciones genera más del 2% de las emisiones de carbono del total mundial, lo que lo sitúa a la par con la industria de la aviación, según la revista Nature. Dado que la economía digital seguirá en expansión y las infraestructuras tecnológicas no dejarán de funcionar, solo queda buscar la eficiencia.

En este propósito ha trabajado Ana Carolina Riekstin, una científica informática brasileña de 33 años que ha diseñado un conjunto de herramientas para calcular y optimizar el consumo energético de estas instalaciones, hasta el punto de conseguir una automatización de los procesos que permite ahorrar alrededor de un 50% del consumo eléctrico.

Una de las claves de este avance, que desarrolló mientras ejercía como investigadora del laboratorio Synchromedia de la Escuela Superior de Tecnología de Montreal (Canadá), es identificar cuándo es más conveniente concentrar toda la carga en un único servidor en momentos en los que no todos están rindiendo al máximo.

Gracias a ello, consigue que las infraestructuras operen de un modo más eficiente energéticamente. Riekstin, además, estudió las condiciones de localización y funcionamiento de los centros de datos, que alteran tanto el consumo energético como las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Si lo único que nos preocupase fuera reducir el consumo, bastaría con apagar los sistemas, pero lo que buscamos es mantener un objetivo de eficacia productiva global, pero con el menor consumo y las menores emisiones posibles”,

explica Riekstin, que colaboró con el Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (IEEE) para adaptar su propuesta a un modelo estándar para la industria.

Esta investigadora brasileña, que cuenta con un total de 23 publicaciones científicas sobre sostenibilidad y eficiencia en redes de computación y hogares inteligentes, fue una de las ganadoras de Innovadores menores de 35 Latinoamérica 2018 organizada por MIT Technology Review en español. Su aportación es clave a corto plazo en un mundo en el que el 90% de los datos existentes en internet han sido generados en los últimos dos años.

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