¿Por qué invertir en productos sostenibles y responsables?

La inversión sostenible y responsable (ISR) se basa en la combinación de criterios financieros y extra-financieros a la hora de tomar decisiones de inversión.

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La inversión sostenible y responsable (ISR) se basa en la combinación de criterios financieros y extra-financieros a la hora de tomar decisiones de inversión.


Son los comúnmente denominados criterios ASG (o ESG en inglés) que atienden a los tres pilares de la sostenibilidad: el Ambiental, el Social y el de Gobernanza. Algunos ejemplos de estos criterios son:

  • Ambientales: Política, gestión y reporting medioambiental, consumo de recursos, contaminación (agua, aire, residuos, maderas…), productos/negocios de impacto positivo (energías renovables) / negativo a nivel medioambiental, etc.
  • Sociales: Fomento del cumplimiento de los derechos humanos / derechos del trabajo (formación, salud y seguridad, igualdad…), labor en países en desarrollo / relación con la sociedad, productos/negocios de impacto positivo / negativo a nivel social, creación de empleo, etc.
  • Gobernanza: Prácticas responsables / implicación en consejos de dirección, cumplimiento con principios contra soborno / corrupción, mujeres en órganos de dirección, códigos de ética empresarial, relación con stakeholders/ empleados / clientes / proveedores, etc.

Con esta combinación de criterios se pretende alcanzar un mayor conocimiento de los activos, la toma de decisiones más razonadas en las inversiones, la reducción de riesgos latentes, y, en definitiva, crear valor para el inversor en el largo plazo. La guinda del pastel es que la inversión bajo estos criterios permite, además, generar impactos positivos sobre la sociedad y el medioambiente.

Estrategias de inversión

Existen distintas estrategias de inversión sostenible y responsable, con diferentes niveles de desarrollo y sofisticación. Los productos ISR pueden ceñirse a una de ellas o utilizar una combinación de varias. Las principales son:

Exclusiones: Este enfoque excluye del universo de inversión las relacionadas con ciertas actividades controvertidas (por ejemplo, armamento, tabaco, alcohol, etc.)

Selección basada en normas: Selección de inversiones de acuerdo a su cumplimiento con las normas y estándares internacionales, como los emitidos, por ejemplo, por la OCDE, la OIT o las Naciones Unidas.

Best in class: Este enfoque implica la selección o ponderación de los activos con el mejor rendimiento, según lo identificado por el análisis ASG, dentro de un universo de inversión definido.

Inversión temática de sostenibilidad: Inversión en temas o activos específicamente relacionados con el desarrollo de la sostenibilidad y que contribuyen de manera inherente a abordar los problemas ambientales y sociales.

– Integración ASG: Consiste en la inclusión sistemática y explícita de los factores ASG en el análisis financiero y las decisiones de inversión, centrándose en el impacto potencial de estos aspectos en el desempeño financiero de la empresa.

Engagement y derecho a voto: Consiste en influir en la actividad o el comportamiento de las compañías en las que se invierte a través de interacciones en materia ASG y/o a través del ejercicio de derecho a voto.

Inversión de impacto: Inversiones en activos con la intención de generar impacto social y ambiental junto con el rendimiento financiero.

La evolución de los productos ISR presenta una tendencia claramente positiva tanto a nivel institucional como en cliente minorista. Cada vez son más los inversores que consideran la ISR como un elemento clave a la hora de gestionar sus activos. Según el último estudio de Global Sustainable Investment Alliance, el patrimonio invertido en activos sostenibles alcanzó en 2018 un volumen de 30,7 billones de dólares a nivel global, un 34% más que en 2016. En España, según los últimos datos de Spainsif, en 2017 se sobrepasaron ya los 185.000 millones de euros.  Además, es importante recordar que la ISR no solo está creciendo, sino que también se está sofisticando, ya que va más allá de los criterios más básicos de exclusión hacia modelos de best-in class o de integración ASG.

Iniciativas regulatorias del mercado

Este crecimiento viene impulsado por iniciativas regulatorias, de carácter voluntario como los Principios de Inversión Responsable de las Naciones Unidas, por el apoyo por parte de foros internacionales y locales como Eurosif o Spainsif, así como por una mayor concienciación por parte de la sociedad. Pero no solo eso, ya que los clientes que buscan productos de inversión están exigiendo otros beneficios además del económico, eligiendo en muchas ocasiones productos de inversión con un impacto social y ambiental positivo.

En España, Banco Santander, a través de su gestora Santander Asset Management, fue pionero con el lanzamiento del primer fondo de inversión ISR en 1995. Desde entonces viene trabajando en la inversión sostenible y responsable dentro del mercado español con el fin de crear valor para sus clientes, la sociedad y su entorno, y hacerlo con vocación de sostenibilidad, visión de futuro y consistencia y calidad en sus procesos y servicios. En este tiempo se han desarrollado diferentes soluciones de inversión especializadas en ISR que incluyen todo tipo de productos, que van desde los fondos de inversión hasta los mandatos institucionales, pasando por los planes de pensiones.

En la actualidad, la evaluación ASG de los activos donde invierte Santander se basa principalmente en dos componentes:

  • Un análisis excluyente en función de la naturaleza del negocio que realizan las empresas o las actuaciones que éstas tienen respecto a sus grupos de interés.
  • Un análisis valorativo, basado en el concepto best in class, donde de forma global se observa el comportamiento de los emisores en relación a diferentes criterios ASG. Con este análisis, se busca identificar aquellos emisores que mejor preparados están para afrontar los retos del futuro y que, por lo tanto, cuentan con ventajas competitivas, en negocios sostenibles, y que puedan anticipar y evitar potenciales riesgos.

Esta evaluación no es un proceso estático, sino que está en constante evolución. Y es que la ISR conlleva la mejora continua de estructuras y procesos en las gestoras, con el fin de analizar mejor los activos donde invierten y tomar decisiones más formadas e informadas.

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