Víctimas de violencia machista convertidas en supervivientes

La Fundación Ana Bella ayuda a las mujeres que sufren malos tratos a reinsertarse en la sociedad.

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La Fundación Ana Bella ayuda a las mujeres que sufren malos tratos a reinsertarse en la sociedad. Esta labor le ha llevado a ser una de las entidades beneficiadas en la última edición del programa ‘Euros de tu Nómina’, promovido por Banco Santander.


Cada semana mueren 50 mujeres en Europa víctimas de violencia machista, según los estudios de varias ONGs. En 2018, 47 fueron asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en España y, desde que se tienen registros, en 2003, la cifra aumenta a 1.000 mujeres. La gran mayoría no había denunciado su situación ni solicitó ayuda. Por ello, es esencial que se sientan apoyadas y con la fuerza suficiente para hacerlo.

El objetivo de Ana Bella y de su fundación es tender una mano amiga. Ella también sufrió el infierno de los malos tratos. “Yo veía en la televisión que una mujer había muerto a manos de su pareja y pensaba: ‘¿cómo puede haber dejado que pasara esto?’. Y, quizás, esa misma noche mi expareja me había pegado con la correa”, recuerda Ana.

Después de 11 años de tormento, una noche reunió el valor necesario, cogió a sus cuatro hijos, el coche y se marchó de su casa en busca de una nueva vida. “Tenía 29 años y lo único que había conseguido ser era una mujer maltratada”. Ana Bella pasó por dos hogares de acogida y recibió una ayuda del Gobierno que nunca cobró por decisión propia. “En ese papel ponía que yo era víctima de violencia de género, pero yo no era una víctima. Era una superviviente”. Fue ahí cuando decidió ayudar a otras mujeres que habían vivido su situación.

Reuniendo todas sus fuerzas, decidió ir a un programa de televisión a contar su experiencia y a ofrecer su ayuda a las mujeres que vivían en un entorno de malos tratosMil personas solicitaron su apoyo. Ana acogió a la primera en su casa y, desde entonces, entre todas han creado una red de 25.000 supervivientes que se ofrecen ayuda mutua.

Desde su creación en 2006, la fundación ha ido evolucionando y ahora abarca varias áreas. Acompañamiento de las mujeres para animarlas a denunciar, cuidado de sus hijos, formación profesional, e incluso instrucción de las empresas sobre cómo convertirse en un elemento esencial en la lucha contra la violencia machista.

Lo más difícil después de dar el primer paso y denunciar es la reinserción laboral. “La realidad es que la mayoría se ve abocada a trabajos invisibles y poco remunerados. Parece que solo podemos aspirar a ser limpiadoras y reponedoras”, lamenta. “Aunque son trabajos totalmente dignos y necesarios, no siempre deben recaer en mujeres maltratadas”, puntualiza.

Por ello, la Fundación Ana Bella investigó diferentes necesidades de las compañías que, además, permitieran a las mujeres dejar de estar escondidas. Tras un tiempo, dieron con la agencia Momentum Task Force, una embajadora de marcas.

Así, poco a poco son más las empresas que prestan menos atención a jóvenes con medidas 90-60-90 y confían en mujeres de cualquier talla y edad. “Somos mujeres fuertes, capaces de sobreponernos muy rápido y de salir de situaciones difíciles. Además, entendemos muy bien el lenguaje corporal y las compañías reconocen nuestra valía”, afirma Ana.

La importancia de formar al entorno

Conscientes de que una mujer maltratada puede ser cualquiera, independientemente de su nivel de estudios o condición social, consideran que el papel de las empresas es muy importante. “No importa que sean abogadas, periodistas o psicólogas. La mayoría de las mujeres maltratadas no piden ayuda porque no se dan cuenta de que están siendo maltratadas, pero quienes sí se pueden dar cuenta son sus compañeras y compañeros de trabajo, ya que pasan una media de ocho horas al día junto a ellas”, sostiene. Por esta razón, desde la fundación ofrecen cursos de formación a las plantillas para que sepan reconocer la situación.

“Valiéndonos del relato personal en positivo de una mujer superviviente, se va detallando con ejemplos concretos qué es la violencia de género, cómo es ejercida y las señales de alarma para aprender a detectarla a tiempo en una misma o en una compañera”. Con esta iniciativa estamos logrando que las empresas se conviertan en aceleradoras del cambio social hacia una sociedad en igualdad”, explica Ana.

En 2017, Ana contó su historia en un vídeo que publicó en PlayGround. Recibió 80 millones de visitas que se transformaron en tres millones de peticiones de ayuda. Ahora, la Fundación Ana Bella llega a Canadá, Rumanía, Guinea Bisáu o Estados Unidos, entre otros países.

Este año, la fundación ha recibido 40.000 euros en ayudas gracias al programa ‘Euros de tu nómina’ de Banco Santander, en el que los trabajadores de la entidad donan parte de su nómina para diferentes proyectos sociales.

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