Veneno de abeja para impulsar el emprendimiento rural

La empresa andaluza Apinature logra, mediante técnicas respetuosas con el medio ambiente, modernizar una actividad fundamental para el sector primario.

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La empresa andaluza Apinature logra, mediante técnicas respetuosas con el medio ambiente, modernizar una actividad fundamental para el sector primario. 

Juan Antonio Sánchez es uno de los fundadores y responsables de Apinature, una empresa española creada por dos jóvenes emprendedores en el año 2017 y que tiene como objetivo darle un valor añadido a un sector hasta ahora muy tradicional en sus formas y procedimientos: el de la apicultura. 

Entre sus elementos diferenciadores, está el procedimiento con el que logran extraer y purificar la llamada apitoxina o veneno de abeja, una sustancia con enormes propiedades médicas y curativas. “Nuestro objetivo es el de transformar el sector respetando en todo momento la naturaleza y satisfaciendo las necesidades de distintos tipos de clientes”. 

 “En Apinature nos esforzamos a diario para ofrecerles a nuestros clientes la mayor calidad posible en nuestros productos, por eso llevamos a cabo la cría de abejas de manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente” afirma el joven, que además de trabajar con ellas, demuestra un profundo respeto por las abejas.

“Tal y como dijo en su día Einstein, son una de las especies mas importantes que hay para la supervivencia de nuestro planeta”. Entre los productos que comercializa Apinature, además de los tradicionalmente extraídos en la apicultura (miel, poleo, propóleo), se encuentra el veneno de abeja o apitoxina.  

“El veneno de abeja es de color blanquecino; es una sustancia que las abejas segregan por un par de glándulas que tienen en el abdomen, una de secreción ácida y otra de secreción alcalina”. Las abejas, que picando con su aguijón en forma de arpón expulsan este veneno, lo utilizan como mecanismo de defensa de la colmena.

El proceso de extracción de Apinature, según narra Juan Antonio, pasa por una estimulación eléctrica indolora para los insectos que hace que las abejas descarguen sobre una superficie de cristal la apitoxina para que después pueda ser fácilmente recogida.  

Contra todo pronóstico, este veneno de abeja resulta ser una sustancia con un sinfín de propiedades altamente beneficiosas para la saludpuede ser usada con carácter antiinflamatorio, analgésico, e incluso como cicatrizante o para generar cremas y fármacos antienvejecimiento.

Finalistas del Programa Explorer

Al ser uno de los finalistas del Programa Explorer para Jóvenes Emprendedores de Banco Santander, Juan Antonio tuvo la oportunidad de viajar a Silicon Valley para conocer de primera mano como operan algunas de las empresas tecnológicas mas disruptivas del planeta.

Desde allí, se acordó de su familia, y señaló que la “tradición familiar y la experiencia de varias generaciones de apicultores” les ha brindado el punto intermedio entre innovación  y tradición para llevar a cabo su tarea.

“Estar en San Francisco, conocer como operan la mayoría de empresas de Silicon Valley y además hacerlo acompañado del resto de proyectos finalistas de Explorer, de los que puedes aprender y con los que puedes establecer sinergias, es una experiencia inolvidable, muy positiva, y se la recomendaría a todo el mundo” “Para emprender, y más aún con la presión que ello conlleva, es fundamental hacerlo en un buen clima de trabajo, con amigos”. 

Juan Antonio cuenta que la iniciativa surgió junto a su amigo y socio en el proyecto. A ambos les unía la pasión por la investigación científica, el respeto por conservar y mantener el medio ambiente y el interés por revitalizar el poco desarrollado pero interesante mundo de la apicultura.

Recibieron una ayuda de la Junta de Andalucía e ingresaron en el programa Explorer que, desde hace varios años y bajo el paraguas de Santander X, ayuda a decenas de jóvenes emprendedores españoles a lanzar sus ideas al mercado para convertirlas en empresas capaces de competir y generar beneficio.

Desde entonces, están ubicados en el Valle de Lecrín, una comarca soleada que en plena provincia de Granada se hace muy especial para la cría de abejas debido a distintos factores: su ubicación estratégica, su peculiar orografía, la enorme diversidad de plantas y flores y los diferentes nacimientos de agua que la riegan todo el año al estar ubicada al pie de Sierra Nevada.  

Precisamente debido a la envidiable ubicación que les ofrece el valle, en Apinature han diversificado el negocio y desde hace meses ofrecen visitas guiadas para que los colegios de la provincia conozcan de primera mano la manera en la que se opera en una granja de abejas y se involucren en la conservación de una de las especies más importantes de nuestros ecosistemas.

“Es importante divulgar que la gente conozca la importancia que tienen las abejas, que sepan cómo trabajamos con ellas y qué extraemos de ellas para que sean conscientes de todo lo que nos aportan”. Juan Antonio añade además que “sin abejas, se acabaría con gran parte de las especies vegetales” y que “las flores que conocemos en la actualidad son la principal especie para llevar a cabo la polinización en todo el planeta”. 

 

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