Jóvenes

La inclusión educativa, una asignatura pendiente

Desde muchos ámbitos se trabaja para que los estudiantes con discapacidad tengan las mismas oportunidades que el resto. Banco Santander, a través de Fundación Universia, es un claro ejemplo de ello.

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Sin inclusión no hay educación de calidad. Y sin educación de calidad no hay inclusión. Por eso, desde muchos ámbitos se trabaja para que los estudiantes con discapacidad tengan las mismas oportunidades que el resto. Banco Santander, a través de Fundación Universia, es un claro ejemplo de ello.


Desde muy pequeñas, Beatriz e Isabel Calvo saben lo que es no tener las cosas fáciles. Nacidas con apenas un año de diferencia, estas dos hermanas catalanas padecen la misma enfermedad, una miopatía cognitiva que produce una gran debilidad muscular en todo el cuerpo, y especialmente en las extremidades.

Esta situación, lejos de desanimarles, les impulsó a querer más, a demostrarle a su entorno y al mundo entero que podían conseguir cualquier cosa que se propusieran. “Siempre supe que quería estudiar, pero no sabíamos cómo lo íbamos a hacer”. La que habla es Beatriz, la mayor de las dos hermanas, y la que desde muy pequeña lo tuvo muy claro: “A mí siempre me ha gustado estudiar, mis notas son buenas y siempre he tenido claro que quería continuar estudiando porque quería seguir aprendiendo”. Isabel, la pequeña, no siempre lo tuvo tan claro. Reconoce que nunca le ha gustado demasiado estudiar, pero cursando Bachillerato lo empezó a ver de otra manera: “Me di cuenta de que quería hacer algo que me gustase, que fuese un reto, algo de lo que me sintiese orgullosa”. Un cambio de actitud en el que tuvo mucho que ver su hermana Beatriz: “tenía el ejemplo de mi hermana y eso es algo que me animó a hacerlo”.

Debido a su enfermedad, ambas necesitan contar con una persona de apoyo las 24 horas del día; alguien que les ayude a realizar cualquier actividad física o movimiento de brazos o piernas. Por eso, cuando llegó el momento de decidir qué camino escoger, ambas hermanas comenzaron la tarea de investigar qué apoyos existían, hasta que llegaron a Banco Santander. En concreto, hasta la Fundación Universia y su amplia oferta de becas destinadas a personas con discapacidad. “Busqué diferentes opciones, pero Banco Santander, además de ser de las más conocidas, es de las pocas empresas que ofertan becas de grado, no solo de máster, y es la que más ayuda económica ofrecía”, explica la mayor de las hermanas Calvo.

Un sistema de educación inclusivo

Cada vez son más los estudiantes con discapacidad que llenan las aulas universitarias, sin embargo la cifra de los que permanecen, disminuye a medida que avanzan sus estudios. Así lo revela el IV Estudio ‘Universidad y Discapacidad’, elaborado por la Fundación Universia con el respaldo de Banco Santander y el apoyo del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), Fundación ONCE, el Real Patronato sobre Discapacidad y la colaboración de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE).

Apenas existen ayudas para ir a la universidad. Sí las hay para el colegio, pero después nada. Cuando cumples los 18 años hay un vacío enorme, no hay ayudas y las cosas no están adaptadas”, añade Beatriz. Su hermana Isabel coincide con ella: “No se concibe la idea de que alguien con estas limitaciones físicas pueda acceder a la universidad, por eso ni se molestan en ofrecer ayudas para ello”. En este sentido, piden a las administraciones públicas que “si no emplean dinero en ayudar a la sociedad a formarse, se lo gasten en mantener los espacios adaptados. El estado de la accesibilidad es muy malo, estamos diseñando robots que hablan solos y no podemos poner una rampa que no sea inclinada”.

A pesar de ello, el estudio, que tiene un carácter bienal, revela datos muy positivos como el aumento del número de universitarios con discapacidad, la mayor movilidad internacional, el aumento entre el personal docente e investigador y la mejora de la empleabilidad. Eso sí, la igualdad entre hombres y mujeres continúa siendo una asignatura pendiente en este ámbito, ya que el estudio destaca que “el sesgo de género sigue siendo importante y llamativo”. De hecho, según los datos recopilados, un 15,2% de mujeres entrevistadas han afirmado que el hecho de ser mujer ha supuesto mayores dificultades en el desarrollo de sus estudios o ha implicado más discriminación o exclusión que la experimentada por sus compañeros hombres.

Se ha puesto en marcha la campaña #SOMOS. Promovida por la colaboración entre Fundación Universia y Soledad Cisternas, Alta Comisionada para el Secretario General de la ONU, pretende alzar la voz por una educación inclusiva

Becas, la oportunidad para muchos universitarios

Desde que accedieron a la Universidad, Beatriz e Isabel han contado con diferentes becas que les han permitido finalizar sus estudios de grado y comenzar los de máster. La última ha sido la Beca Fundación Universia Accionistas y Familiares Santander, pero antes vino la Beca Fundación Universia Grado.

Unas ayudas que suponen un importantísimo impulso para personas como las hermanas Calvo, porque asegura Beatriz que, a pesar de que se ha avanzado mucho en este terreno, “siguen existiendo barreras, todavía te miran extrañados cuando vas a las entrevistas de trabajo”, continúa, “al principio a la gente le puedes sorprender, pero luego se dan cuenta de que no tienen por qué hacerlo. El problema principal es el desconocimiento”. Isabel coincide con su hermana en que “tenemos una sociedad que aún está poco preparada, pero muy dispuesta”. Por eso, gracias a ayudas como las de la Fundación Universia, “con el simple hecho de ir a la universidad, ya estás ayudando a que desaparezcan estos prejuicios”.

Fundación Universia, una entidad que depende de Santander Universidades, impulsa la inclusión social y laboral de estudiantes universitarios con discapacidad, a través de becas, prácticas y empleo en entornos educativos y productivos accesibles. Solo en 2018, 603 universitarios con discapacidad fueron becados, mientras que otras 153 personas con discapacidad fueron apoyadas en el acceso al mercado laboral.

Inclusión en las aulas: la clase #SOMOS todxs

Como en todos los ámbitos de la vida, la inclusión educativa es clave para asegurar el progreso de la sociedad y de las personas que viven en ella, pero sobre todo es fundamental para garantizar el acceso a una educación de calidad. Tal y como explica la directora de Fundación Universia, Sonia Viñas, “debemos ser capaces de poner en valor como país lo que estamos consiguiendo en materia de educación superior inclusiva. La educación, si no es inclusiva, no es de calidad. Pero además, la educación, si no es inclusiva, no es educación”.

En este sentido, Beatriz Calvo añade: “Si las personas con discapacidad no acceden a estudios superiores, no conseguirán trabajos cualificados y no van a estar representados en la sociedad y así la sociedad se olvidará de que existen. Es un círculo vicioso”.

Con este objetivo, se ha puesto en marcha la campaña #SOMOS. Promovida por la colaboración entre Fundación Universia y Soledad Cisternas, Alta Comisionada para el Secretario General de la ONU, pretende alzar la voz por una educación inclusiva.

Concienciar a la sociedad y a la comunidad educativa de la necesidad de apostar por una educación superior inclusiva, en particular sobre la comunidad universitaria con discapacidad, es su objetivo principal, porque como aseguran los responsables de la campaña “muchos estudiantes con discapacidad viven en el aula la distancia con el resto de sus compañeros, afectando a su autoestima y en general a la calidad de su experiencia universitaria”. Por eso, esta iniciativa pretende conseguir que los estudiantes con algún tipo de discapacidad se sientan uno más del grupo, porque en definitiva, la clase #SOMOS todoxs. Visita la campaña en somos.global.

 

 

 

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