La faceta desconocida del trabajador: el voluntariado corporativo

Cada vez más empresas responden a las demandas sociales y centran su actividad en generar un impacto positivo en el medioambiente y en la sociedad.

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Cada vez más empresas responden a las demandas sociales y centran su actividad en generar un impacto positivo en el medioambiente y en la sociedad. En este sentido, la actitud y conciencia social de sus empleados son su principal activo.


Es indudable que la forma de actuar de las empresas ha cambiado en los últimos años. Conscientes de que tienen que devolver a la sociedad una parte de lo que la sociedad les da, tratan de responder a sus demandas, que ahora no son otras que adoptar una política de acción responsable centrada en la preservación del medioambiente y mejora de la vida de las personas.

Cuando se habla de empresas, también se hace referencia a sus trabajadores, que hoy en día también demandan políticas activas y responsables para contribuir al progreso de todos.

En este contexto, ha nacido una nueva cultura empresarial que pone el foco, entre otras cosas, en el voluntariado corporativo. Estos programas tienen su origen en el cambio de actitud del trabajador actual. Los que aterrizan lo hacen con nuevas metas y la voluntad de sentirse parte de un entorno que se comprometa con las causas sociales y medioambientales. Ir a su lugar de trabajo, cumplir con sus obligaciones y marcharse ya no es el único objetivo.

Por esta razón, las empresas ponen en marcha diferentes iniciativas para que sus empleados se involucren en proyectos sociales. Se forma un círculo virtuoso de colaboración en el que todos ganan. La compañía impacta positivamente en la sociedad, mejora la vida de las personas y gana la confianza de sus clientes y la ciudadanía; y entre los empleados, se crea un sentimiento de orgullo y pertenencia que se traduce en la certeza de que se encuentran en un buen lugar para trabajar.

En España existen muchas iniciativas de este tipo y la buena noticia es que cada vez más compañías las ponen en marcha. Por ejemplo, desde 2011, Banco Santander promueve el voluntariado corporativo.

El año pasado más de 60.000 trabajadores de la entidad en todo el mundo se involucraron en estos programas para contribuir al progreso social y a mejorar la vida de las personas.

Solo en la sede corporativa de Grupo Santander, la Ciudad Financiera de Madrid, más de 2.000 profesionales se sumaron a proyectos de voluntariado centrados, sobre todo, en educación financiera, mentoring y coaching de colectivos más vulnerables y en riesgo de exclusión con el objetivo de reducir el abandono escolar o mejorar su empleabilidad, entre otras cosas.  En total, han ayudado a más de 14.000 personas.

En otros países donde opera Banco Santander, los empleados también se involucran en diferentes iniciativas que tienen que ver con la educación, medioambiente, construcción de viviendas sociales…

Por otro lado, la entidad dio un paso más en 2018 y lanzó programas de voluntariado profesional como evolución del programa de voluntariado corporativo iniciado en 2011. Desde entonces ha ido avanzando hacia iniciativas de alto impacto interno y externo, buscando multiplicar la ayuda a más personas a través de una mejora en la gestión de las ONG.

Esta clase de iniciativas de acción social, entre otras cosas , han llevado a que Banco Santander haya sido reconocido como la entidad más sostenible del mundo según el Dow Jones Sustainability World Index 2019. Es, además, la segunda vez consecutiva que la entidad presidida por Ana Botín es líder en Europa y la novena que lo es entre los bancos españoles.

El desarrollo sostenible es una apuesta por el crecimiento económico, el progreso social, el acceso a la educación, el emprendimiento social, la empleabilidad y el bienestar de las comunidades. En definitiva, es un concepto mucho más amplio que Banco Santander ha sabido comprender.

 

 

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