Inclusión social y laboral, ¿la asignatura pendiente de las empresas?

En 2018, Banco Santander contó con un 1,7% de empleados con discapacidad del total de su plantilla, sin contar con las filiales de la compañía en Estados Unidos y México.

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No solo la velocidad a la que se producen los cambios tecnológicos obliga a las empresas a reinventarse día tras día, también lo hacen los cambios sociológicos y demográficos. Por eso, son muchas las que ya trabajan en la promoción de la inclusión social y laboral como pilar básico de sus estrategias. Banco Santander es una de ellas.

Integrar empleados de diferentes edades, sexos, perfiles y condición tiene un impacto positivo para las empresas. Lo dicen los expertos y lo respaldan las cifras. Desde el Fondo Monetario Internacional aseguran que una cultura corporativa diversa mejora el ambiente laboral, aporta diferentes puntos de vista, incrementa el compromiso hacia la compañía y eleva la productividad.

Según el estudio “Gestión Global de la Diversidad Cultural”, elaborado por la Fundación para la Diversidad, la mitad de las empresas españolas considera como “prioritaria” la gestión de la diversidad, frente al 35% de compañías encuestadas que ve estas políticas como algo “poco o nada prioritario”.

Estos datos son la demostración tangible de que las empresas están cada vez más sensibilizadas con este tema y son muchas las que ya cuentan con políticas enfocadas a promover la diversidad dentro de sus filas. Y es que, como aseguran desde Banco Santander,

“si queremos entender el mundo en el que vivimos, necesitamos equipos diversos que sean reflejo de la sociedad”.

¿Por qué es importante el empleo en la inclusión social?

La inclusión social es el proceso mediante el cual se asegura que aquellas personas que están en riesgo de pobreza y exclusión social tengan las oportunidades y recursos necesarios para participar en igualdad de condiciones en la vida económica, social y cultural, disfrutando de un nivel de vida y bienestar que se considere normal en la sociedad en la que viven.

Son muchas las dificultades que las personas pertenecientes a los grupos socialmente excluidos encuentran todavía a la hora de acceder al mercado laboral. La barrera del idioma, la falta de formación o de experiencia, la complicada homologación de las titulaciones, la falta de sensibilización o los problemas de conciliación… son algunas de las barreras a las que tienen que enfrentarse inmigrantes, personas con discapacidad, jóvenes o mujeres.

La inserción laboral es una de las claves para marcar el camino hacia la plena integración y participación en la vida de la comunidad. Por eso, promover una cultura corporativa diversa es una tarea que deben priorizar las empresas.

¿Qué es una empresa inclusiva?

Una empresa inclusiva es aquella que valora las diferencias, que cree en la diversidad y que promueve la participación de todo tipo de personas sin importar su género, edad, orientación sexual, nacionalidad o nivel socioeconómico.

El estudio de la Fundación para la Diversidad identifica cuáles son los tipos de diversidad que gestionan dentro de sus organizaciones las diferentes compañías:

  • Diversidad de Género (86%).
  • Diversidad Cultural (67%).
  • Diversidad Funcional (64%).
  • Diversidad Generacional (53%).

Garantizar la igualdad de oportunidades es, al mismo tiempo, un beneficio y un deber para las empresas. Y es que la falta de acceso a oportunidades reales de empleo es uno de los principales problemas a los que se enfrentan las personas con discapacidad. Una realidad que debe combatirse desde todos los ámbitos de la sociedad, pero con un papel destacado de las empresas mediante la promoción de la diversidad y la inclusión con acciones cotidianas concretas como, por ejemplo:

  • La creación de políticas de contratación inclusivas.
  • La búsqueda de equilibrio en la formación de las plantillas de trabajo.
  • La adaptación de los espacios de trabajo para personas con discapacidades físicas o motoras.
  • La creación de convenios con organizaciones que promuevan la inclusión laboral.
  • La creación de modalidades de trabajo flexible o remoto.
  • La igualdad de remuneraciones para empleados que realizan las mismas labores.

Todo ello con el objetivo de crear espacios de trabajo diversos que garanticen la igualdad de oportunidades, potencien la empatía en los trabajadores e incrementen la productividad.

Inclusión laboral y social de las personas con discapacidad

Expertos y estudios coinciden en señalar que en materia de inclusión laboral de las personas con discapacidad aún queda un largo camino por recorrer. Sin embargo, los trabajos de sensibilización y concienciación y las medidas puestas en marcha por organismos públicos y empresas parecen estar dando sus frutos. Así, según el último informe “El empleo de las personas con discapacidad”, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2017 la tasa de desempleo entre las personas de este colectivo fue del 26,2%, con un descenso de 2,4 puntos con respecto al año anterior.

En 2018, Banco Santander contó con un 1,7% de empleados con discapacidad del total de su plantilla, sin contar con las filiales de la compañía en Estados Unidos y México. Buena parte de ellos, accedieron a través de un importante número de iniciativas puestas en marcha por el Grupo presidido por Ana Botín para fomentar la contratación entre las personas de este colectivo.

Un buen ejemplo de estos proyectos es Santander Incluye, un programa de prácticas para universitarios con discapacidad, puesto en marcha por la compañía con el apoyo de Fundación Universia, que pretende impulsar la participación de este grupo en la sociedad y potenciar así la educación inclusiva y las oportunidades de empleo a través del desarrollo de su talento.

Belén Humanes ha sido una de las beneficiadas por este programa. Cuando se enteró de la convocatoria, no dudó en enviar su CV, y a los pocos días realizó su primera entrevista con Banco Santander, vía Skype, “porque en aquel momento vivía en Inglaterra”.

Esta joven madrileña, licenciada en ADE por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, no había participado nunca en un proyecto similar a Santander Incluye. Aprovechar esta gran oportunidad, adquirir experiencia y aprender todo lo que pudiera fueron sus objetivos desde el principio.

“En ningún momento pensé en quedarme”, confiesa Belén. Sin embargo, su esfuerzo se ha visto hace poco recompensado y ha sido contratada por Banco Santander para continuar su carrera profesional en el área de Working&Capital Solutions, el departamento en el que hizo sus prácticas. “Estoy todavía soñando”, asegura.

Belén Humanes se sintió desde el principio “como una más del equipo”. Un equipo al que define como muy joven, muy preparado y con mucha motivación. “Desde el principio confiaron ciegamente en mí, lo que hizo que me motivase mucho más”, explica la ya empleada del Banco.

Para esta joven madrileña de 24 años con una discapacidad del 33%, se ha producido un cambio de mentalidad en lo que se refiere a este tipo de iniciativas, donde lo más importante es la visibilidad que aporta a colectivos minoritarios: “Antes la gente era reacia a aplicar a este tipo de becas porque no quería ser señalado como persona o empleado con discapacidad”.

Por eso, anima a todos los jóvenes que se encuentren en una situación parecida a seguir su camino: “Tenemos que aprovechar las oportunidades porque, aunque tengamos ese problema, somos iguales que el resto del mundo”.

 

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