Inclusión financiera: la tecnología permite crear puentes

Es esencial que todo el mundo tenga acceso a servicios financieros. Por ello, diversos proyectos de inclusión financiera ayudan a los países en desarrollo a no ser discriminados.

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Contar con acceso a unos servicios financieros eficientes es fundamental para el desarrollo económico, además de un importante pilar de los esfuerzos destinados a erradicar la pobreza. La inclusión financiera, impulsada por las tecnologías más recientes, garantiza que todo el mundo tenga acceso a los beneficios de la banca


Una casa de campo pequeña y blanca de un pueblo del suroeste de Escocia es un lugar peculiar donde encontrar una parte de la historia de la banca mundial. No obstante, fue aquí, en el pueblo de Ruthwell, cerca de Dumfries, donde el reverendo y doctor Henry Duncan abrió la primera caja de ahorros del mundo.

Fue en el año 1810 e, incluso en aquel entonces, la banca no era nada nuevo. El concepto de banco moderno había surgido durante el siglo anterior a que el doctor Duncan crease el suyo propio. Sin embargo, hasta entonces solo las clases relativamente pudientes habían tenido acceso a ellos, ya que se requería un depósito de 10 libras (unas 800 libras o 900 euros, según el equivalente actual) para abrir una cuenta. Duncan quería que los beneficios de las cajas de ahorros llegasen también a los más desfavorecidos, así que pedía seis peniques (unas 30 libras o 35 euros actuales) y sus clientes recibían un 4% de interés por cada libra que ahorraban.

El doctor Duncan no fue el primero en intentar crear un plan de ahorro, pero había pasado tres años trabajando en un banco de Liverpool antes de convertirse en pastor y creía que podía crear una entidad que triunfaría donde los demás habían fracasado. Se aseguró de contar con el respaldo de los terratenientes locales y abrió el banco basándose en unos sólidos principios empresariales, de forma que pudiese ser autosuficiente. Además, fundó un periódico para publicitar sus esfuerzos: The Dumfries and Galloway Courier.

Al cabo de cinco años, había cajas de ahorros basadas en su modelo por todo el Reino Unido, y la idea pronto se expandió también por el resto de Europa y Estados Unidos. Duncan realizó numerosos viajes para ayudar a establecer bancos en otros lugares. La casa de campo en la que lo creó es ahora un museo de cajas de ahorros, el Savings Banks Museum.

Además de crear el concepto de caja de ahorros, Henry Duncan fue un precursor de lo que hoy se conoce como “inclusión financiera”. La finalidad de la inclusión financiera es garantizar que todo el mundo tenga acceso a los servicios bancarios, es decir, consiste en proporcionar servicios asequibles y que cubran las necesidades de los “no bancarizados”, aquellas personas que no tienen acceso a una cuenta bancaria.

La inclusión financiera es importante para la sociedad porque ayuda a erradicar la pobreza y reduce la desigualdad. Muchos bancos han buscado la forma de mantener a estas personas en el sistema bancario. A menudo, proporcionándoles cuentas que les permiten realizar depósitos y disponer de servicios de pagos con tarjeta, pero no quedar en descubierto ni obtener préstamos.

Modelos de Inclusión Financiera en el mundo

Se puede excluir a las personas del sistema bancario por muchas razones, desde por dificultades financieras que tuviesen en el pasado, como por haber entrado en bancarrota y hasta por el hecho de que se hayan trasladado recientemente a otro país. Debido a los cambios en los hábitos laborales, como por ejemplo la “gig economy” (“economía de los pequeños encargos”), muchas personas no cuentan con un sueldo normal, que suele ser un requisito para las cuentas actuales.

En los países en vías de desarrollo, los problemas son más sistémicos y es necesario encontrar formas de prestar cualquier tipo de servicio para poder abordar el tema de la inclusión. En este sentido, es posible que los habitantes de ciertas partes de África o la India vivan muy lejos de los núcleos de población en los que podrían encontrar una sucursal bancaria.

La imposibilidad de que los agricultores tengan acceso a programas de crédito o seguros puede acarrear repercusiones generalizadas. Un informe del Banco Mundial de 2012 indicó que había un “importante” vínculo entre las “crisis de las precipitaciones” de Nigeria (pautas de sequía imprevisibles que pueden destruir los cultivos, por ejemplo) y las proporciones de peso-estatura y estatura-edad de los niños de ese país (informe disponible en inglés).

Los agricultores responden a estas crisis cultivando productos más resistentes, pero estos les resultan menos rentables. Por primera vez, nuevas empresas como Bima están ofreciendo servicios financieros inclusivos a estos agricultores al proporcionarles “microseguros” sobre sus cultivos, es decir, productos de exposición limitada para personas con bajos ingresos con primas muy reducidas.

En Kenia, tan solo el 20% de la población adulta tenía una cuenta bancaria en 2006. Además, el acceso a los cajeros automáticos era deficiente y resultaba difícil efectuar transferencias de dinero. La gente había comenzado a intercambiar tarjetas telefónicas de prepago como sustituto del dinero en efectivo. En 2007, se puso en marcha M-Pesa, un sistema de transferencias monetarias a través de teléfonos móviles que permitía enviar dinero de forma sencilla y ofrecía una manera más segura de guardar el dinero. En 2013, el 67 por ciento de los kenianos tenía algún tipo de acceso a servicios financieros (artículo disponible en inglés).

África iba por delante de Occidente en cuanto a los pagos mediante el móvil, pero la generación del milenio (que, por lo general, se considera que abarca a aquellos nacidos entre principios de la década de los 80 y principios de los 2000) no tardó mucho en ponerse al día.

Estos usuarios utilizan Venmo o Facebook para efectuar pagos rápidos a sus amigos y organizan su vida a través de teléfonos inteligentes. Además, se muestran especialmente ambivalentes en todo lo relacionado con la banca. Una encuesta realizada entre millennials estadounidenses reveló que tres cuartas partes de ellos preferirían disponer de un servicio financiero de Amazon, Google o PayPal a contar con un servicio de su banco (artículo disponible en inglés).

 ¿Cuáles son los beneficios de la Inclusión Financiera?

No obstante, estos servicios todavía no ofrecen los beneficios que sí proporciona la inclusión financiera. En el caso de los particulares, contar con acceso a servicios bancarios implica que les sea más fácil sobrellevar crisis financieras, como por ejemplo un problema de salud a largo plazo o la pérdida de empleo, ya que disponen de acceso a préstamos y descubiertos y, además, han percibido intereses de sus ahorros.

Asimismo, la inclusión financiera ofrece oportunidades de progresar. Para los agricultores de Nigeria, la red de seguridad de los microseguros tuvo beneficios claros e inmediatos. Estuvieron dispuestos a arriesgarse a la hora de decidir qué productos cultivarían y, como consecuencia, sus granjas aumentaron su rentabilidad. Gracias a ello, ahora disponen de más dinero para destinarlo a su familia y, por ejemplo, pagar la educación de sus hijos, de forma que la siguiente generación también tendrá más oportunidades.

En muchas partes del mundo, y por primera vez, la inclusión financiera permite a las mujeres ser más independientes y participar en mayor medida en la sociedad, mientras que antes sus vidas estaban controladas financieramente por hombres, como sus maridos o padres.

La inclusión financiera brinda los mismos beneficios a las personas de Occidente, ya que les da acceso a los fondos que necesitan para crear o hacer crecer una empresa, una oportunidad que les permite perseguir sus sueños a la vez que propician una economía dinámica. Además, les ayuda a financiar un coche o comprar una vivienda, algo prácticamente imposible para las personas sin acceso, o con acceso restringido, a los servicios bancarios.

El desarrollo de la tecnología hace que la inclusión financiera sea aún más importante para los individuos debido a toda una nueva generación de aplicaciones móviles y servicios en línea que utilizan sistemas de pago que requieren una cuenta bancaria. Aquellos que no tienen acceso a servicios bancarios corren el riesgo de verse excluidos de muchos sectores de la economía digital.

Más allá de estos aspectos, sin embargo, la inclusión financiera otorga a las personas más libertad y autonomía a la hora de gestionar su dinero y sus vidas, lo que les ayuda a tener más confianza al tomar decisiones y a llevar una vida más independiente.

En los últimos años, se ha lanzado una nueva oleada de servicios bancarios que se diseñan, en primer lugar, para dispositivos móviles en un intento de mantener a la banca en contacto con las conductas modernas y de garantizar que sea lo más inclusiva posible. La necesidad de que haya inclusión, es decir, de proporcionar unos servicios bancarios adecuados a todo aquel que los necesite, continúa siendo tan importante como siempre. Se trata de un problema que el doctor Duncan habría comprendido.

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