¿Cómo hacer una sociedad más justa para todos?

Hoy, en el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, es imprescindible recordar la necesidad de crear un entorno que ofrezca las mismas oportunidades a todas las personas.

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La necesidad de vivir en un entorno que ofrezca las mismas oportunidades a todas las personas, independientemente de su lugar de nacimiento, nivel de formación o condición social, se ha situado siempre en la cumbre de la pirámide de prioridades para Gobiernos e instituciones. Hoy se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. 


A pesar de ello, todavía hoy, que vivimos en un mundo cada vez más globalizado, la inclusión sigue siendo uno de los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad. Son muchos los grupos sociales que a día de hoy continúan sin tener las oportunidades y recursos necesarios para participar en igualdad de condiciones en la vida económica, social y cultural. Algunos datos que reflejan esta situación los revela la ONU:

  • Alrededor de 738 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza internacional que se sitúa en 1,9 dólares diarios.
  • Más de 265 millones de niños en el mundo no van al colegio, cuando el 22% de ellos está en edad escolar.
  • Las mujeres siguen ganando un 24% menos que los hombres ocupando los mismos puestos.

El acceso a los servicios y productos financieros

Es imposible avanzar como sociedad si no incluimos en ese desarrollo a aquellos grupos que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Y es que el crecimiento inclusivo genera un trabajo decente y ofrece oportunidades para todos los sectores de la población, asegurando la reducción de la pobreza y la desigualdad.

Aunque la inclusión abarca muchos campos, ya sea social, laboral o financiera, todas estas variantes están relacionadas entre sí, ya que el impulso del crecimiento financiero conllevará, de forma continuada, un crecimiento social y laboral. Y es que el empoderamiento financiero es el primer paso para garantizar la inclusión social, ya que es necesario para reducir la pobreza e incrementar la prosperidad. De hecho, el acceso a productos y servicios financieros tiene un enorme impacto en la mejora de las condiciones de vida de las comunidades más pobres, ya que ayuda a construir una economía local, empodera a las personas e impulsa la prosperidad personal y profesional.

Por ello, la inclusión, entendida como la clave para reducir las desigualdades sociales, es uno de los pilares en los que se sustentan los Objetivos de Desarrollo Sostenible puestos en marcha por la ONU, tras haber sido superados los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Se trata de 17 medidas formuladas para erradicar la pobreza, promover la prosperidad y el bienestar para todos, proteger el medioambiente y hacer frente al cambio climático a nivel mundial.

Ayudar para contribuir

Conscientes de la capacidad que tienen para influir y mejorar la sociedad, las empresas trabajan desde hace tiempo en el impulso de un cada vez mayor número de programas e iniciativas, en los que realizan un importante esfuerzo económico y humano en pro del apoyo a personas en riesgo de exclusión social.

Este es el caso de Banco Santander, que dentro de su compromiso con el progreso de la sociedad, impulsa un crecimiento inclusivo y sostenible como forma de satisfacer las necesidades presentes sin poner en peligro los recursos y posibilidades de las generaciones futuras. Para ello, trabaja por alcanzar un equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar social y la protección ambiental, “para que el esfuerzo de unos se traduzca en beneficios para todos”. Una filosofía respaldada por su presidenta, Ana Botín, quien asegura que “las empresas que quieren contribuir positivamente a la sociedad, deben alinear sus objetivos con los que tiene la sociedad a largo plazo”.

De hecho, como forma de compromiso en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, Banco Santander ha definido 10 metas de banca responsable hasta 2025, entre las que se engloban la inclusión financiera de 10 millones de personas entre 2019 y 2025 y la ayuda a 4 millones de personas a través de distintos programas de acción social en las comunidades en las que opera en el periodo de 2019 a 2021.

Como antesala a estos compromisos, la apuesta de Banco Santander por el impulso de la inclusión como vehículo para acabar con las desigualdades, comenzó hace ya mucho tiempo con la puesta en marcha de programas e iniciativas que buscan mejorar el acceso a la educación, el emprendimiento social, la empleabilidad o el bienestar de las comunidades.

Vivimos en un mundo en constante evolución. Un mundo que cada día nos plantea nuevos retos que, vistos desde un punto de vista positivo, pueden convertirse en oportunidades que entre todos debemos materializar para que el deseo de una sociedad cada vez más justa esté cada vez más cerca de cumplirse

Algunas de estas iniciativas involucran a los propios empleados de la compañía. Es el caso de Euros de tu Nómina, a través de la cual los trabajadores de España pueden donar una parte de su salario para destinarlo a proyectos sociales que ayuden a grupos en riesgo de exclusión social. Por cada euro que done cada empleado, la entidad dona otro más. Otra iniciativa es Fideicomiso Por los Niños, una iniciativa creada por los propios empleados de México, a través de la que realizan una donación voluntaria de una parte de su salario para apoyar a la infancia en situación de exclusión, en ámbitos como la educación, la salud o la nutrición.

Educar en finanzas: motor de la inclusión financiera

En materia de educación, el Santander es una de las empresas que más entiende la formación como motor de progreso de una sociedad. De ahí que, más allá de su firme apuesta por la educación superior, la entidad cuente con numerosos programas para promover la educación infantil, cuyo foco de actuación se centra sobre todo en Latinoamérica, garantizando la igualdad de oportunidades de todos los niños y apoyando el desarrollo sostenible. Solo en 2018, más de 600.000 menores se beneficiaron de estas ayudas.

La educación financiera es otro de los puntos clave de la entidad en este campo. Y es que formar en finanzas es el paso previo para la inclusión en este ámbito. Para ello, Banco Santander impulsa el desarrollo de programas locales, de los que se han beneficiado más de 350.000 personas, que persiguen transmitir a los niños la importancia del ahorro. Además, la compañía imparte acciones formativas enfocadas a la capacitación financiera y al impulso de los negocios. Programa Escola Brasil es un ejemplo de ello, ya que se trata de una iniciativa puesta en marcha para ayudar a padres y profesores en instituciones educativas a aumentar su conocimiento sobre educación financiera.

De forma paralela, la apuesta de la entidad por la inclusión financiera se ha materializado en iniciativas como Prospera Santander Microcrédito (Brasil), un programa que impulsa el crecimiento de pequeños negocios que permiten a las personas más desfavorecidas y con menor nivel de vida salir de la pobreza; Tuiio (México), que ofrece productos y servicios financieros diseñados para personas sin acceso al sistema financiero formal; o Superdigital, plataforma móvil que sirve para realizar transacciones básicas sin necesidad de contar con una cuenta bancaria y que ya utilizan más de 500.000 personas en Brasil, México y Chile.

Vivimos en un mundo en constante evolución. Un mundo que cada día nos plantea nuevos retos, que vistos desde un punto de vista positivo pueden convertirse en oportunidades que entre todos debemos materializar para que el deseo de una sociedad cada vez más justa esté cada vez más cerca de cumplirse.

Banco Santander, junto a más de 125 bancos, firma los principios de Banca Responsable para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, en su compromiso por un futuro sostenible e inclusivo.

 

 

 

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