Coaching personalizado para los jóvenes que más lo necesitan

José María López Sanz, empleado de Banco Santander, es uno de los voluntarios del programa Coach Exit de la Fundación Exit, que se pone en contacto con jóvenes con dificultades académicas.

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Coach Exit es una iniciativa de la Fundación Exit que ayuda a jóvenes en riesgo de exclusión social a prosperar personal y profesionalmente


José María López Sanz, empleado de Banco Santander desde hace veinte años, es uno de los voluntarios que han participado últimamente en el proyecto Coach Exit. Dicho programa es uno de los muchos desarrollados por la Fundación Exit desde hace años y su objetivo es poner en contacto a jóvenes con dificultades sociales y académicas con adultos de diferentes empresas que les ayuden a desarrollarse personal y profesionalmente. “Sabía que en recursos humanos colaboraban con iniciativas de este tipo y me surgió la idea de preguntar si podía participar en algún proyecto social. Me invitaron a colaborar con un proyecto de apoyo a chavales jóvenes que estaban en formación profesional. Así fue como conocí Coach Exit”, afirma.

La historia a partir de ese momento es realmente asombrosa. Nada más apuntarse al proyecto, José María –Chema- pudo conocer a José Manuel Vidal, o como se hace llamar, Chema Pequeño, un chico del Barrio de la Fortuna, una zona colindante con el cinturón obrero de la capital española con una tasa de abandono escolar preocupantemente alta. “Me presentaron a Chema en un brainstorming que tuvimos aquí, en el banco. Después fuimos a su instituto. Cuando le conocí empezamos a trabajar muchas cosas. Algunas de ellas muy básicas: puntualidad, exigencia, enriquecimiento personal…”. Esto ocurre así de forma general en este tipo de iniciativas. El primer encuentro suele producirse en el entorno de los jóvenes, que en ese momento no cuentan con más de 17 o 18 años. A partir de ahí, el ritmo de quedadas, llamadas, ejercicios y consejos lo van poniendo los tutores.

“Lo más importante que puedes hacer con una persona que tiene falta de motivación a esa edad es darle herramientas prácticas, pequeñas cosas que le hagan ejercitar y trabajar su desarrollo personal”, comenta José María intercambiando con José Manuel una mirada cómplice. Durante semanas de trabajo, ambos pusieron en práctica las tareas y ejercicios pactados en toda serie de entornos, con el objetivo último de crecer y mejorar en el ámbito profesional, pero también en el personal. “Le recomiendo que ahorre, o que piense bien en qué invierte los ahorros que va generando. Él me llama y me pide consejo para algunas cosas, y así hemos ido funcionando. A día de hoy ya está trabajando. Creo que es un gran profesional dentro de lo suyo y que va ascendiendo con un reconocimiento en su empresa muy positivo”.

Casi 4.000 jóvenes se han beneficiado hasta el día de hoy de las iniciativas que la Fundación Exit ha llevado a cabo con cientos de empresas, pero sin duda la historia de los dos Chemas es una de las que más llama la atención de la prensa y del resto de participantes. Consciente de ello, José María opta por naturalizar los motivos: “Es cierto que, a día de hoy, ya acabado el proceso de coaching, mantenemos los dos una buena relación. Nos comunicamos a menudo. Siempre que podemos nos llamamos y de vez en cuando quedamos a comer, pero es porque nos ayudamos el uno al otro. Pese a la diferencia de edad, somos buenos amigos”.

Algo que destaca la mayoría de participantes en iniciativas de este tipo es la reciprocidad de la ayuda. Es, al parecer, bastante habitual que los tutores se sientan agradecidos de que se les haya brindado la oportunidad de ayudar a los jóvenes una vez concluido el proceso de coaching. “Pasamos muchas horas en la oficina, en el trabajo. Vivimos en entornos laborales muy exigentes, en los que apenas hay tiempo libre para cuidar de nosotros mismos, así que el hecho de que una empresa tan grande como Banco Santander te ayude a hacer una reflexión sobre aquello en lo que puedes aportar a la sociedad, tiene un valor enorme. Yo estoy muy agradecido”.

La Fundación Exit, que ayuda a cientos de jóvenes con diferentes perfiles en distintas ciudades españolas, trabaja a su vez con decenas de empresas y entidades sociales tratando de ayudar a adolescentes y jóvenes en riesgo de exclusión social -o con dificultades académicas- a encontrar un puesto de trabajo para desarrollarse profesionalmente. Hace años encontró en el Banco Santander a uno de sus principales aliados y programas como Coach Exit son un ejemplo del buen hacer de ambas entidades.

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