Cómo llevar un estilo de vida sostenible

Saber cómo conseguir aportar nuestro granito de arena para ayudar al medioambiente puede ser complicado. Llevar un estilo de vida sostenible significa adoptar sin reservas el respeto por el entorno y tener un impacto positivo para las personas y el planeta.

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Llevar un estilo de vida sostenible significa adoptar sin reservas el respeto por el medioambiente y tener un impacto positivo para las personas y el planeta. Si quieres saber cómo empezar, sigue leyendo


Hoy en día, todo el mundo quiere aportar su granito de arena para ayudar al medioambiente pero saber cómo conseguirlo es complicado. Tal vez pienses que la máxima prioridad es el tratamiento del plástico, porque has leído un artículo publicado recientemente en Reino Unido sobre este tema.

Pero también puede que hayas leído que debemos reducir las emisiones de CO2 de los aviones y los barcos, y crees que es clave encontrar mejores formas de viajar.

El problema es que nuestro planeta y el medioambiente son complejos. Cada día descubrimos nuevos artículos o nuevas noticias que nos instan a ser sostenibles y de como nuestra huella ecológica influye en la sostenibilidad del planeta. Esto significa que cuando decides dar el paso, es difícil saber exactamente por dónde empezar.  Y en el peor de los casos, todo es tan abrumador y confuso que acabas por no hacer nada al respecto.

¿Cómo empiezo a llevar una vida sostenible?

Antes que nada, debes encontrar un equilibrio realista entre la sostenibilidad y las necesidades de tu vida cotidiana. No tiene mucho sentido adoptar un enfoque estricto que no te permita viajar en avión, usar plástico, tener un determinado número de hijos o disfrutar de la comida para llevar.

Este planteamiento no encajaría en el ajetreado estilo de vida de la mayoría y es posible que te provocara frustración y que, al final, abandonases por completo tu objetivo.

Recuerda que la sostenibilidad es un proceso basado en la esencia. Para empezar, piensa en tu vida: en lo que te gusta, lo que necesitas y valoras, lo que podría ser prescindible y lo que te haría más feliz. ¿Qué es, en el fondo, lo más importante para ti?

Te sorprenderá descubrir cómo este proceso puede mostrarte algunas formas de ser sostenible que no aparecen en esas listas que te dicen lo que tienes y lo que no tienes que hacer.

A continuación, encontrarás nuestros consejos sobre cómo vivir de forma más sostenible. No se trata de usar menos agua para hervir el arroz, sino de aprender dónde y cómo puedes conseguir ser más sostenible.

Consejo nº. 1: Averigua qué cambios son más fáciles

Es posible que vivas cerca del colegio de tus hijos o de tu lugar de trabajo. En este caso, hay un gesto muy sencillo que puedes llevar a cabo: camina en vez de conducir.  No solo reducirás las emisiones de CO2 y ahorrarás dinero en gasolina, sino que además tanto tú como tus hijos ganaréis en salud.

Pero es evidente que, si vives a varios kilómetros de la escuela más cercana, caminar hasta allí no es muy práctico. Por eso insistimos en que lo primero que debes hacer es buscar formas fáciles y cómodas de ser más sostenible, sin que eso perjudique tu día a día.

Puede que tengas que conducir, pero no pasa nada. En ese caso, puedes ir a recoger los niños a la escuela e ir a hacer la compra en un solo viaje; así disminuyes las emisiones de CO2 y te ahorras el esfuerzo de volver a salir de casa. Otra opción mucho más ecológica es el uso de coches eléctricos

Una vida más sostenible consiste en hacer pequeños gestos como estos, el uso de energías renovables. Los cambios serán individuales, ya que cada persona los aplicará para que sean duraderos y prácticos.

Consejos para una vida sostenible

Consejo nº. 2: Descubre cómo puedes ahorrar dinero

Puede que esto no suene muy ecologista, pero piénsalo bien: cada vez que gastas dinero, estás comprando algo. Ese producto puede ir envuelto en plástico no reciclable, o puede que esté hecho de metales y minerales caros que emplean grandes cantidades de energía para su extracción y producción.

Cada vez que ahorras dinero al no comprar un determinado producto, también minimizas el impacto medioambiental de ese producto.  Si controlas tus gastos mensuales y reflexionas sobre tus hábitos de compra, conseguirás beneficios inmediatos tanto para ti como para el planeta.

Te sorprenderá descubrir que muchas de las cosas que compras no son necesarias, o que ni tan siquiera las usas. Y ahorrar un poco de dinero nunca está de más, así que… ¡es perfecto! No estamos diciendo que no compres nada, sino que compres de forma más inteligente.

Consejo n.º 3: Cuida de tu comunidad local

A simple vista, es posible que no veas los beneficios ecológicos inmediatos de este consejo. Pero si estableces un vínculo con tu comunidad y tus vecinos, te darás cuenta de que quizá tengas un cuidador a tu disposición o un cortacésped de segunda mano en oferta.

De esta manera, te ahorrarás tener que pagar a una agencia por sus servicios de guardería y disminuirás el impacto de CO2 que provocaría el desplazamiento del profesional a tu casa, cuando puedes encontrar uno en tu mismo vecindario. Y también podrás ahorrar dinero, por ejemplo, en herramientas de segunda mano para tu jardín.

Además, si haces la compra en tiendas locales que venden productos de proximidad, disminuyes las emisiones derivadas de la conducción hasta el supermercado. También ayudarás a disminuir la cantidad  de combustible que se usa para transportar carne o verduras desde el otro lado del mundo, donde se crían o cultivan en malas condiciones, usando antibióticos y productos químicos perjudiciales.

En este fascinante artículo de The Ecologist  descubrirás que la sostenibilidad no es una propiedad individual, sino que es el producto de una gran red de vínculos personales.  ‘Siempre implica a toda una comunidad. Este es el profundo mensaje que nos enseña la naturaleza. Solo podemos sustentar la vida si construimos y cuidamos nuestra propia comunidad’.

Consejo n.º 4: Cuídate y sé amable

Otro sorprendente camino hacia la sostenibilidad pasa por tratarte bien a ti mismo y a los demás.

Para crear un lugar de trabajo más amable es necesario abordar el bienestar de los empleados, tanto físico como mental, como parte esencial de la productividad y la sostenibilidad.

En un lugar de trabajo amable, todo el mundo tiene su propia taza personalizada, el café se prepara en una cafetera tradicional, y los empleados pueden tomarse un descanso para charlar mientras disfrutan de ese delicioso café. Curiosamente, este enfoque también es mucho más amable con el planeta: los empleados ya no usan vasos de café desechables y no reciclables, ni tienen que beber ese café horrible que sirven las máquinas automáticas, que están hirviendo agua sin parar y que, por tanto, están gastando energía y creando CO2 cada día.

Jaclyn Lindsey, cofundadora y directora general de kindness.org, nos dice lo siguiente: “Nuestra gran ambición es crear un mundo más amable, y vamos paso a paso para convertir nuestros pequeños gestos de amabilidad en un gran movimiento positivo que lleve el cambio a todo el mundo”.

Cuando nos centramos en ser amables, ocurre algo increíble: adoptamos cambios positivos para la sostenibilidad y el medio ambiente de forma casi automática.

Una reflexión

No te hemos proporcionado una lista enorme de pasos para una vida sostenible que deberías seguir, como usar bombillas de bajo consumo, porque ya existen cientos de artículos al respecto, y nosotros creemos en un enfoque más personal.  El objetivo es ofrecerte formas más profundas de luchar por la sostenibilidad que contribuyan positivamente a la salud, a la felicidad y a tu progreso a largo plazo.

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