Calcula tu huella ecológica respondiendo a 10 preguntas

La forma de viajar, comer y calentar la casa son solo algunas actividades diarias de las personas que afectan directamente al cambio climático. Aprende a cómo calcular tu huella ecológica.

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La forma de viajar, comer y calentar la casa son solo algunas actividades diarias de las personas que afectan directamente al cambio climático. Aprende a cómo calcular tu huella ecológica


¿Qué es la huella ecológica?

Necesitamos comida, refugio y calefacción (en algunos lugares) para sobrevivir. Los recursos ecológicos de nuestro planeta ayudan a satisfacer estas necesidades. Pero, ¿cuántos recursos consumimos? Esta pregunta puede ser contestada usando la Huella Ecológica.

Al igual que un estado de cuenta bancario compara los ingresos con los gastos, la contabilidad de la Huella Ecológica mide la demanda de la población y la oferta de recursos y servicios de los ecosistemas.

Por el lado de la demanda, la Huella Ecológica mide la demanda de un individuo o de una población de alimentos y productos de fibra vegetal, ganado y productos pesqueros, madera y otros productos forestales, espacio para infraestructura urbana y bosques para absorber sus emisiones de dióxido de carbono de combustibles fósiles.

Por el lado de la oferta, la biocapacidad de una ciudad, estado o nación representa su tierra y área marina biológicamente productiva, incluyendo tierras forestales, tierras de pastoreo, tierras de cultivo, zonas de pesca y tierras construidas.

La Huella Ecológica puede ser calculada para un solo individuo, ciudad, región, país y todo el planeta.

La brecha entre la Huella Ecológica y la biocapacidad está determinada por varios factores. Nuestra huella personal es el producto de cuánto usamos y cuán eficientemente se está produciendo. La biocapacidad por persona está determinada por el número de hectáreas de área productiva, la productividad de cada hectárea y el número de personas (en una ciudad, país o en el mundo) que comparten esta biocapacidad.

Muchos países están “en números rojos”, lo que significa que utilizan más recursos naturales (Huella Ecológica) de los que sus ecosistemas pueden regenerar (biocapacidad). Tienen un “déficit ecológico”.

Cuando la biocapacidad de un país es mayor que la Huella Ecológica de su población, el país tiene una “reserva ecológica”.

Las naciones (también las ciudades y los estados) pueden tener déficits ecológicos al liquidar sus propios recursos, como la sobrepesca; al importar recursos de otras áreas; y/o al emitir más dióxido de carbono a la atmósfera del que sus propios ecosistemas pueden absorber.

El pasado 2 de agosto, la humanidad terminó de gastarse todo el presupuesto ecológico del año. “Emitimos más carbono del que los océanos y los bosques pueden absorber en doce meses, cogimos más peces, talamos más árboles, cosechamos más y consumimos más agua de lo que el planeta pudo producir en ese mismo periodo”, avisó ese día en un comunicado la ONG internacional Global Footprint Network. En esta ocasión, el bautizado como Día de la Sobrecapacidad de la Tierra llegó una jornada antes que en 2016 y once si se compara con 2015. Hay que retroceder 48 años, hasta 1969, para encontrar un consumo sostenible.

Uno de los indicadores más extendidos para medir el efecto de la humanidad es la huella ecológica. “Estima la superficie de tierra y agua productivas (cultivos, pastos, bosques y ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos y absorber los impactos de nuestras actividades; y luego la compara con el área que existe, la biocapacidad de la Tierra”, explica el técnico de eficiencia energética del programa de Clima y Energía de WWF España Georgios Tragopoulos. Según el último informe Planeta Vivo de WWF, en 2016, este cociente fue 1,7; es decir, se necesita el equivalente a 1,7 planetas para mantener las tasas de consumo actuales.

Sin embargo, en contra de la creencia popular de que una sola persona no puede cambiar el mundo, un artículo publicado recientemente en la revista Environmental Research Letters considera que las acciones individuales tienen un efecto más inmediato y efectivo que las grandes políticas ambientales. Un buen punto de partida puede ser reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI, medidas en kilogramos de CO2 –Kg eq-). Estas emisiones suponen el 60 % del impacto global y están implícitas en aspectos tan cotidianos como la energía en el hogar, la alimentación, los residuos y el transporte. Para ayudarte, te proponemos diez preguntas que te darán una idea de tu selfi ecológico y de cómo reducir la huella ecológica.

¿Quieres saber cómo reducir la huella ecológica?

  1. ¿Con qué frecuencia comes productos de origen animal?

Producir un kilo de carne de cerdo emite 4,8 Kg de CO2, mientras que la misma cantidad de patatas solo genera 0,13 Kg. “Los alimentos que tienen mayor huella ecológica son las carnes y los lácteos, pero se puede minorar su impacto si son de cercanía, de temporada y comemos variado”, contaba el nutricionista y presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), Javier Arancera, en una conferencia el pasado mes de agosto. Con una dieta vegetariana, dejarías de emitir 0,8 toneladas de CO2 por persona y año, según el estudio de Environmental Research Letters. [Aquí, el calendario de pescados de Greenpeace; y aquí, el de verduras y frutas de la OCU, una organización de consumidores española].

  1. ¿Haces un buen uso de la energía en casa?

En España, los 25,2 millones de viviendas que hay acaparan la tercera parte de la energía que se consume, según datos de Inarquia. Algo tendrá que ver que el 21%, también según Inarquia, de los edificios tienen más de 50 años. “Con sólo tener un buen aislamiento, se reduce la demanda energética a la mitad”, explica Tragopoulos. También ayuda ajustar la climatización: con cada grado que bajemos de la calefacción, se ahorra un 8 % de energía. En verano, el uso del ventilador de techo en lugar del aire acondicionado, utiliza entre un 80 y un 90% menos de electricidad, ilustra el técnico de WWF. Además, puedes optar por fuentes renovables. [Aquí algunas productoras y distribuidoras].

Quieres saber más sobre los distintos tipos de energia renovables

  1. ¿Cuánta basura generas? ¿Reciclas?

Según datos de la FAO, en todo el mundo se despilfarran anualmente 1.600 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale a 3.300 millones de toneladas de CO2. “Hay que comprar de manera planificada y aprovechar todo lo adquirido”, propone Tragopoulos. [Súmate a la cocina de aprovechamiento con este libro]. Reciclar disminuye un 0,2% las emisiones per cápita al año, según el estudio de Environmental Research Letters.

Sigue nuestros consejos para reciclar correctamente

  1. ¿Bebes agua embotellada?

España ocupa el quinto lugar en el mundo en consumo de agua mineral, según datos de la organización Earth Policy Institute. Esta industria, no solo capta tres litros por cada uno envasado, sino que necesita anualmente unos 2,7 millones de toneladas de plástico. Según una publicación del Journal of Environmental Management, beber 1,5 litros de agua de grifo en lugar de embotellada puede ahorrar 0,34 kg CO2 eq, que al año supone 163,50 kg de GEI menos.

  1. ¿Tienes mascota?

Un reciente estudio realizado por el investigador de la Universidad de California (EE.UU.) Gregory Okin, estima en 64 millones de toneladas de dióxido de carbono al año el impacto de la carne que comen los 163 millones de perros y gatos domésticos de Estados Unidos. Si todos ellos formaran un país, ocuparían la quinta posición a nivel mundial respecto a huella ecológica por detrás de Rusia, Brasil, Estados Unidos y China.

  1. ¿Cómo te desplazas en tu día a día?

Caminar y utilizar la bicicleta en lugar de coger el coche, puede ahorrar hasta 500 gramos de CO2 por persona y día. Según un estudio de la investigadora Shreya Dave del Instituto Tecnológico de Massachusetts, un ciclista solo genera algo más de 30 gramos de CO2 por kilómetro; el coche, 160. Si utilizas el automóvil, conducir de manera eficiente, según la DGT, reduce un 15 % las emisiones de CO2. [Aquí algunos consejos].

  1. ¿Qué medio de transporte utilizas en los viajes largos?

Los desplazamientos en avión son los más nocivos para el medio ambiente porque emiten unos 230 gramos de CO2 eq por kilómetro y pasajero. El segundo en el ranking, sería el coche. Los transportes colectivos son una opción más sostenible: si utilizamos tren en lugar de coche, cuenta Tragopoulos, las emisiones se reducirían un 76%; si dejáramos de usar el avión, un 90%.

  1. ¿Cada cuánto renuevas el móvil?

En España se venden cada año unos 20 millones de teléfonos móviles, cuya fabricación emite 600.000 toneladas de CO2 al año. “Para minimizar el impacto, es fundamental agotar la vida útil del terminal, que ronda entre los cinco y siete años“, recomienda Tragopoulos. También se puede optar por los más sostenibles (aquí una comparativa). Los dos mismos consejos son extensibles a la adquisición de cualquier aparato electrónico (el proyecto europeo Eurotopten propone los más eficientes).

  1. ¿Libro de papel o ebook? Mejor pásate por la biblioteca.

Producir, transportar y vender un libro emite 3,85 kilos de CO2; un iPad genera alrededor de 0,0025 kg cada hora que se usa, según estimaciones de la organización Ecogeek. El impacto del primero sólo se produce una vez, y el del segundo será continuo durante toda su vida útil. “Lo siento, pero no hay soluciones únicas”, lamentan desde Greenpeace. O quizás sí: acudir más a la biblioteca.

  1. ¿Conoces tu impacto?

Todo cambio profundo comienza por el autoconocimiento. Si quieres saber el impacto detallado de tus hábitos de consumo y ver cómo evoluciona a medida que introduces cambios en tu vida, aquí tienes una calculadora de tu huella ecológica.

Por Elvira del Pozo

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